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TRAS CARTÓN   La Paternal, Villa Mitre y aledaños
 22 de mayo de  2024
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Múltiples enigmas de una pintura al óleo

Múltiples enigmas de una pintura al óleo

Entre el prolífico patrimonio plástico del Museo Histórico Nacional, nuestro interés de investigadores nos hizo poner el foco en una pintura que remite a una tradición sacra y que se destaca por los interrogantes que suscita.

El 16 de enero de 1907, Benjamín Victorica, yerno de Justo José de Urquiza, donó al Museo Histórico Nacional (MHN) un cuadro con una escena religiosa que Su Santidad Pío IX habría obsequiado a su suegro en 1852. Acompañaba a la pintura con una carta de donación que decía: “Cuadro al óleo original fue enviado de regalo: según tradición de familia por S.S. Pío IX por conducto del señor Salvador Giménez  en el año 1852. Así como una medalla con la efigie del Salvador al Señor Capitán General Justo José de Urquiza, después de la batalla de Caseros, que derrocó al despotismo de Dn Juan Manuel de Rozas  y en ocasión de que dicho general Urquiza, como Director Provisorio de la Confederación Argentina, reabrió las relaciones eclesiásticas y diplomáticas con la Curia Romana.  El mencionado cuadro existe en mi poder como perteneciente a mi finada esposa  Ana de Urquiza a quien se lo donó su Señor Padre en la misma época en que lo recibió”. En el dorso de la carta, Adolfo P. Carranza, director en esos años del MHN, escribió: “Autenticación del óleo que donó el Papa al Gral. Urquiza.”

En un determinado momento en la historia de este cuadro, en el MHN alguien apuntó que fue atribuido a la “escuela de Rafael”, tal como consta en el legajo Nº 3023, confeccionado alrededor de 1939. Con anterioridad, el 10 de febrero de 1934, el entonces director del MHN, Federico Santa Coloma Brandsen, tal como consta en el Libro Copiador de Notas del MHN, 1933-1936, folio 232, escribió a Carlos Estrada, embajador argentino ante la Santa Sede, la siguiente carta: “Tengo el honor de dirigirme a V.E. con el objeto de solicitarle su cooperación para esclarecer el origen de un valioso objeto de arte que acaba de ser incorporado a las colecciones del Museo, y el cual se halla vinculado a sucesos históricos de notoriedad en nuestro país. Se trata, Sr. Embajador, de una pequeña tabla pintada al óleo, tamaño 43 ctms. por 21 ctms., cuya doble fotografía acompaño, obsequiada por S. S. el Sumo Pontífice Pío IX en el año 1853, al entonces Director Provisorio de la Confederación Argentina, Capitán General Justo José de Urquiza. Dicho cuadro llegó al poder del General Urquiza junto con otros objetos piadosos, entre ellos una medalla con el busto del ‘Redentor del Mundo’ que el Congreso Constituyente, por resolución especial, autorizó a usar sobre su uniforme. La tradición familiar atribuye aquella tabla un alto valor artístico, creyéndose corresponda a algún pintor famoso del siglo XVI. A los efectos de documentar sus orígenes me tomo la libertad de pedirle quiera hacer recoger en el Vaticano la información que exista al respecto, en la inteligencia de que aquel obsequio del Papa Pío IX al General Urquiza, debió ser documentado detalladamente como un acto de proyecciones diplomáticas”.

Sabemos que el embajador contestó en junio de dicho año, pero esa carta no se ha conservado en el archivo del MHN y, en el mes de agosto, nuevamente Santa Coloma, tal como consta en el citado Libro Copiador, folio 398, escribe al embajador: “He tenido el agrado de recibir su comunicación fecha 21 de junio del corriente año, en que me informa de las gestiones realizadas ante las autoridades del Archivo Histórico Vaticano para encontrar los antecedentes de la donación hecha por su Santidad Pío IX al Capitán General Justo José de Urquiza, que fue Presidente de la Confederación Argentina. Es sobremanera sensible que nada se haya encontrado al respecto en los Archivos del Vaticano, no obstante tratarse hechos que, por la trascendencia oficial que tuvieron en su estado y en nuestro país, y por la calidad de los objetos que el Sumo Pontífice hizo llegar a poder del Presidente Urquiza, era de presumir se hubiera dejado allí alguna constancia. Tal vez con algunos datos más precisos que en estos momentos estoy investigando en nuestros archivos públicos y los de la familia Urquiza, pueda más adelante, volver a molestar al Sr. Embajador para que con sus valiosas vinculaciones y acreditado amor a nuestro pasado, se intente una nueva y definitiva búsqueda que permita a este Museo exponer en toda su importancia las reliquias de Urquiza”.

De estos testimonios surgen varios interrogantes:

1) ¿El Papa Pío IX envió esa pintura a Urquiza en 1852? Sabemos que cuando Salvador Giménez, enviado de Justo José de Urquiza, inicia las gestiones para el establecimiento de relaciones diplomáticas entre lo que será la Confederación Argentina y el Vaticano, comenzó a desarrollarse un intercambio de misivas y regalos entre ambos personajes. Así lo señala Manuel E. Macchi, quien fue Director del Palacio San José (Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos). Concretamente dice: “Giménez aprovecha las entrevistas con el Papa para obtener dos licencias autorizando al general Urquiza para la erección de un oratorio privado y una capilla pública en su residencia. Ambas llevan fecha 29 de octubre de 1851, concretándose la segunda en la magnífica capilla que hoy luce el Palacio San José. Hubo además desde entonces un intercambio epistolar y de obsequios entre los dos personajes, uno de ellos un espléndido medallón de Cristo regalado por Pío IX, trabajado en piedra dura por el artista Girometti”. De lo apuntado por Manuel Macchi podemos señalar que entre los regalos del Papa Pío IX se encontraba un “espléndido medallón de Cristo”, lo que se correspondería con lo afirmado en su carta de donación por Benjamín Victorica, acerca de que entre los regalos recibidos en 1852 había “una medalla con la efigie del Salvador”. Nada dice Macchi de “un cuadro al óleo original”, pero sí dice que la medalla es solo uno de los regalos intercambiados y bien podría existir entre los mismos esta pintura.

2) ¿Cuándo se atribuyó a la “escuela de Rafael” esta pintura? Sabemos por la carta de Santa Coloma a Estrada que “la tradición familiar atribuye a aquella tabla un alto valor artístico, creyéndose corresponda a algún pintor famoso del siglo XVI”. ¿Acaso se identificó al “pintor famoso del siglo XVI” con Rafael? Pero este no fue el único famoso en una época como el Renacimiento en que descollaron diversos artistas. Aquí surgen una serie de problemas:

 a) Si el cuadro fue obsequiado en el siglo XIX, cabe la pregunta: ¿Es una pintura de ese siglo o del siglo XVI, el siglo de Rafael, como la atribuía la tradición familiar? Es algo que por el momento no lo podemos discernir ya que para ello se necesitaría un estudio especial por medio de placas tomadas con rayos X que podrían determinar la datación del cuadro.

b) ¿Cómo surge la atribución a la “escuela de Rafael” de esa pintura? ¿Se trata de una inferencia de Santa Coloma? Sabemos que los legajos de los objetos del MHN fueron confeccionados a partir de 1939 en cumplimiento con el Decreto 14.132 del 6 de octubre de 1938. Ya en el legajo 3023, que es el que corresponde a nuestra pintura, en el ítem “nombre del objeto” dice: “Tabla con escena religiosa. Óleo sobre madera. Autor: anónimo (atribuido a la escuela de Rafael). ¿Es un error de quien confeccionó el legajo o es una atribución que se realizó a partir de las averiguaciones de Santa Coloma? No lo sabemos. Pero sí sabemos que el Catálogo del MHN de 1951 indica: “6783.– Cuadro con una escena religiosa, que Su Santidad Pío IX obsequió al General Justo José de Urquiza en 1852. Óleo sobre madera. Atribuido a la escuela de Rafael”. Ahora bien, como el catálogo se confeccionó sobre la base de los legajos, cabe preguntarnos por qué en él esta pintura no figura como de autor anónimo, dato que sí había sido apuntado en el legajo. No estamos diciendo que la pintura sea de la “escuela de Rafael” y mucho menos que su autor sea Rafael. Esto solo podrá revelarlo un estudio puntual. Pero sí señalamos que en el dorso de la madera en la que ha sido pintada la imagen dice: “De Rafael Urvino/528”. ¿Qué quiere decir /528? ¿Es una forma de aludir al año 1528 y, por ende, al siglo XVI? Finalmente hacemos constar que en la base de datos del MHN figura como autor del óleo “Urberico Rafael”; lo de “Urberico” puede ser un error de tipeo, cuando lo que debió escribirse es “Urbino” para aludir a la ciudad donde nació Rafael. De ser 1528 la fecha de factura de la obra, esto descartaría a Rafael como autor ya que falleció en 1520. La mayor parte de los artistas que conformaban el “taller de Rafael” se dispersaron y algunos de ellos tuvieron una muerte violenta a raíz del saqueo de Roma en 1527. Esto contribuyó a la difusión del estilo de Rafael por toda Italia y más allá de sus fronteras, en Europa. Por ende, cuando hablamos de “escuela de Rafael”, no debemos circunscribirla al “taller de Rafael”, sino a la vigencia de su estilo en la pintura seguido por numerosos artistas.

c) ¿Acaso la atribución de la pintura a la “escuela de Rafael” se debió a la identificación de la escena religiosa como una “Sagrada Familia”? En efecto, en la imagen aparecen representados la Virgen María, San José, el Niño Jesús, presumiblemente Santa Isabel y figuras angelicales. Si existió un pintor especializado en la Sagrada Familia, ese fue Rafael de Urvino. En sus composiciones se unirían la belleza de los modelos –inspirada en el ideal del Renacimiento– y la devoción cristiana tan demandada en unos años en que los Papas eran más líderes políticos que religiosos. Las pinturas de Rafael que representan a la Sagrada Familia son numerosas. El tema religioso de la Sagrada Familia es una representación religiosa muy popular desde el Renacimiento. Pero no basta con identificar el tema de la pintura, que podría ser la Sagrada Familia, para atribuirla a la “escuela de Rafael”. Sí es un indicio para tener en cuenta al momento de realizar una atribución.

En suma, muchos son los interrogantes  que abre esta pintura, por lo cual consideramos que amerita un estudio específico para determinar su datación (época en que fue pintada), su autoría (si pertenece o no a la “escuela de Rafael”) y su iconografía (si estamos o no frente a una “Sagrada Familia”).

Fuentes consultadas

Carta de Benjamín Victorica a Adolfo P Carranza, 16 de enero de 1907 en Legajo 3023.

Carta de Federico Santa Coloma Brandsen a Carlos Estrada, 10 de febrero de 1934 en “Libro Copiador de Notas del Museo Histórico Nacional 1933-1936”, folio 232.

Carta de Federico Santa Coloma Brandsen a Carlos Estrada, 28 de Agosto de 1934 en “Libro Copiador de Notas del Museo Histórico Nacional 1933-1936”, folio 398.

Macchi, Manuel E. (1963). “La Iniciación de las relaciones diplomáticas con el Vaticano”. Revista Historia, Buenos Aires, Nº 33.

*Miguel Ruffo, colaborador permanente de este medio, integra el Área de Investigación del MHN. María Inés Rodríguez Aguilar fue interventora del MHN en 2001.

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