A diez años de la Tragedia de Once
- Por Tras Cartón
- Tamaño disminuir el tamaño de la fuente aumentar tamaño de la fuente
Hoy se cumplen diez años de la Tragedia de Once, cuando el tren Chapa 16 del ex ferrocarril Sarmiento, proveniente de Moreno, chocó contra el paragolpes del andén 2 de la estación Once de Septiembre, dejando un saldo de cincuenta y dos muertos y ochocientos heridos.
En febrero de 2013 se elevó la causa a juicio oral con 28 procesados por los delitos de “defraudación contra la administración pública” y “descarrilamiento culposo”, y el 29 de diciembre de 2015 el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 2 dictó 21 condenas y 7 absoluciones.
Un fallo de octubre de 2018, correspondiente a un segundo juicio, condenó por administración fraudulenta al ex exministro de Planificación Federal Julio de Vido a 5 años y 8 meses de prisión. También se lo inhabilitó para ejercer cargos públicos de por vida.
Transcurridos apenas diez años de la tragedia y menos de siete del primer fallo, a todos los que fueron condenados se les otorgó el beneficio de libertad condicional o prisión domiciliaria, con la sola excepción del ex exministro de Planificación Federal Julio de Vido, que continúa tras las rejas, mientras está pendiente que la Corte Suprema de Justicia adopte una resolución sobre un recurso de queja interpuesto por el recluso.
En nuestra edición impresa de marzo de 2014, publicamos una entrevista que le realizamos a Paolo Menghini, uno de los más activos referentes de la organización de familiares de víctimas que se creó inmediatamente después de lo acontecido para reclamar justicia. Transcribimos aquí algunas de las reflexiones de nuestro entrevistado en aquella ocasión:
“Lo mejor que le podemos dejar a esta sociedad, además de generar la condena de los responsables, es la idea de unirse y de acompañar, porque el acompañamiento ha sido fundamental; pero sin permanecer unidos y trabajar mucho desde adentro es imposible lograr adhesión desde el afuera. Y creo además que hemos logrado esta adhesión de la sociedad porque nos hemos desprovisto de todo y hemos enfrentado la situación con toda la entereza que podíamos, sabiendo que lo que buscamos tiene la legitimidad del dolor y de vidas arrancadas de una manera cruel e impiadosa, consecuencia de una enferma obsesión por el lucro y el poder: eso no tiene ideologías, y creo que la sociedad lo ha leído así”.
“Para nosotros es posible un país sin corruptos sueltos, porque cuando hay un corrupto suelto no está suelto para el tipo que piensa más cerca de la izquierda, del centro o de la derecha, está suelto para todos y generando daño para todos”.





