107 años: gran festejo y alarma por un decreto
- Escrito por Victor Pais
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Con un acto en la biblioteca, muestras de taekwondo, danza, patín y mucho fútbol, el Club Ciencia y Labor celebró sus 107 años. En un aparte con medios barriales, la bibliotecaria Graciela Orellana alertó sobre un decreto reciente que compromete el futuro de las bibliotecas populares.
El club Ciencia y Labor, ubicado en César Díaz 2453, celebró con notable concurrencia sus 107 años y, a la vez, dado que fue fundado en la fecha patria, el 215° aniversario de la Revolución de Mayo.
La organización del festejo corrió a cargo del equipo de danza que coordina Lorena Bianculli, el área de fútbol que tiene como referente a Marcos Zuccotti y la encargada de la centenaria biblioteca de la entidad, Graciela Orellana.
El encuentro comenzó con un acto en la sala de la biblioteca que contó con la presencia del vocal de la Junta Comunal 11 Gastón Fernández; el representante de los clubes de barrio en el Consejo Asesor del Deporte de la Ciudad de Buenos Aires y presidente del club El tábano de Coghlan, Sergio Ruggeri; el vicepresidente 2° de la Asociación Atlética Argentinos Juniors, Kevin Damian Libsfraint, y el presidente anfitrión, Pablo Salcito.

Una mesa bien decorada, con un gran libro en posición vertical en cuya portada de fondo azul lucía el escudo del club y a su lado un 107 de tamaño similar, ocupaba el centro del ambiente. Desde el sector que quedó demarcado hacia el fondo de la sala, después del canto del Himno Nacional, hablaron a la concurrencia Salcito, Ruggeri y Orellana.
“Es un gusto ver a toda la comunidad reunida, toda la comunidad de Ciencia, todos los deportes, toda la cultura, porque esto es una biblioteca”, expresó Salcito tras dar la bienvenida.
Luego, tras hacer algunos agradecimientos y saludos, formuló un sucinto recorrido sobre la historia de Ciencia y Labor: “Primero este tipo de instituciones eran sociedades de fomento. Las sociedades de fomento hacían más o menos lo que hace hoy el Gobierno de la Ciudad, obras por las inundaciones que acá se daban por el tema del Maldonado, las líneas de colectivos; eso fue creciendo y además se agregó en 1923 la biblioteca. Esta biblioteca, Biblioteca Popular Ciencia y Labor. Y festejamos todos juntos porque es toda una sola institución”.
Y continuó: “Después empezaron los clubes de barrio, más o menos como los conocemos hoy, con las actividades deportivas. Eso fue cambiando, tuvo un auge y duró hasta la pandemia. En la pandemia, después del corte que todos vivimos como sociedad, volvimos con otras tareas nuevas. Porque, por ejemplo, esto fue vacunatorio. Muchos de ustedes recordarán y se habrán vacunado contra la gripe. Después, cuando salió la vacuna COVID, también volvimos a ser vacunatorio. Y también empezaban a venir los colegios a hacer gimnasia cada tanto, pero los empezamos a tener en forma institucional, con contrato con el Ministerio de Educación. Así que los clubes de barrio cambiamos, nos tuvimos que adaptar”.
Dio fin Salcito a su intervención con una mención de la importancia de los subsidios que reciben los clubes de barrio para palear “el peso de las tarifas”. Y subrayó: “Lo que quiero decir es que los subsidios no son un gasto, sino una inversión, porque nosotros, los clubes, con todas estas tareas nuevas que tenemos, estamos devolviendo lo que el Estado pone”.
Seguidamente, Ruggeri sostuvo: “Los clubes de barrio son familia, son niños y sobre todo son identidad. Cada barrio tiene una identidad, una impronta, una manera de ver la comunidad, de interactuar. Y para nosotros estar hoy en este lugar, representando a los clubes de barrio de la ciudad, es un honor. 107 años, una institución como esta, nos da orgullo a todos los clubes”.
Finalmente, Orellana, que habló en nombre del grupo del que formó parte para organizar el encuentro, destacó que la tarea de elaborar una reseña histórica los llevó a la conclusión de que esa reseña histórica son los propios socios porque “son quienes mantienen viva la institución”. Y prosiguió: “La primera comisión directiva se creó en 1918 y hoy seguimos transitando sus pasos. La finalidad era dar un servicio a la comunidad. La biblioteca nace de una necesidad cultural, de transmitir la información y generar acceso a la información. Después se fueron sumando deportes y así, el objetivo, la esencia de Ciencia y Labor, es brindar un servicio deportivo y cultural”.
Tuvo lugar luego la entrega de diplomas de reconocimientos a Pablo Campos, Daniel Efron, Gisel Alarcón, Dana Medina López, Silvina González, Sergio De Simone, Osvaldo Riganti, Andrea Di Laudo, los ya nombrados Bianculli y Salcito, personas, todas estas, que forman parte de la comunidad del club, así como también fueron reconocidos el director del periódico Nuestro Barrio, Diego Kaúl, y quien suscribe, por Tras Cartón.
A continuación, Libsfraint le hizo entrega a Salcito de una casaca de Argentinos Juniors con el número 107 y a su vez el titular de Ciencia y Labor le obsequió al dirigente del Bicho un banderín de su club.
La actividad continuó en el Salón de Usos Múltiples con una muestra relámpago del grupo de taekwondo, luego en el bodegón del club donde disfrutamos de un rico “desayuno patrio” con churros y pastelitos y, seguidamente, en la cancha de fútbol, con la exhibición llena de gracia y destreza de las chicas de danza y de patín.

En turno vespertino, se coronó el festejo con una gran jornada futbolística.
“Pedimos con fuerza que la CONABIP continúe”
Junto a nuestro colega de Nuestro Barrio, tuvimos un aparte con Graciela Orellana, en el cual la bibliotecaria se explayó sobre distintos aspectos relacionados con la vida de la biblioteca, pero fundamentalmente manifestó su preocupación por el decreto 345/2025, publicado por el Poder Ejecutivo nacional tan solo tres días antes del festejo –el pasado 22 de mayo– en el Boletín Oficial. Dicho acto administrativo incluye importantes modificaciones a la Ley 23.351, referida al fomento y apoyo a las bibliotecas populares y a su comisión protectora, la CONABIP, creada por Domingo Faustino Sarmiento en 1870. La preocupación de Orellana tiene que ver con que el decreto, como lo expresan en una carta enviada a la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo varios ex ministros de Cultura de distintos signos partidarios en la que piden al Congreso que lo rechace, supone la pérdida de autonomía del histórico organismo que es el principal sostén financiero de muchas bibliotecas populares, entre ellas, la de Ciencia y Labor.
“Quiero hacer hincapié en mi apoyo enérgico a la CONABIP que es la que nos sostiene y gracias a la cual nosotros podemos seguir creciendo como bibliotecarios y nuestros usuarios pueden acceder a la información, que es nuestra razón de ser”, resaltó Orellana. Y agregó: “Sin la CONABIP no podríamos sacar adelante la biblioteca y renovar nuestro material bibliográfico, año a año, con su aporte del [Programa] Libro%. Este año fuimos a la Feria del Libro, como todos los años. Para nosotros es fundamental esa interacción entre biblioteca, usuarios, Feria del Libro y CONABIP porque renovamos esa lectura y podemos hacer seguimiento de autor. Los materiales se compran en base a la encuesta y a lo solicitado por los socios. Arman su listado con mucha emoción y están con ansias esperando el nuevo material. Hoy pedimos en nuestros 107 años que esa ayuda se siga sosteniendo y que podamos seguir adelante, que no se destituya la CONABIP. Eso quiero marcar como bibliotecaria. Pedimos con fuerza que la CONABIP continúe”.

En otro orden de cosas, Orellana nos informó que la biblioteca de Ciencia y Labor cuenta con más de 11.000 libros y más de 70 socios activos y que por su carácter de biblioteca popular “está pensada para el entretenimiento”. Y afirmó: “La gente solo entra por placer, por amor a la lectura y al interés de la información, no por otra cosa. No hay un fin académico y al no ser lectura obligatoria no tenemos material de ciertas áreas de la ciencia sino que las tenemos a todas compactadas, pero abunda la narrativa porque se trata del fomento a la lectura por placer”.





