La batalla de los trabajadores de Doctor Ahorro
- Escrito por Victor Pais
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Claudia es farmacéutica, tiene 55 años y es vecina de Villa Mitre desde hace 15. Junto a alrededor de noventa trabajadores, todos con más de una década de antigüedad, fue recientemente despedida de la cadena de medicamentos genéricos Doctor Ahorro, en la cual trabajaba desde hacía 23 años; en el último período, se desempeñó como directora técnica en la sucursal de Álvarez Jonte y Nazca.
La encrucijada la ha puesto junto a sus compañeros no solo en la lucha por la reincorporación, sino también para que la empresa cancele la deuda acumulada de aportes previsionales que mantiene con todos ellos.
En la charla que tuvimos en su casa de la calle Camarones, comenzó contándonos su recorrido profesional y laboral: “Yo me recibí primero de bioquímica. Hice la residencia en análisis clínicos en el Hospital de Clínicas. Después hice varias suplencias en distintos laboratorios públicos y privados. Me enganchó justo la crisis del 2001 y 2002 y costaba conseguir trabajo. La mayoría eran suplencias, no había nada fijo. Y fue por eso que me decidí, a pesar de tener el título de bioquímica, a empezar a estudiar Farmacia. Y al poco tiempo de estudiar Farmacia entré a trabajar primero como asistente de ventas, o sea, como vendedora de mostrador en Doctor Ahorro. Y cuando obtuve el título, pasé primero a farmacéutica auxiliar y después a directora técnica. Hice, de a poco, todos los pasos dentro de la empresa”.
Los años de antigüedad de Claudia en Doctor Ahorro son casi la misma cantidad de años de la radicación de la empresa en la Argentina, hecho que se produjo en septiembre de 2002. “Justo posterior a la crisis del 2001. Ahí fue donde empezó a crecer porque era una época donde la gente no tenía mucho poder adquisitivo y fue una de las primeras que se dedicó exclusivamente a la venta de los llamados genéricos. Con eso hubo un crecimiento bastante exponencial al comienzo”, explicó.
En cuanto a cómo se desarrolló el conflicto, Claudia refirió como primer indicio los incumplimientos que se venían produciendo desde enero del 2025 con los pagos de los aportes previsionales. “Figuraba parcialmente pago o impago, cosa que hasta ese momento nunca había pasado de que quede impago tanto tiempo. A lo sumo se atrasaban en pagar los aportes un mes y al otro mes ya estaban pagos. Y así se fue acumulando y nunca pagaron del todo un mes completo en todo el 2025”, contó.
A continuación, Claudia puso el foco en lo llamativo que les resultó a los trabajadores los cambios en la estrategia comercial que la empresa introdujo en el último año: “A Doctor Ahorro cuando hay recesión económica no le va mal, porque como se especializa en medicamentos genéricos, justamente, cuando la gente menos plata tiene se vuelca al genérico. Entonces era medio raro que en vez de aprovechar que había recesión y por los precios competitivos atraer clientes, empezaron a aumentar a tal punto que los genéricos en Doctor Ahorro terminaron estando casi al mismo precio o más caro que el de marca. O sea, hubo una estrategia de la empresa en materia de precios que para mí tiene gran parte de la responsabilidad de la pérdida de clientes. Porque se empezó a poner carera en el momento donde debería haber aprovechado la recesión para incorporar clientes nuevos. Siempre había un margen que hacía que fuera más barato comprar en Doctor Ahorro. Y en el último año nosotros notamos que perdimos competitividad porque se volvió carero”.
Claudia prosiguió con el señalamiento de otro fenómeno nuevo que generaba inquietud: “Empezamos a notar que había cada vez más faltantes de mercadería. Y si faltaba un producto de una marca, en vez de traer de otra marca, ese producto no lo traían. Entonces había un montón de productos que empezaban a entrar en falta. Eso se fue haciendo cada vez más grave hasta llegar a la actualidad donde realmente el factor limitante para poder aumentar las ventas es que no nos traen la mercadería para vender. O sea, de los que nosotros solíamos trabajar, antes que me despidieran, ya había por lo menos 140 productos que no trajeron más. Terminás de vender y no lo reponen.
–¿Y a todo esto qué decía la empresa?
–Que no tenía plata para comprar. Pero no están comprando absolutamente nada de nada. No hay vendas, gasas, agua oxigenada, no tenés antiséptico, laxante en gotas, no tenés un montón de cosas básicas. Y el problema es ese, que si no reponen va a llegar un momento que los que aún están trabajando van a terminar también en la calle porque van a tener que cerrar. Después nos enteramos que no estaban comprando porque muchos laboratorios y droguerías que habitualmente abastecían a Doctor Ahorro les dejaron de vender a raíz de que los dejaron con un tendal de deudas millonarias. Les entregaron cheques sin fondo, no les pagaron la mercadería. Entonces, hasta que no les paguen toda esa deuda, obviamente que no les van a volver a vender y ningún laboratorio va a aceptar cheques con el antecedente que son todos cheques sin fondo. Ese es el problema, que no es que dejaron una deuda en un solo laboratorio, sino que dejaron de pagarle a todo el mundo. Le deben a un montón de droguerías y laboratorios, le deben también a los bancos –al Galicia, al Santander– porque se ve que pidieron préstamos y no pagaron. Nos deben los aportes previsionales, la plata que nos descontaban para el sindicato también se la quedaron, así que hay una deuda de 127 millones de pesos con el sindicato, la deuda previsional está más o menos en un millón de dólares, y la deuda general, sin tener en cuenta nuestras indemnizaciones, o sea, previo a los despidos, ya tenían acumulado una deuda de más de 7 mil millones de pesos. Ahora, a nosotros, por ejemplo, nos despiden y a ninguno de los despedidos, y tampoco a ninguno de los que renunció por su cuenta antes, nos hicieron la liquidación final. O sea, no solo que todavía no nos indemnizaron, sino que tampoco nos pagaron ni el aguinaldo de diciembre. Yo trabajé hasta el 26 de diciembre y no cobré el aguinaldo, a ninguno de los despedidos le pagaron el aguinaldo, y tampoco le pagaron el último mes trabajado. Y la pensaron bien, porque mandaron los telegramas al correo el día 19 de diciembre, y el día 23 de diciembre sale el pedido ante la Justicia comercial, el pedido de concurso preventivo judicial. Eso hace que no puedan mover la plata y entonces no nos puedan liquidar nada. O sea, ellos te despiden y después piden un concurso de acreedores que hace que estén obligados por ley a no liquidarte los sueldos, ni el aguinaldo ni nada, porque mientras están en concurso no se pueden mover y esto puede llevar años incluso.
–Sabemos que hubo cierre de sucursales…
–Sí, pero no es que cierran una sucursal y despiden a los de esa sucursal. Por ejemplo, mi sucursal no cerró y la persona que ahora está ocupando mi lugar venía de una de las sucursales que cerraron. No es que porque cerró la sucursal en que estás trabajando te vas, salvo en los casos de la gente del interior, que sí, porque había una sola sucursal en Salta, al cerrar quedan todos en la calle; en Mendoza cerraron y quedaron todos afuera, en Córdoba había dos y cerraron ambas, pero en Capital, donde están la mayoría de las sucursales, hacían reacomodamientos y elegían puntualmente a la gente que tenía mucha antigüedad o, por ejemplo, gente que tenía alguna patología. Han despedido a una persona que estaba en plena licencia médica por una cirugía de cadera y estando con licencia, la operan el 18 y el 19 le mandan el telegrama.
–¿Qué otros datos nos podés aportar sobre la empresa?
–La empresa es de capitales mexicanos. El que figura como presidente de la empresa, que es uno de los que pone el capital, es Xavier González Zirión. Y hay otro González Zirión más que también pone una parte del capital. O sea, capitales mexicanos. Los que tienen cargo acá de Argentina serían como cargos gerenciales, no son los dueños propiamente dichos.
La vicepresidenta, que es la gerenta general acá, que sería la de mayor cargo dentro de los argentinos, es Paula Repetto. Y como directora general figura la abogada de la empresa. Es una empresa que ya está instalada, que tiene un montón de sucursales en México. Es una de las cadenas más importantes de México. En Chile tuvieron en un momento algunas sucursales, pero levantaron campamento y se fueron. Supuestamente porque habían sufrido un robo importante en la droguería que tenían allá, lo cual es medio raro porque la mayoría de las empresas tienen seguro contra robo en un caso así. Así que yo creo que es probable que tengan la intención también de irse de acá.
–¿Cómo se están organizando los trabajadores para enfrentar esta situación? Vos mencionaste al sindicato…
–Sí, el tema es que el sindicato ADEF (Asociación de Empleados de Farmacia) no está acompañando absolutamente en nada, están desaparecidos. Nosotros les informamos cuando fueron los primeros telegramas, nos dijeron que si eran uno o dos casos aislados no iban a hacer nada, cuando con un solo despido ya el sindicato debería actuar. Y cuando ya éramos más, que se notaba que eran despidos masivos, la excusa que dieron es que es una empresa privada, por lo tanto, puede reestructurar. Vos podés cerrar sucursales y redistribuir la gente, pero cuando ya hay despidos el sindicato se tiene que involucrar en contra de los despidos. Además, todos los afiliados de ADEF son del ámbito privado. O sea, los que son de hospital público pertenecen al sindicato de sanidad, no a ADEF, entonces no pueden usar la excusa de que son privados. ¿Qué sentido tiene que exista el sindicato si todos sus afiliados son privados? Así que nos dijeron que no iban a hacer la denuncia por los despidos. La tuvimos que hacer nosotros. Y terminamos haciendo agrupaciones autoconvocadas, asambleas, pero todo por nuestra cuenta. El sindicato hasta ahora no ha hecho absolutamente nada, ni siquiera un simple cartelito en sus páginas advirtiendo a los demás trabajadores de la situación en Doctor Ahorro. Vos entrás a la página de ADEF, entrás al Facebook de ADEF y no hay ni siquiera una mención al conflicto.






