Retratos virreinales
- Por Miguel Ruffo
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Se cumplen hoy 250 años de la creación del Virreinato del Río de la Plata y a propósito del aniversario analizaremos algunos retratos de virreyes, esos “alter ego” creados por la corona para administrar y gobernar sus “reinos de indias”.
Los virreyes eran los representantes en América de la autoridad del rey, eran el “otro yo” o “alter ego” del rey, una prolongación en América de la autoridad real. Eran, en los virreinatos, la máxima autoridad. La creación del Virreinato del Río de La Plata por parte de Carlos III, cuyo primer virrey fue Pedro de Cevallos, significó que finalmente la corona reconocía la creciente importancia de Buenos Aires en sus espacios coloniales de la América del Sur para crear un centro económico, político y militar capaz de garantizar la presencia de España en las tierras del Río de la Plata y del Atlántico Sur.

Retrato del Virrey Nicolás del Campo, marqués de Loreto.
Nombrado para la función virreinal el 13 de agosto de 1783 Nicolás del Campo gobernó hasta el 4 de diciembre de 1789. El retrato se exhibió en el Museo Histórico Nacional (MHN) en anteriores montajes histórico museográficos. Fue propiedad de Ángel Carranza hasta 1901, cuando el Estado nacional adquirió la colección Carranza y destinó sus objetos de carácter histórico a la referida institución, pionera entre los museos de historia. Se trata de una pintura al óleo sobre tela. La paleta es clara y se destaca por la dimensión transparente del color. Estas notas, a juicio del notable investigador Adolfo Luis Ribera, le “confieren al retrato un atractivo del cual carecen los otros retratos, cuyas tonalidades pardo rojizas reflejan una técnica pictórica anterior”. Del Campo está representado de medio cuerpo, sesgado a la izquierda, con vestimenta civil de época. Lleva peluquín blanco con bucles a los costados. El fondo oscuro es de características neutras.

Retrato del Virrey Pedro Melo de Portugal y Villena, óleo sobre tela.
Quinto de los virreyes del Río de la Plata Pedro de Melo asumió el mando el 16 de marzo de 1795, interrumpiéndolo su muerte acaecida el 15 de abril de 1797. El virrey está representado de pie, de cuerpo entero, de un cuerpo que se alarga respecto de una cabeza empequeñecida en relación al conjunto de su figura. Este alargamiento, este extenderse, nos hace recordar lejanamente a las representaciones del Greco. Se trata de un rasgo manierista. La figura viste calzón corto, chaleco o chupa y casaca; su mano derecha sostiene un sombrero y un bastón que le permite apoyarse. En este retrato es relevante la forma en que se relacionan los planos verticales y horizontales. La verticalidad está dada por la figura del virrey; la horizontalidad, por su parte, resulta del embaldosado del piso que, a juicio del ya citado Ribera, pone la imagen “en perspectiva, la que se aumenta por las sombras proyectadas”. La atribución de este retrato a M. Salas por el catálogo del MHN generaba ciertas dudas en Ribera. De tratarse de un retrato realizado por Salas debería ser de José de Salas y no de M. Salas. Sin embargo, Ribera también dudaba de que José de Salas fuera el autor dado que el manierismo presente en la representación no corresponde a un pintor formado en la Academia de San Fernando de Madrid dentro de los cánones del neoclasicismo y del academicismo como fue el caso del susodicho. “Ni el canon de los manieristas habría alargado la figura de ese modo”, sostenía Ribera, a la vez que cotejaba la posibilidad de que en el retrato existiese alguna firma imposible de ver dados los repintes y suciedades presentes en la obra.
Dado que estas apreciaciones datan de 1982, agregamos nosotros que en los últimos años se desarrolló un meticuloso y preciso trabajo de restauración, limpieza y conservación del retrato que fue puesto en valor. Este trabajo no reveló la existencia de firma alguna. Por ende, o se trata de José de Salas el autor de la pintura y la M resultó de un error que cometió quien escribió el legajo, dato luego trasladado al catálogo del MHN, o se trata de una obra de la que desconocemos su autor, o, tercera posibilidad, que la M no indique un nombre, sino que aluda a la ciudad de Madrid y que exprese “Madrileño Salas”, siendo por lo tanto de José de Salas, ya que este, como dijimos, había estudiado en Madrid.
El retrato de este virrey formó parte de las colecciones del Museo Público e ingresó en el MHN, cuando tras su creación en 1889, se dispuso que las colecciones de carácter histórico que existían en aquel museo pasasen a la nueva institución.

Retrato del Virrey Joaquín del Pino, óleo sobre tela.
El 20 de mayo de 1801 inició su virreinato Joaquín del Pino y ejerció las funciones de virrey hasta su muerte el 11 de abril de 1804. Está representado de pie y cuerpo entero. Viste calzón corto, chaleco o chupa y casaca. La postura del retratado es la clásica en este tipo de retratos casi oficiales. Mientras apoya su mano derecha en un bastón, flexiona la pierna opuesta, lo que transmite a la imagen cierto dinamismo. Se trata de un retrato que presenta similitudes o parecidos con el de Pedro Melo. En primer término, ambos virreyes apoyan sus manos en un bastón; en segundo lugar, el tratamiento del piso revela también paralelismos. Estas similitudes llevan a Ribera a las siguientes reflexiones: “Hay una concepción similar en la representación de la figura humana y su colocación en el cerrado espacio sugerido por el pintor: ¿Serán ambos de manos de José de Salas?”. Sin embargo, señalamos nosotros, en la representación de la figura de Joaquín del Pino no aparecen los rasgos manieristas observables en la de Pedro Melo. Finalmente, indiquemos, que el retrato de Joaquín del Pino ingresó al MHN como donación realizada por sus descendientes.
No queremos terminar este artículo sin decir que en el actual montaje del Museo Histórico Nacional (MHN) no hay sala o sector dedicado a recordar la época virreinal y que ello priva a la ciudadanía de ver estas obras y otras relevantes pinturas de los años del Virreinato del Río de la Plata.
Fuentes consultadas:
Ribera, Adolfo Luis (1982). El Retrato en Buenos Aires 1580-1870, Buenos Aires, UBA.




