Iconografía de San Francisco de Asís
- Por Miguel Ruffo
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Se cumplen hoy 800 años del fallecimiento de Francisco de Asís y a propósito del aniversario ofrecemos una reseña enfocada en cómo fue abordada su figura a través de la iconografía.
Francisco está prolíficamente representado en obras pictóricas, estudios y comentarios. Su iconografía es vasta. Señalan Gastón Duchet-Suchaux y Michel Pastoureau: “Entre los santos que no fueron apóstoles, quizá solo su compañero Antonio de Padua le supere en número de imágenes. Pero las representaciones de San Francisco no pertenecen solamente a la piedad popular, como las de Antonio. Conciernen ante todo a la evolución del arte y de la iconografía en general. Utilizando la afortunada expresión de Jacques Le Goff, Francisco de Asís es plenamente un Santo Imagen”. Esta iconografía, sobre todo tipo de soportes, inicialmente se desarrolló en Italia, pero ya hacia fines de la Edad Media se había extendido a toda la cristiandad.
Frente a una iglesia constituida en un importantísimo factor de poder, enriquecida económicamente y centro de la vida política, la prédica de Francisco estuvo dirigida a recuperar la “pobreza evangélica” de las primeras comunidades cristianas basadas en la comunidad de bienes. Tras renunciar a las riquezas de su padre, un próspero y acaudalado comerciante, Francisco vivió pobremente y se convirtió en Il poverello, aquel que se había casado con “Doña Pobreza”. El movimiento francisano estuvo orientado a recuperar, por parte de la iglesia, el mensaje salvador de Jesús: “No se puede servir a Dios y al dinero”: Uno es el camino de Dios, otro es el camino del dinero. Uno y otro se excluyen mutuamente.
Examinemos algunas de las obras en que Francisco fue representado:

Primer Retrato del Santo. Autor: Anónimo. Sacro Speco de Subiaco (detalle).
Francisco está representado de frente, con el sayal de los franciscanos. Se debe destacar su barba, ya que inicialmente fue representado con ella. A partir de Giotto fue pintado sin ella, para convertirse de nuevo en santo barbudo a partir del arte de la contrarreforma. Nos mira. Su vista nos está interrogando. Su mirar es un ver hacia el interior de nuestras almas. Es como si estuviese escrutando nuestra interioridad, nuestra intimidad, para comprender nuestros comportamientos. La casulla enmarca su rostro y convierte su mirar en un mirar con ojos que están en el Más Allá. Es, sin embargo, un mirar humano, pero es el de un hombre ejemplar, que atisba la presencia de Dios en la cotidianeidad de los hombres. Es casi el mirar de Jesús, ya que es el mirar del perfecto cristiano.

San Francisco de Asís. Autor: Margaritane d’ Arezzo. Segunda mitad del siglo XIII, Siena.
Francisco, representado de cuerpo entero y de pie, mirando al espectador. Viste el sayal franciscano apretado a la cintura mediante un sencillo cordón de tres nudos que representan los tres votos de pobreza, castidad y obediencia. Se alcanzan a ver los estigmas en sus manos y pies (Fue el primer santo en ser estigmatizado). Porta en su brazo izquierdo un libro. El fondo, casi dorado, es de características neutras, aunque el dorado medieval es el cielo.

San Francisco y seis historias de su vida. Autor: Bonaventura Berlinghieri, 1235.
Al centro, en un gran tamaño, la figura de San Francisco de Asís. Nuevamente el sayal franciscano con el cordón de la orden. Se ven los estigmas en manos y pies. Tiene la aureola de la santidad. A ambos lados, dos ángeles y, dispuestas en dos hileras, de tres motivos cada una, las seis historias de su vida: el momento en que recibe los estigmas, su don de hablar con los pájaros, las ciudades medievales con sus torres y en ellas, San Francisco asistiendo a enfermos, a los pobres de la medievalidad, predicando al pueblo.

La Prédica de San Francisco a los Pájaros (detalle de San Francisco y seis historias de su vida).
En la Antigüedad Griega, el dios Apolo concedía el don de comprender el lenguaje de las aves. En la Baja Edad Media, Francisco recibió de Dios el don de conversar con los pájaros. Comprender este don de Dios exige saber que toda la naturaleza está hermanada porque toda ella es Hija de Dios. Por ende, los pájaros son hermanos del hombre. En la escena representada, Francisco, acompañado por dos hermanos, dirige su palabra a un conjunto de pájaros. La mano que se extiende revela con su gesto el fluir de las palabras comunicativas. En el fondo dorado se destaca una construcción de la época medieval. El dorado del cielo pone la nota de la sacralidad del acontecimiento que une a los hermanados. Los pájaros, que miran a Francisco, revelan la atención con la que siguen sus palabras. Es un diálogo propio de una naturaleza madre de toda la creación divina.

San Francisco recibe los estigmas (Detalle del San Francisco y seis historias de su vida).
Francisco, arrodillado en una formación montañosa, dirige sus manos y su mirada al Cristo-Serafín, que se encuentra crucificado en la parte superior derecha y, de cuyas heridas, tal cual los expresan Duchet-Suchaux y Pastoureau “salen rayos dorados o chorros de sangre que alcanzan el cuerpo del santo” que “se encuentra en éxtasis”. Las torres medievales como símbolo de la fortaleza, el árbol como símbolo de la vida, la montaña como símbolo de la unión de la tierra con el cielo, el dorado como símbolo de la luz celestial dan al momento de la estigmatización la nota de sacralidad. Estamos asistiendo al momento en que el Hijo de Dios sella en Francisco los estigmas que lo reconocen como el “perfecto cristiano”.

La Predicación de San Francisco a los Pájaros. Dibujo de la Chronica Maiora de Mateo Paris (C. 1225).
Cinco pájaros asisten a la prédica de Francisco que, desde una especie de montecito, les dirige su palabra. Es interesante reparar en la forma en que Francisco ha sido representado: es un joven, pero a un mismo tiempo un anciano, como lo revela el bastón en que se apoya. Es la sabiduría del joven que ha aprendido el lenguaje de la naturaleza. Un dibujo sólido, preciso en delinear los contornos de las figuras, suelto en una especie de abocetamiento que no se reduce a esquemas, sino que vitaliza a los representados. Y si no observemos el rostro de Francisco, que traduce el pensar, el interrogar, el reflexionar acerca de la magnitud del hecho; y a los pájaros, que dirigen sus picos y sus ojos hacia Francisco prestando atención a sus palabras; y en particular, el pájaro que inclina su pico como si estuviese meditando las palabras del santo.
Fuentes consultadas:
Duchet-Suchaux, Gastón y Pastoureau, Michel (1996). La Biblia y los Santos. Alianza Editorial, Madrid.
Le Goff, Jacques (S/D). Los Hombres de la Historia: Francisco de Asís. Ceal-Página 12, Buenos Aires.





