Maradona, Fidel y el material de los sueños
- Escrito por Victor Pais
- Tamaño disminuir el tamaño de la fuente aumentar tamaño de la fuente
Una charla que tuvo como disparador los pormenores del vínculo entre Diego Armando Maradona tanto con Cuba como con Fidel Castro, pero que también abordó la encrucijada que atraviesa en la actualidad el país del Caribe, tuvo lugar en el local barrial del Partido Comunista (PC), ubicado en Dickman 1361. El centenario del nacimiento del mencionado líder revolucionario fue el marco del encuentro que reunió a una apreciable concurrencia.
Desde una mesa recubierta con una tela roja en la que estuvieron acompañados por César Darío López, sobrino del célebre futbolista e hincha y socio de la Asociación Atlética Argentinos Juniors, disertaron Marcelo Rodríguez, secretario de Relaciones Internacionales del PC, y Leonardo Baster, encargado de negocios de la Embajada de Cuba en Argentina. Como telón de fondo, la charla tuvo una gran pantalla sobre la que se proyectaba reiterada e ininterrumpidamente una secuencia de entrañables fotografías de encuentros entre Maradona y Fidel.
“Como parte de la familia de Maradona, quiero agradecer al pueblo cubano por la solidaridad, porque siempre estuvieron; donde las puertas se cerraban en todos lados, Cuba las abrió, Fidel lo abrazó y para nosotros fue algo increíble”, expresó López con profunda emoción para enseguida pasarle el micrófono a Rodríguez.
“La relación que tuvieron Fidel Castro y Diego Maradona sirvió para que muchas y muchos en la Argentina prestaran atención a qué era la revolución cubana, cómo se plantaba la revolución cubana, siempre solidaria con todos los pueblos y con todas las personas que necesitaban que se les extienda una mano”, sostuvo el dirigente partidario. En ese sentido, destacó que Maradona “encontró en Fidel a un amigo, alguien que supo ver quién era y qué estaba necesitando en ese momento, y que le abrió los brazos”.
Tras resaltar “la lealtad inquebrantable” de Maradona hacia la revolución cubana, Rodríguez se refirió a la gravísima coyuntura que atraviesa la isla caribeña por las sanciones impuestas por Estados Unidos: “En este último tiempo se ha agravado el bloqueo energético que impide llegar petróleo a la isla, con lo cual son dos o tres horas de luz lo que hay en Cuba, y uno ahí puede ver por qué el presidente [Miguel] Díaz-Canel habla de un genocidio económico contra el pueblo cubano”.
Frente a este panorama, valoró la ayuda concreta reunida en nuestro país: “En la Argentina hemos hecho una campaña de solidaridad este último año que fue importante. Cientos de organizaciones se sumaron y pudimos adquirir 45 paneles solares que fueron entregados en La Habana. Parece muy poquito, pero allá nos decían que fueron 45 problemas resueltos en lugares donde había chicos que necesitaban electricidad o un centro asistencial que necesitaba tener luz para seguir adelante con su trabajo”.
Para concluir su intervención, Rodríguez recurrió a una analogía que partió de la evocación del pasaje final de una película basada en la novela de Dashiell Hammett El halcón maltés: “Después de todas las peripecias por encontrar esa estatuilla de un halcón por el que todos se matan, viene el comisario y le pregunta al detective: ‘¿De qué está hecho ese halcón?’, y él contesta: ‘Del material de que están hechos los sueños’. Yo creo que hoy podemos decir que la vida de Fidel, la vida de Diego, la revolución cubana y esa relación que se construyó entre ellos también está hecha del material del que se construyen los sueños y por eso merece todo nuestro respeto, nuestra solidaridad y nuestro apoyo permanente”.
A su turno, Baster, en su descripción sobre lo que unió a ambas celebridades, señaló: “Quizás lo más jugoso de esa amistad estuvo en las conversaciones nocturnas de las que no existe documentación. Siendo Fidel una persona extremadamente informada que no establecía un vínculo personal tan profundo con cualquiera, uno llega a la conclusión de que algo vio Fidel en Diego”. Y profundizó: "Fidel vislumbraba que Diego trascendía el ámbito del deporte. Era una figura con capacidad de influir en el juego, pero también en la vida de millones de personas e influir hasta en la política cuando agarraba un micrófono. Diego era un hombre de principios, defendía y moría con la suya, contra vientos y mareas”.
Baster detalló el dramático impacto del cerco energético y financiero sobre la vida cotidiana en la isla: “El país necesita para funcionar ocho buques de petróleo al mes. En nueve meses y medio, Cuba ha recibido un solo buque. Cuando no tienes electricidad es duro, pero cuando no tienes agua es diferente; se le añade un nivel de angustia a la vida cotidiana que es mucho mayor”.
Pese a ese panorama asfixiante, concluyó con contundencia: “No está en ninguno de los escenarios imaginables el rendirse y el abandonar al pueblo. El único pecado que ha cometido Cuba fue decir que queremos ser independientes y que nos traten de igual a igual y, como dijo Fidel, hacer una revolución socialista a 90 millas del Imperio”.





