La Gran Paternal: puertas abiertas al arte
- Escrito por Victor Pais
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Con la participación de 46 espacios de arte y con la frase “Es por acá” como eslogan, se realizó la 16º edición de La Gran Paternal. Esta iniciativa, de carácter autogestivo, consiste en una jornada extendida de dos días en la cual dichos espacios, mayormente talleres y estudios, abren sus puertas al público para exhibir una amplia gama de procesos creativos desarrollados cotidianamente en su seno, a lo que se suma, en muchos casos, obras de artistas invitados y actividades especiales.
Tras consultar la grilla y el mapa confeccionado por los organizadores, y dado lo inabarcable que resultaba abordar el conjunto de propuestas, tuvimos que definir nuestro propio “es por acá”.

Nuestra primera posta fue Pompe Artes Visuales, espacio ubicado en Nicasio Oroño 2118 y dirigido por la pintora y ceramista Natalia Biasioli, quien, en esta ocasión, decidió darle centralidad a “Redondo, el mundo interior de un plato”, una muestra colectiva con obras de diecisiete artistas que se inauguró en abril y que, solicitando cita previa, podrá visitarse hasta el próximo 27 de julio.

A menos de doscientos metros de allí, nos topamos con otra de las tantas puertas abiertas que ofreció esta edición de La Gran Paternal: Cromático Arte, taller ubicado en Cucha Cucha 2476 y tutelado por la multifacética Analía Gaguin, en el que sobresalían expuestas en una gran mesa coloridas producciones de arte textil de la anfitriona, así como, en otro sector de la sala, las vistosas piezas en vidrio del artista invitado Eduardo Naveira.

Caminamos por Cucha Cucha tan solo cien metros más y dimos con tal vez el único espacio de esta movida cultural al que solamente se entra con la observación ya que no hay que empujar ninguna puerta ni ingresar a ninguna edificación, pues se trata del gran frente de una vieja casa en el que se van rotando los sucesivos murales de Proyecto Trasborde, un colectivo de mujeres de la Paternal que se valen de esa técnica para visibilizar a través de gigantografías a otras mujeres por su acción comunitaria en el ámbito barrial o por ser vecinas destacadas en alguna actividad. Allí encontramos a Marian Btesh y Edith D’Imperio, dos integrantes del mencionado colectivo dedicadas a ilustrar a los visitantes sobre el proyecto y en particular sobre el mural actual en el que se encuentran exhibidas la escritora Paula Bombara, las impulsoras de la Biblioteca Al Paso Artigas, Marinés Gómez y Graciela Ortega, y la química y referente de la Red de Salud La Paternal Sara Eichenbaum.


Unos pasos más y, ya enfilando por Dickman, al 1260 de esta calle, llegamos a una antigua casa reciclada de dos plantas en la que están contenidos dos talleres que integraron la grilla de La Gran Paternal. Recorrimos primero la planta baja, donde se afinca el Espacio Fresno motorizado por las pintoras Alise Seoane y Analía Fernández y la joyera Mar Skiadaressis. Junto a las obras de estas artistas, se podían apreciar también, entre el numeroso público que circulaba, la de otras tantas artistas invitadas. Y luego fuimos a la planta alta, donde con el sobrio nombre de Espacio Dickman tiene su lugar en el mundo el taller del humorista gráfico e ilustrador Sergio Langer, quien nos recibió con especial calidez. Allí, entre numerosas reproducciones de sus provocativos dibujos, el creador de la popular tira La Nelly dialogaba animosamente con los visitantes.

En la misma cuadra tuvimos la oportunidad de hallar otro sitio de los ofrecidos por la grilla: La China Casa Cultural, espacio que tiene como coordinadores a Juan Pablo Galimberti, Ayelén Clavin y Carola Parra. Llegamos en el momento en que se desarrollaba un taller de dibujo con gran concurrencia coordinado por Thais Montero, una de las artistas expositoras. Completaban la propuesta obras de María Eugenia Wagner y las ilustraciones de Adriel Loreti proyectadas en forma de diapositiva.

Ya con nuestros pies sobre Maturín, en el número 2623 de dicha calle, la luz de una puerta nos invitó a ingresar a Rar@ Territorio poético, espacio que administran Dandrea Balietti y Silvia Aira y en el cual pudimos apreciar las llamativas propuestas de las artistas Gladys Álvarez y Dalila Pozzi.

Visitamos después la casa taller de Graciela Ieger y Enrique Savio, situada en Maturín 2649, espacio conocido nuestro en el que no tuvimos que presentarnos y en el que también fuimos recibidos con especial afecto. En la ocasión, Enrique, a quien conocíamos por sus esculturas, se animó a exhibir por primera vez pinturas, entre ellas un autorretrato de su juventud. Y luego, tras ingresar al reducto de Graciela, posamos la mirada otra vez en la sugestiva atmósfera de sus imágenes urbanas, sus retratos y, siempre sobre el piano, el cuadro de ese apacible interior de casa chorizo con sucesión de puertas entreabiertas por donde se cuela una suave luz, a la vez que desde un parlante se escuchaba la sonoridad profunda del Bach de las suites para cello.



Y todavía nos quedó tiempo para revisitar El Local, espacio de arte que dirige Alejo Arcuschin, ubicado en Juan B. Justo 4328, donde todavía se encontraba exhibida la obra del pintor y dibujante Carlos Baragli, sobre la cual recientemente hicimos una reseña. Subimos por una escalera lateral hacia El Maldonado, donde nos detuvimos especialmente en contemplar la interpelativa y política propuesta del pintor y dibujante José Garófalo, quien comparte y sostiene dicho espacio con Carolina Fernández y el mencionado Arcuschin. Y, en un último envíon de nuestras cansadas piernas, llegamos a Basilio, ubicado en Juan B. Justo 4228, amplio espacio con varios recovecos en el cual, con propuestas muy diversas, exponían Laura Códega, Florencia y Magdalena Trucco, Silvina Sícoli, Florencia Valente y María Ferrari Godoy.
Al finalizar este recorrido, nos queda la certeza de que el eslogan “Es por acá” no fue solo una dirección, sino una invitación a descubrir por lo menos un pequeño fragmento de la vitalidad artística del barrio.






