La Legislatura se reconfigura
- Por Valeria Azerrat
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La jura de 30 nuevos diputados reconfiguró el mapa político de la Legislatura porteña en una sesión preparatoria cargada de señales y presencias de peso. El recinto, colmado por dirigentes nacionales y funcionarios de la Ciudad, recibió al jefe de Gobierno Jorge Macri y a su gabinete, junto a referentes de distintos espacios que llegaron para respaldar a sus representantes en el inicio del nuevo período parlamentario.
El acto, que oficializó la asunción de la mitad del cuerpo legislativo, transitó momentos de tensión y gestos simbólicos. Hubo intercambios fríos –como el saludo distante entre Macri y su antecesor Horacio Rodríguez Larreta–, aplausos medidos, silencios prolongados y hasta la decisión de un legislador del PRO de dar la espalda durante la jura de una diputada de la Izquierda.
Entre los invitados se destacaron figuras nacionales de La Libertad Avanza, como el jefe de Gabinete Manuel Adorni –quien finalmente no ocupará su banca porteña–, la senadora Patricia Bullrich y los hermanos Martín y Eduardo “Lule” Menem. En otro sector del recinto se ubicaron referentes peronistas como Mariano Recalde y Juan Manuel Olmos, marcando la amplitud política de la jornada.
La ceremonia también significó el regreso a la escena porteña de dirigentes con larga trayectoria, entre ellos Rodríguez Larreta, que volvió a la Legislatura con un bloque propio, Confianza y Desarrollo.
Uno de los puntos clave fue la confirmación de las nuevas autoridades legislativas, definidas tras intensas negociaciones entre el oficialismo y la oposición. El acuerdo mantuvo a Matías López, referente del PRO y aliado de Diego Santilli, como vicepresidente primero. La vicepresidencia segunda quedó para Juan Pablo Modarelli, dirigente de La Cámpora, mientras que la tercera será ocupada por Juan Pablo Arenaza, libertario cercano a Bullrich, quien reemplaza a Graciela Ocaña en ese rol.
La propuesta completa fue presentada por Silvia Lospennato, que debutó como presidenta del bloque oficialista Vamos por Más. Tras su designación, López envió un mensaje al cuerpo: “Destruir puede llevar un segundo, pero construir desde la diferencia exige tiempo, paciencia, esfuerzo, incomodidad, angustia y, sobre todo, generosidad”.
El peronismo, primera minoría
La nueva composición legislativa tendrá al peronismo porteño, unificado bajo la denominación Fuerza por Buenos Aires, como la bancada más numerosa. Con 20 integrantes, supera al espacio libertario y desplaza por primera vez al macrismo a un tercer lugar en el poder parlamentario.
El espacio será conducido por Claudia Neira, reelecta como presidenta del bloque, e incorporará a dirigentes de peso como Leandro Santoro, quien regresó a la Legislatura tras su paso por el Congreso. Junto a él asumieron Claudia Negri, Federico Mochi, Mariana González, Noemí Geminiani, Francisco Caporiccio, Bárbara Rossen y Alejandro “Pitu” Salvatierra, mientras que Berenice Iañez y Modarelli renovaron sus mandatos.
Con un armado heterogéneo que reúne al camporismo, al Nuevo Espacio de Participación y a sectores independientes, el bloque anticipó que impulsará debates vinculados a la reducción de tarifas, la planificación urbana impactada por la ola inmobiliaria y políticas sociales vinculadas a la salud y la educación.
“Vamos a trabajar por el compromiso que asumimos con los porteños para darle respuestas a las demandas de las personas con discapacidad, los adultos mayores, las personas con problemas de salud mental y quienes no llegan a pagar el alquiler, porque son deudas que el Gobierno de la Ciudad decidió ignorar”, dijo Santoro.
Por su parte, Neira expresó que “se abre una nueva etapa en la que seremos el bloque mayoritario, lo que nos da un peso político fundamental en la Legislatura que viene”.
Las otras fuerzas
En un ascenso veloz, La Libertad Avanza amplió su representación a 13 diputados, transformándose en árbitro de las mayorías. El bloque está liderado por Pilar Ramírez e incluye a dirigentes cercanos al armado nacional de Javier Milei y Karina Milei. Varias figuras renovaron su banca –como Arenaza, Lucía Montenegro, Marina Kienast y Rebecca Fleitas– mientras que se sumaron nuevas caras: Solana Pelayo, Nicolás Pakgojz, Diego Vartabedian, Andrea Freguia, Juan Ignacio Fernández y Marcelo Ernst, quien ocupará el lugar que originalmente había obtenido Adorni. “Este es el bloque del presidente Milei: los leones que vienen a traer más libertad a los porteños y a hacer CABA grande otra vez”, dijo Ramírez.
A su vez, el bloque Vamos por Más, que reúne al PRO y a la Coalición Cívica, quedó con 11 diputados, uno de los números más bajo desde que el macrismo gobierna la Ciudad. Aun con la incorporación de dirigentes de fuerte presencia pública como Lospennato, Laura Alonso, Waldo Wolff y Rocío Figueroa, el oficialismo perdió centralidad y dependerá de acuerdos con otras fuerzas para sacar adelante cada ley.
Otro dato significativo del recambio es la pérdida de escaños de la UCR que, al no lograr superar el umbral electoral, quedó representada por cinco legisladores dentro del bloque Ciudadanos Unidos-UCR, comandado por Manuela Thourte.
En paralelo, el nuevo bloque Confianza y Desarrollo adquirió volumen propio con siete integrantes: Rodríguez Larreta, Ocaña, Guadalupe Tagliaferri, Emmanuel Ferrario, Sebastián Nagata, Sandra Rey y Edgardo Alifraco.
El regreso del exjefe de Gobierno lo posiciona nuevamente como actor relevante en las negociaciones parlamentarias, con un perfil centrado en “la construcción de diálogo y consensos” y con la mirada puesta en una candidatura para el 2027 que lo lleve nuevamente al frente del Ejecutivo porteño.
El Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad (FIT-U) quedó representado solo por dos bancas: Vanina Biasi (PO), quien asumió en reemplazo de Gabriel Solano (PO), y Andrea D’Atri (PTS). Ambas anticiparon una oposición frontal al gobierno de Jorge Macri. En tanto, Pablo Donati y Eugenio Casielles encabezarán monobloques que completan el entramado político del recinto.
Un escenario inédito para los próximos cuatro años
Con este mapa, la Legislatura se prepara para una etapa marcada por la negociación permanente. La primera minoría (Fuerza por Buenos Aires), la segunda (La Libertad Avanza) y el oficialismo –reducido a un rol más frágil– deberán construir mayorías circunstanciales para cada debate. Ningún espacio alcanza por sí solo los 31 votos necesarios para aprobar leyes clave.
El equilibrio de poder quedó repartido y el recinto porteño ingresa en una fase donde los acuerdos serán tan importantes como los números. La convivencia entre peronistas, libertarios, macristas, radicales y larretistas anticipa sesiones intensas, con alianzas que podrían reconfigurarse proyecto a proyecto.






