27 de julio de 2013
60° ANIVERSARIO DEL ASALTO AL CUARTEL MONCADA
En Buenos Aires, pena y olvido
Por Haydée Breslav

Sin actos ni menciones transcurrió ayer en Buenos Aires el sexagésimo aniversario del frustrado asalto al cuartel Moncada, de Cuba, que dio origen al Movimiento Revolucionario 26 de Julio.
Acaso este olvido sea una muestra del declive de una parábola cuya trayectoria se inició precisamente el 26 de julio de 1953, bajo el gobierno dictatorial de Fulgencio Batista, cuando un grupo de jóvenes revolucionarios, comandados por un abogado llamado Fidel Castro, intentó tomar por asalto el mencionado cuartel, ubicado en la ciudad de Santiago de Cuba.
La proclama decía, entre otras cosas: “La revolución declara su respeto a los trabajadores y estudiantes como masas acreditadas en la defensa de los legítimos derechos del pueblo. Aspira al establecimiento de una total y definitiva justicia social basada en el progreso económico e industrial”.
Recordemos, extractando párrafos del excelente relato que hace Alfredo Palacios en su trabajo Una revolución auténtica en nuestra América, que el movimiento fracasó. Castro compareció ante el tribunal y fue condenado a 15 años de confinamiento en la penitenciaría de la Isla de Pinos.
Al año siguiente, Batista firmó una amnistía y Castro salió de la cárcel. Cuenta Palacios: “Castro estaba dispuesto a invadir a Cuba desde México, adonde se dirigió, y tenía el propósito de levantar a la juventud para derrocar al dictador. Después de muchas vicisitudes Castro y sus amigos llegaron a Sierra Maestra. Atacaron, entonces, a las avanzadas del ejército regular. Batista contestó con el terror”.
Dice después: “Mientras tanto, el ejército rebelde había aumentado y avanzaba. Cienfuegos, Guevara y Castro realizaron operaciones militares de envergadura. (…) El avance fue triunfal. Y ahí en el campamento de Columbia apareció el héroe joven que llegó a Sierra Maestra con12 hombres y que después de lucha incesante y sacrificios derrotó a un ejército de 30.000 soldados al servicio del tirano cobarde y fugitivo”.
El texto de Palacios fue editado en 1960: muchas cosas pasaron desde entonces, no vamos a reseñarlas aquí. Diremos solamente que hace veinte días, en la clausura del primer período ordinario de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el presidente Raúl Castro preconizó “el establecimiento de un clima permanente de ORDEN, DISCIPLINA Y EXIGENCIA en la sociedad cubana, premisa imprescindible para consolidar el avance de la actualización del modelo económico y no admitir retrocesos contraproducentes” (las mayúsculas están en la versión taquigráfica). Es inevitable la comparación con el llamado a “hacer lío” del papa Francisco.
Lo cierto es que el sexagésimo aniversario del hecho que marcó el inicio de la Revolución Cubana no fue objeto en Buenos Aires de actos conmemorativos ni de declaraciones de políticos o de funcionarios. Resulta llamativa esa omisión en miembros de un gobierno que (en ocasiones) se dice revolucionario; también es significativo el silencio que al respecto han guardado los “intelectuales” de Carta Abierta.
Por lo que sabemos, no organizaron actividades alusivas la Embajada de Cuba, el Movimiento Argentino de Solidaridad con ese país ni el Museo Ernesto Che Guevara.
El aniversario tampoco ha sido mencionado en los portales informativos de partidos políticos que en su momento supieron proclamarse corresponsales de la Revolución Cubana.
En Cuba, en cambio, se organizó una serie de actos conmemorativos, el principal de los cuales se desarrolló en el lugar de emplazamiento del Moncada, hoy Ciudad Escolar 26 de Julio, y estuvo presidido por Raúl Castro. De entre sus colegas latinoamericanos concurrieron José “Pepe” Mujica, de Uruguay; Evo Morales, de Bolivia; Nicolás Maduro, de Venezuela, y Daniel Ortega, de Nicaragua. Fidel Castro no asistió.









