12 de enero de 2013
POR EL ASADO EN LA ESMA
Se realizó un acto de repudio
Una indignada concurrencia se concentró frente al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación para repudiar el festejo de fin de año en la ESMA, que incluyó asado y brindis, y para reclamar la renuncia del titular de esa dependencia, Julio Alak, por haberlo organizado.
Desafiando el intenso calor, fueron muchos los que, respondiendo a la convocatoria de la CTA (Central de Trabajadores de la Argentina), organismos de derechos humanos, partidos políticos y organizaciones sociales, se apostaron a las puertas de la sede del Ministerio ubicada en Sarmiento 329. Según informó la agencia Rodolfo Walsh, las calles laterales a la del establecimiento “estaban valladas de punta a punta y había un gran operativo policial para impedir la entrada de los manifestantes, quienes debieron correr las vallas para poder ingresar”.
Asistieron el diputado nacional Víctor De Gennaro (Unidad Popular); los ex diputados nacionales Miguel Bonasso y Patricia Walsh; el secretario general de la CTA, Pablo MIcheli; el titular de la CTA Capital, Carlos Chile; Elia Espen y Mirta Baravalle, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; el presidente de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos, Carlos Lordkipanidse; el delegado de la línea B de subterráneos, Claudio Dellecarbonara; los dirigentes políticos Vilma Ripoll (MST), Jorge Altamira y Marcelo Ramal (PO); otros referentes y militantes de partidos políticos, organismos de derechos humanos y organizaciones sociales y gremiales, y público.
También estuvo allí Carlos Méndez, que integra la Junta Comunal 15 en representación de Buenos Aires para Todos. Nos apuntó que la secretaria general de la Junta Interna de ATE Justicia, Isabel Vieyra de Abreu, que habló en primer término, pertenece al plantel del Registro del Automotor de Villa Crespo, que funciona en Corrientes y Serrano, y que esa Junta Interna fue el organismo que “denunció la comparecencia compulsiva de los trabajadores del Ministerio de Justicia al ‘asadito’”. En la oportunidad y frente al micrófono, Vieyra de Abreu volvió a denunciar esos hechos.
Seguidamente Enrique “Quique” Fukman, sobreviviente de la ESMA y miembro de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, expresó, entre otras cosas, que "los más de cinco mil compañeros que fueron torturados” en ese centro clandestino de detención “luchaban por un país sin explotación y no por un modelo que continúa manteniendo la explotación y la pobreza".
De su intervención, Méndez destacó una significativa frase: “Lo dijo Fukman y lo repitieron otros: a nadie se le ocurriría hacer un asadito en Auschwitz. Es una barbaridad, y generó un clima de mucha indignación”.
A la indignación y a la tristeza que sentía se refirió precisamente la siguiente oradora, Mirta Baravalle, mientras que Elia Espen, que habló después, sostuvo, “como madre de un desaparecido”, que “los derechos humanos son también los derechos de los trabajadores, el derecho a la salud y a la educación pública”.
A su turno, Patricia Walsh manifestó su repudio a la actitud del ministro Alak para con los trabajadores del Ministerio, tras lo cual señaló que ese funcionario "en nuestra lucha no tiene lugar porque jamás fue nuestro compañero".
“Fue menemista, duhaldista, delasotista y ahora es cristinista; deberíamos llamarlo transformista”, puntualizó por su parte Bonasso a propósito de Alak, y remarcó que “la ESMA no es un lugar para dar recetas ni para hablar de cocina”, en alusión a las actividades que allí desarrolló Hebe de Bonafini,
Cerró la lista de oradores Pablo MIcheli, quien manifestó: "Le quiero decir a la señora presidenta que, si piensa seguir haciendo asados en la ESMA, nosotros vamos a seguir en la calle con paros y movilizaciones para exigir justicia, así como salarios y condiciones dignas para todos los trabajadores y trabajadoras de la Argentina”.
A Méndez, por su parte, le causaron particular impresión las palabras de Patricia Walsh cuando dijo que “Alak jamás fue nuestro compañero”.
Para el comunero de la 15, “hay otros que fueron compañeros nuestros y hoy habría que repensar, a la luz de sus posiciones frente a estos hechos, si lo siguen siendo”.










