La Paternal y el comienzo del Taricco
- Por Por Norberto Zanzi para Tras Cartón, Nuestro Barrio y Voces de la Comuna 15
- Tamaño disminuir el tamaño de la fuente aumentar tamaño de la fuente
Aquí la segunda entrega –la correspondiente a julio– de una serie de cinco notas producidas por el Grupo Taricco Espacio Cultural. En ella nos detenemos en el gran potencial cultural de la historia de La Paternal y cómo aparece para formar parte fundamental de ese torrente el Cine Teatro Taricco, ese faro de identidad que resiste al olvido.
El mes pasado empezamos a hablar de la historia de La Paternal y de sus límites (no delimitados, según muchos vecinos). Dijimos que es especial –tal vez sea así –por sus casas bajas del siglo pasado, por la paz que trasunta, por su solidaridad o por encontrar a vecinos hablando, tomando mate, comiendo un asado o jugando a la pelota y todo en la calle. Es, dentro de la ciudad, lo más parecido a un pueblo.
Pero hay algo que resalta: su cultura. Se ve en los murales, en las notas musicales que atraviesan las ventanas, en los instrumentos al hombro de los vecinos, en la gran cantidad de centros culturales o talleres, en La Gran Paternal, evento anual y único donde decenas de artistas abren sus estudios al público de modo simultáneo.
La vida cultural del barrio surgió casi desde sus primeros años de existencia. Así, en 1915 se inaugura la Asociación Cultural Florencio Sánchez, hoy además Biblioteca Popular. Y así surgen también cuatro cines sobre la avenida San Martín, entre los cuales el primero fue el Cine Teatro Taricco, que tiene un inicio tal vez único: en 1912 Luis Taricco inaugura la panadería La Guadalupe en avenida San Martín y Nicasio Oroño –hoy una farmacia–, instala unas mesas y proyecta películas. Unos años después compra un terreno lindero de 1000 m² con dos frentes sobre la avenida y un tercero con salida a Oroño haciendo una ele. Ahí construye el cine teatro que lleva su nombre y que inaugura en 1920 con mil butacas.
Era continuado. Se proyectaban tres películas desde el mediodía hasta medianoche. Pero además tenía actuaciones en vivo, como las protagonizadas por Azucena Maizani, Astor Piazzolla, las hermanas Legrand, Juan Carlos Chiappe y Carlos Gardel, entre muchos otros.
El Taricco no era solo un lugar de esparcimiento y de cultura, sino también un espacio de encuentro, de compartir con los amigos o de encontrar algunos el amor con quien luego se casaría. ¿Cómo se puede explicar que, después de casi 60 años, aún se recuerden las anécdotas del acomodador Luciano o que Gardel haya tenido que cantar en la vereda porque muchas personas no pudieron entrar a la sala? ¿Por qué se recuerda al Taricco con tanta fuerza y no a los otros cines? ¿Será que quedó grabado a fuego en la historia del barrio, en los corazones de los vecinos, y que sus vivencias se trasmitieron oralmente de padres a hijos, de abuelos a nietos?
El Cine Teatro Taricco no será solamente un futuro e importante centro de cultura, sino que también es una parte fundamental de la historia de La Paternal. Unite a la lucha por su reapertura. Te esperamos.




