20 de septiembre de 2011
ARTES PLÁSTICAS
Cien años del Salón Nacional
Por Haydée Breslav

Retrato de la señora A.B.P., de Antonio Alice
Las artes plásticas celebran hoy el centenario de la inauguración del Primer Salón Nacional.
La iniciativa se debió al presidente de la Comisión Nacional de Bellas Artes, José R. Semprún, quien en la sesión del 27 de noviembre de la institución –creada diez años antes– propuso la organización de un Salón de Arte.
El proyecto se concretó cuatro años después, cuando el 20 de septiembre de 1911, en la sede de la Comisión, ubicada en la calle Arenales 687, se inauguró el primer Salón Nacional.
En la oportunidad presentaron sus obras más de un centenar de destacados artistas, como Emilio Centurión, Eugenio Daneri, Cupertino del Campo, Gonzalo Leguizamón Pondal, Enrique Prins, Carlos Ripamonti y Ernesto Soto Avendaño, por no citar más que a algunos. En pintura recibió el primer premio Antonio Alice, por su Retrato de la señora A.B.P., un óleo de125 x 90 centímetros, mientras que en escultura los premios se declararon desiertos.
Según el primer reglamento, que se observó sin modificaciones hasta 1918, las categorías admitidas eran las siguientes: pintura al óleo, acuarela, pastel, etc.; dibujos; grabados al buril, al aguafuerte, sobre madera y litografías; grabado de medallas; esculturas en yeso, mármol, bronce, madera, marfil, barro cocido y cera; proyectos de arquitectura y obras de artes decorativas.
En cambio, no eran admitidas las obras que no pertenecieran a los géneros especificados anteriormente; las que hubieran sido exhibidas en exposiciones locales; las anónimas; las copias,“aun las reproducciones de cualquier obra por diverso procedimiento, exceptuando los grabados, medallas y litografías”; y las que no fueran de autores nacionales o extranjeros con más de dos años de residencia en el país.
Desde entonces, el Salón se realizó anualmente en forma ininterrumpida, con excepción del año 1955, en distintas sedes, y constituyó un reflejo de la vida del país. En oportunidad de cumplirse el cincuentenario, Alejandro Castagnino, director de Acción Cultural de la Dirección General de Cultura (a cargo entonces de Héctor Blas González) escribió: “Este certamen se constituye, desde su creación, en una columna firme del arte nacional sobre el que ejerce un poderoso influjo. Por su extraordinario y sostenido arraigo popular, cobra el carácter de una tradición: adquiere categoría de herencia social”.
Dice también que “el Salón Nacional tiene todos los atributos de una institución que, como tal, posee una fisonomía que le es propia, distintiva y característica” y que “el ritmo de su evolución está regulado por ese elemento maravilloso que es el tiempo”.
Al momento de agradecer, el funcionario expresa su reconocimiento a “los artistas argentinos y extranjeros de las difíciles horas iniciales; los que demostraron leal consecuencia, con su participación, apoyo o simpatía” y a aquellos “que no tuvieron la suerte de cosechar lauros y acaso experimentaron desilusiones, pero que con sus esperanzas le ofrendaron algo muy apreciable”.
Agradece también a “los propulsores y los benefactores beneméritos”, a las autoridades nacionales, a las entidades artísticas, a los críticos de arte y a la prensa, amén de jurados, funcionarios y empleados.
Y entre los artistas premiados a través del tiempo, podemos mencionar, entre otros, a Ernesto de la Cárcova, Héctor Nava, Lino Eneas Spilimbergo, Lorenzo Gigli, Miguel Carlos Victorica, Raquel Forner, Ramón Gómez Cornet, Gastón Jarry, Antonio Berni, Raúl Soldi, Juan Carlos Castagnino, Alfredo Gramajo Gutiérrez, Héctor Basaldúa, Leopoldo Presas, Onofrio Pacenza, Osvaldo Borda, Vicente Forte, Juan del Prete, Orlando Pierre, Rómulo Macció e Ideal Sánchez, entre los pintores; a Pedro Zonza Briano, José Fioravanti, Alfredo Bigatti, Agustín Riganelli, Luis Falcini, Antonio Pujía, Mariano Pagés y Naúm Knopp, en escultura, y a Adolfo Bellocq, Víctor Rebuffo, Pompeyo Audivert, Abraham Vigo, Elba Villafañe, Aída Carballo y Alicia Orlandi, en grabado.









