Febrero 2012
EDITORIAL
Acuosidades
Por Víctor Pais

Las necesidades de las sociedades son como las aguas de un complejo entramado fluvial que suelen desbordarse de sus cuencas y producir inundaciones devastadoras.
Por eso, si aun el agua propiamente dicha que el hombre busca encauzar con monumentales obras hidráulicas se rebela (Caro Maldonado), con más razón, por más leyes antiterroristas que se sancionen y sistemas de control que se implementen, las mujeres y los hombres que conforman el entramado social de una nación no podrán ser detenidos en su afán de una vida plena y armoniosa en la que sea respetado el derecho de toda comunidad tanto a los recursos que le permiten la subsistencia y el sano desarrollo como a un medio ambiente en el que se pueda respirar, comer y beber sin morir en el intento.Famatina se puso de pie y obligó a las autoridades a dar marcha atrás con su política de entrega. “El agua vale más que el oro” fue la consigna más popular del pueblo riojano contra la instalación de minas para explotar ese codiciado metal. Y la fuerza incontestable de esa consigna radica sobre todo en que no necesita explicarse: con el oro podríamos comprar muchas cosas (hipotéticamente, porque el oro, en realidad, es para engrosar el arca de las corporaciones mineras), pero nunca el agua que permitiésemos degradar.

