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TRAS CARTÓN   La Paternal, Villa Mitre y aledaños
 30 de mayo de  2026

Enero 2012

EDITORIAL

Sintonía no tan fina

Por Víctor Pais

“Sintonía fina” llamó la presidenta al conjunto de políticas de Estado que caracterizarán la nueva etapa que comenzó con su segundo mandato.

Fue en una importante reunión en la que se encontraba presente la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) y la plana mayor del Ejecutivo nacional.
Rara interpretación y puesta en práctica de ese concepto hacía ella en ese mismo cónclave al desestimar de manera explícita el histórico reclamo de la Confederación General del Trabajo (CGT) –y al encender así la llama de la ruptura de una alianza decisiva en la construcción del poder kirchnerista– a través del anuncio de que no iba a promover un proyecto de ley que obligue a los empresarios a distribuir un porcentaje de sus ganancias entre los trabajadores.
Y si consideramos que en su discurso de reasunción la presidenta había calificado como “extorsivas” las huelgas de petroleros y maestros de Santa Cruz, y relacionamos ese gesto con lo ocurrido recientemente en esa provincia a raíz de los ajustes que pretendió imponer a fuerza de represión el gobernador Peralta, parece que no queda más remedio que sospechar que lo de “sintonía fina” no fue más que un grosero eufemismo y que las conductas que exhiben las figuras públicas del oficialismo más que asemejarse a los trazos sutiles de un eximio dibujante remiten a los gruesos y espesos de un pintor de brocha gorda.
Y más. ¿Qué “fino” mensaje nos envían los legisladores del Frente para la Victoria con la aprobación de la llamada ley antiterrorista por exigencia del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), con cláusulas que permiten endilgarle el sambenito de “terrorista” y encarcelar con altas penas a cualquiera que reclame o se pronuncie contra una injusticia social?
Movido resultó el mes de la reasunción presidencial. Plagado de acciones y resoluciones que abrieron nuevos frentes de tormenta y con una serie de extraños hechos de muerte y desaparición en distintas esferas del poder político  sobre los que aún es muy delicado abrir juicio. Y en medio de ese vendaval, como si no tuviéramos ya suficiente alboroto, nos cae el anuncio de la enfermedad de la presidenta.
Empero, dado que ese anuncio vino acompañado de tranquilizadores pronósticos de especialistas, rápidamente se diluyó su potencial connotación dramática: todo parecería indicar que no es en el organismo de Cristina K sino en el modelo que ella encarna donde está el carcinoma que nos debe preocupar.

 

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