Enero 2012
EDGARDO FORM, LEGISLADOR POR NUEVO ENCUENTRO
“Hay una disputa territorial que hay que encarar seriamente”
Por Martina Noailles para la Cooperativa EBC

Foto: acciondigital.com.ar
De la mano del diputado nacional y hombre fuerte del Banco Credicoop Carlos Heller, el ingreso de Edgardo Form a Nueva Encuentro llega tras 40 años de experiencia en el mundo del cooperativismo. Sin embargo, ingresó en la Legislatura con una carpeta de proyectos que trascienden esa temática. En un escenario político que define como “complicado” en la ciudad, intentará impulsar iniciativas relacionadas con la vivienda, una de las problemáticas que observa como más urgentes.
–Después de tantos años en el movimiento cooperativo, ¿por qué decidió meterse en política partidaria?
–Haber trabajado en el movimiento cooperativo no quiere decir que no haya hecho política, porque cuando uno está en una institución de esta naturaleza, en la medida en que interactúa con otro y defiende intereses determinados, está haciendo política. Una política institucional, con mayor grado de pluralidad, si se quiere, pero política al fin. A comienzos de este año, quien es hoy mi principal referente, Carlos Heller, me propuso sumarme a la lista de candidatos a legisladores de Nuevo Encuentro y, después de meditar un poquito, unos 15 minutos, acepté. Es un desafío muy grande y una enorme responsabilidad, de gran complejidad, por el escenario que se presenta en la ciudad.
–El bloque del Pro tiene 26 diputados. ¿Con quiénes articulará Nuevo Encuentro para contrarrestarlo?
–Entre los tres –Delia Bisutti, Gabriela Cerruti y yo– vamos a procurar que la voz de Nuevo Encuentro se haga sentir en la Legislatura y, al mismo tiempo, articularemos con otros dos bloques con los que conformamos un interbloque: el Frente para la Victoria y el Frente Progresista y Popular, que lidera Aníbal Ibarra. En total, somos 14 diputados que, en la medida en que tengamos la inteligencia de trabajar en forma armoniosa, vamos a poder incidir.
–¿Qué proyectos tiene en carpeta?
–Tengo en mente algunas iniciativas que tienen que ver con vivienda, un tema complejo, que implica a muchísimas personas y recursos financieros. La principal dificultad es la falta de decisión política del Gobierno de la Ciudad para encarar políticas públicas que vayan dando solución en forma articulada con la Nación y el conurbano. Estamos viendo la forma de enriquecer la legislación vigente, de proponer iniciativas incluso más allá de los límites de la Legislatura.
–La problemática de la vivienda es amplia. ¿Su idea es buscar soluciones para el sector más pobre o también para la clase media que sufre dificultades para acceder a créditos?
–El sector más carenciado no tiene el mínimo techo digno y a la clase media le alcanza para vivir pero no para pagar una cuota de un crédito hipotecario. Entonces, hay que ver soluciones concretas a medida de los distintos sectores para los que hay que legislar. Para algunos, la respuesta podría ser la vivienda social, como ocurre en Francia o en otros países, donde el Estado construye y le alquila a los ciudadanos, con la limitación de no poder heredar, pero garantizando el techo digno. El otro tema es el financiamiento, sobre todo a través del Banco Ciudad, que tiene recursos para hacerlo, flexibilizando tasas y estableciendo cuotas mínimas.
–¿Tiene iniciativas relacionadas con otras problemáticas?
– Estamos estudiando proyectos que tienen que ver con la salud, que es otro gran problema. Porque si bien hay 33 hospitales, hay carencia de recursos indispensables. Esto ocurre porque a pesar de que el presupuesto para salud tiene una magnitud significativa, en esta ciudad se atiende también a la población del conurbano. Por eso hay que articular, si no, no hay solución.
–Usted que tiene la experiencia directa del Centro Cultural de la Cooperación (CCC), ¿cómo ve las políticas porteñas vinculadas con la cultura?
–Predomina el gran espectáculo y algunas megafiguras que llenan el espacio público. Pero el tema es una política que lleve la cultura a los barrios y a los sectores más humildes y que, incluso, recoja las tradiciones barriales, porque cada barrio tiene su historia y hay un sentido de pertenencia muy fuerte que hay que rescatar y promover. Por ejemplo, el corredor peruano en la zona del Abasto, donde hay un circuito gastronómico que se impulsó desde el CCC.
–Ya se eligieron las juntas comunales, pero vacías de presupuesto y de funciones. ¿Cree que la división generará una mayor participación?
–Lo veo con esta complejidad. Hay que recordar que, si bien las comunas están contempladas en la Constitución de la Ciudad, fue necesario que interviniera el Poder Judicial para que el Ejecutivo convoque. En paralelo, el Gobierno constituyó las UAC [Unidades de Atención Ciudadana], que le restan atribuciones; hay limitaciones presupuestarias y falta de ámbitos para su desempeño. Esto es toda una definición. Creo que en esta etapa habrá que sembrar mucho, dar a conocer su sentido democrático y promover algunas iniciativas que apunten a temas cardinales para que en 2015 se dé un salto en calidad. Hay que llegar inteligentemente a todo ese sector que volvió a elegir a Macri. Allí hay una disputa territorial que hay que encarar seriamente.
–¿En los próximos años se profundizará el modelo de gestión del macrismo?
–Serán años complicados. No caben dudas de que, a cualquier gobierno, obtener más del 64 por ciento de los votos le da una gran legitimidad política. Al mismo tiempo, Macri aspira a ser la alternativa para el 2015 a nivel nacional. Esto, además de ser un deseo manifiesto de Macri, lo es de las corporaciones y de la derecha que quiere tener la esperanza blanca para el 2015. Entonces, si bien Macri aparece con una actitud de diálogo, también tiene su objetivo estratégico. En la política doméstica, tal vez procure mejorar la gestión, que ha tenido grandes signos de ineficiencia estos cuatro años, para al menos aparentar muestras de diálogo con el Gobierno nacional y dar muestras de que son una derecha civilizada. Así que veo un período intenso, de mucho debate, de confrontación de ideas y proyectos. Si actuamos con inteligencia y tendemos puentes con otros sectores, podremos impulsar iniciativas que permitan tener los denominadores comunes indispensables que sumen y multipliquen voluntades. Es un desafío formidable.
Su especialidad
–Las cooperativas no son tan visibles en la ciudad como en otros puntos de país. ¿Qué les falta para poder desarrollarse?
–Una de las razones es que en la ciudad están más acotadas a grupos determinados, como las cooperativas de trabajo o las empresas recuperadas. En el interior, en cambio, la cooperativa de servicios públicos es vital para la existencia misma de ese pueblo. Por ejemplo, hay siete millones de argentinos que tienen electricidad gracias a estas cooperativas, que además proveen desde un servicio de sepelio a un salón de actos o un club. La visibilidad preocupa mundialmente al sector cooperativo, por eso Naciones Unidas estableció el 2012 como el año internacional de las cooperativas.
–¿Se pueden lograr cambios con más leyes?
–El problema no es el marco legal. Por ejemplo, en cuanto a las cooperativas de vivienda, existe la Ley 341, que en su momento permitió el acceso en la medida en que se compraban terrenos en la zona sur que se podían financiar a través del IVC [Instituto de Vivienda de la Ciudad]. Pero hoy el IVC está fragmentado y con subejecución presupuestaria, entonces las leyes sólo se pueden ejecutar si hay decisión y voluntad política del Ejecutivo.

