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TRAS CARTÓN   La Paternal, Villa Mitre y aledaños
 15 de octubre de  2026

Diciembre 2012

EDITORIAL

7D

Por Víctor Pais


¿Cuál es la percepción que tiene la mayoría del pueblo sobre este sainete esencialmente mediático que tanto “la Corpo” como los K han coincidido en denominar, con un eficaz dominio de la economía del lenguaje, como el 7D?

 

Más allá del entusiasmo que provocó en los grandes medios opositores el fallo que prolonga la medida cautelar que suspendió la aplicación del controvertido artículo 161 de la Ley de Medios, y del fastidio que escenificó el Gobierno, lo fundamental para ambas partes es que el 7D haya sido solamente un capítulo del sainete. Pero sobre todo es fundamental para el Gobierno porque es quien está en los ojos de millones de personas por ser el administrador de los recursos del Estado y, por lo tanto, el responsable de encontrar una respuesta adecuada a las múltiples y diversas demandas de un enorme abanico de la sociedad. Y, como en su horizonte político no está el ofrecer las respuestas adecuadas, hará todo lo posible por prolongar el sainete hasta donde dé.

La puja desatada en torno a ese artículo específico de la referida ley –por el cumplimiento del resto son otros los actores que se desvelan– es uno de los pocos pilares que les queda a los K del fantástico relato en el que ellos encarnan a decididos gladiadores que enfrentan a las corporaciones. Pilar de arena, porque sólo puede mantener cohesionados a los obsecuentes y a cada vez menos incautos. Como un castillo encantado, el relato se desvanece y una vez que se esfuma la bruma quedan en primer plano los embates de una sórdida guerra comercial que, como toda guerra entre mafias, revela una doble faz: la de las grandes desavenencias y la de los grandes acuerdos. Tiempo al tiempo.

¿Pero tendrán tiempo? ¿Cómo contener la bronca y las ganas de rebelarse de cada vez más amplias franjas de la sociedad? No es precisamente comparando con los fondos buitre a los jubilados que vienen sosteniendo un largo pleito con el Estado por el monto de sus haberes. No es llamándolos caranchos. No es ninguneando a las multitudinarias capas medias del 8N ni descalificando a los trabajadores organizados que pararon y se movilizaron el 20N. ¿Son errores de apreciación o provocaciones? Todos esos agravios que van dirigidos a la masa laboriosa de la Argentina son un perfecto indicador no de los atributos de los destinatarios sino de sus emisores. Estos nos están dictando un curso acelerado acerca de sí mismos, de qué clase de gente son y de con quién establecen sus verdaderos compromisos. Casi casi deberíamos agradecérselo.

En síntesis: a esa mayoría que sufre entre otras tantas desventuras de la época la inflación, los cortes de luz, los imprevisibles viajes en transporte público; un sistema laboral que cuando incluye exprime y si no, descarta; la inseguridad… A esa mayoría silenciosa y ya no tanto, ¿el 7D? El 7D ni le vino ni le fue.

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