Junio 2012
AGRESIÓN A VECINOS Y FUNCIONARIOS EN VILLA DEL PARQUE
A trompadas, patadas y huevazos
Por Haydée Breslav
para Tras Cartón y La Rayuela

Varias personas, entre ellas la autora de esta crónica, fueron agredidas por una patota que irrumpió en el local de Villa del Parque donde se desarrollaba una reunión de vecinos con el jefe de Gabinete del Gobierno de la Ciudad.
El hecho se produjo en la mañana del 2 de junio último en el salón Ruta 40, ubicado en Nazca 2325, en Villa del Parque, a pocos minutos de haberse iniciado un encuentro de Horacio Rodríguez Larreta con unos cincuenta vecinos, en su mayoría mujeres de mediana edad, y al que concurrieron también el presidente de la Junta Comunal 11, Carlos Guzzini, del Pro, y su colega Alejandra Viviani, del mismo partido. Esta última, al igual que por lo menos otras seis personas, entre ellas tres mujeres, resultó golpeada por una patota que irrumpió en la sala; varias más, incluida esta cronista, fueron atacadas a huevazos.
En un principio, algunos asistentes atribuyeron a los agresores la pertenencia a la agrupación kirchnerista La Cámpora, que posee un local en las cercanías; testimonios posteriores trasladaron esa pertenencia a la barra brava del club Comunicaciones. En uno y otro caso, los identificadores omitieron dar sus apellidos o pidieron reserva de ellos. El suceso prolonga e intensifica la atmósfera de violencia que se manifestó en la última sesión trunca del Consejo Consultivo de la Comuna 11.
La reunión
Todo parecía indicar que la reunión iba a ser una de las habituales en las que los vecinos plantean problemas, por lo general edilicios, que los afectan puntual y personalmente. Esa era precisamente la idea del jefe de Gabinete, quien expresó en la apertura: “Quiero aclarar primero una cosa, y es que no vamos a hablar de política; para hablar de política todavía falta un año y medio, y con todo respeto no me importa a quién votan ustedes”.
Esos conceptos merecieron los primeros aplausos de la reunión, tras los cuales el funcionario fijó las pautas: “La convocatoria es para que hablemos del barrio, de los problemas de la ciudad”.
Así, los vecinos empezaron por criticar a la concesionaria de los trabajos de mantenimiento en la plaza Aristóbulo del Valle.
La patota
A los once minutos de haberse iniciado la reunión, en momentos en que Hugo Stern, del Rotary Club, cuestionaba las conductas de guardianes y vecinos en ese paseo público, irrumpió una patota de entre quince y veinte individuos jóvenes y de rudo aspecto, en los que no notamos ningún distintivo que los identificara.
Los individuos se dirigieron decididamente al centro del salón, donde se desarrollaba la reunión, y metódicamente procedieron a arrojar huevos sobre asistentes e instalaciones; quien esto escribe recibió varios impactos. Lo que siguió fue muy rápido: Rodríguez Larreta se retiró al fondo del local, al igual que varios asistentes, mientras que otros fueron alcanzados por puñetazos y patadas y golpeados con sillas.
A todo esto el agente de la Policía Federal que custodia la cuadra, al notar la irrupción de la patota, había pedido refuerzos: concurrieron tres patrulleros con efectivos de la Comisaría 41 al mando del subcomisario Miguel Ángel López.
Avisados, según una versión, por cómplices que estaban en la puerta y, según otra, por un infiltrado en la reunión, los agresores huyeron antes de que llegara la policía, que sin embargo logró aprehender a uno de ellos (que al cierre de esta edición ya había sido liberado).
Ante nuestro requerimiento, López manifestó –muy amablemente, eso sí– que “no estaba autorizado a dar reportajes”.
Horas después el subsecretario de Políticas de Seguridad e Intervención Territorial de la Nación, Darío Ruiz, en declaraciones a la agencia gubernamental de noticias Télam, informó que el detenido era Daniel Kosik, quien “presuntamente es empleado del club [Comunicaciones] y asiduo concurrente al estadio”.
Primeros testimonios
A poco de los incidentes, el vecino Daniel Armentano opinó: “Estamos reunidos para poder hablar con el jefe de ministros y fuimos atacados por una patota que entró y les pegó hasta a las mujeres; corre peligro la democracia”.
Por su parte David, un asistente que confesó 81 años y pidió reserva de su apellido, no dudó en atribuir pertenencia partidaria a los agresores. “Este ataque de La Cámpora nos vino muy bien, el barrio tiene que conocer a la gente con la que convive; ellos están en la zona y tienen su comité. Son fuerzas pagas, que no tienen ideas; esta gente cobra sueldo, que es el que el Gobierno pone”, afirmó.
Hablan los golpeados
Luciana Prats, una muchacha de 22 años y figura menuda que trabaja en el Gobierno de la Ciudad, contó: “Estoy indignada, un hombre grandote me pegó en la cara con el puño cerrado; ya hice la denuncia, vino el Same y me atendió; a Nicolás también le pegaron”.
Se refería a su compañero de trabajo Nicolás Mansilla, quien, al igual que Franco Moccia, que se desempeña en la Jefatura de Gabinete, recibió “una piña en la cara”. En palabras de este último, “es muy triste que esto esté pasando en nuestro país, porque los conflictos no se solucionan así, no necesitamos violencia sino trabajo y diálogo”.
Por su parte, la vecina Graciela Cardoso relató: “En vez de ir para atrás seguí para adelante; yo creo que pensaron que iba a llamar a la policía y ni se me había ocurrido, lo que quería era escapar. Ahí me empujan, un muchacho corpulento me pega una patada en la pierna diciéndome ‘vos sos del Pro, hija de p…, te vas para adentro’, y veo que golpean a la gente y revolean las sillas. Eran muy corpulentos y sabían lo que hacían, estaban preparados para la agresión”.
“¿Y sos del Pro?”, le preguntamos.
“No”, contestó.
La propietaria del local, Misshan, fue una de las más golpeadas; su esposo recibió un puñetazo en un ojo. Así lo refirió ella: “Estaba en la barra cuando vi que la gente corría para el fondo y que al muchacho que trabaja conmigo le estaban pegando patadas entre cuatro o cinco. Fui a tratar de ayudarlo, y cuando le hice frente a uno, otro empezó a pegarme, a patearme, a empujarme, a tirarme una silla encima…”. Además, según informaron los dueños del local, los individuos rompieron muebles y vajilla.
En cuanto a Alejandra Viviani, esto describió: “Empezaron a revolear las sillas y las mesas y a pegar desaforadamente; a mí me dieron un sillazo en el brazo y me llevaron puesta. Entraron con un odio y una violencia como nunca en mi vida he visto pero, más allá de la agresión que sufrí, me da muchísima pena que una banda de vándalos intentara impedir que los vecinos se expresasen”.
Un testimonio revelador
Minutos más tarde Rodríguez Larreta reanudó la reunión, que fue interrumpida varias veces por llamados telefónicos “por la denuncia”, en tanto personal policial cumplía distintas tareas en el local.
Los asistentes se mostraron dispuestos a proseguir con sus reclamos. En eso estaban cuando entró un joven que se presentó como periodista del club Comunicaciones; “sentate y vas a preguntar todo lo que se te cante”, invitó el jefe de Gabinete.
A su turno Alexis, que así dijo llamarse el joven, expresó: “Soy vecino de acá, primero repudio todo lo que pasó porque no es bueno, porque yo no soy así; actuaron de una manera que no hay que actuar”.
Entre el bullicio que se suscitó, una vecina dedujo: “Son barrabravas de Comunicaciones los que vinieron”.
“No importa, yo no puedo… no está bien eso, no estamos de acuerdo”, farfulló el joven.
“No importa quién sea, lo repudiamos”, intervino el jefe de Gabinete.
“Aclará eso para que nosotros, los vecinos, sepamos quiénes son”, insistió una asistente.
“No son de La Cámpora; igualmente no importa quién sea, está mal lo que hacen”, repuso Alexis.
“¿Y quiénes son?”, apremió otro.
“Eso no te puedo decir”, contestó el joven.
“¿Son de Comunicaciones los pibes?”, preguntó otra vecina.
“No importa; primero repudio lo que pasó, segundo te quiero consultar a vos, Horacio, cuál es el tema actual del club”, dijo Alexis.
Siguió un largo diálogo sobre la situación de esa institución, que fue interrumpido por una vecina.
“¿Por qué no le decís a él cómo se llaman las personas que entraron acá?”, interrogó.
“No sé los nombres”, adujo el joven.
“¡Mentira, los conocés!”, se indignó la mujer.
Se suscitó entonces un alboroto al que Rodríguez Larreta intentó poner fin. “Las denuncias se hacen en la Policía; a mí algunos me dijeron al principio que era un grupo de un local de La Cámpora de acá a la vuelta; yo no sé, quien lo sepa tiene la responsabilidad de decírselo a la Policía”.
La reunión se extendió casi dos horas, durante las que los vecinos plantearon inquietudes, quejas y reclamos por muchos y variados temas.
Nuevo testimonio revelador
Una vez terminada, observamos que varios asistentes formaban corrillo en torno de un hombre que dijo ser socio del club Comunicaciones.
“Somos un grupo de vitalicios, toda gente mayor, que veníamos a presentar un petitorio a Larreta por la situación del club, estábamos reuniéndonos en la esquina cuando vimos todo este movimiento”, contó, aludiendo a la patota que irrumpía.
Aclaró que no alcanzó a presenciar la agresión. “Yo llegué más tarde, pero adentro había un hombre mayor de ochenta y pico de años, que está con nosotros y fue el que me refirió que en un momento entraron y ocurrió esto”.
Pidió reserva de su nombre por temor, dijo, “a que me pase lo mismo a mí” y agregó: “Yo venía con la mejor intención y esta es una vergüenza como socio del club”.
Sobre los individuos que integraban la patota a los que, según su relato, vio cuando estaban en la puerta, admitió: “Los conozco de verlos habitualmente en el club y en la cancha”. Pero se contuvo. “No quiero hablar demasiado porque tengo que volver al club y convivir con esta gente no es sencillo”.
El presidente de la Junta Comunal
Por último, pedimos la opinión del presidente de la Junta Comunal. “Como hacemos siempre, nos juntamos con Horacio y con los vecinos para tener una visión real de lo que pasa en el barrio y en cada una de sus cuadras, y entró una banda de delincuentes, que otra cosa no se les puede llamar”, puntualizó Guzzini.
Y prosiguió: “Fue un hecho lamentable que por suerte los vecinos, aunque estaban indignados y algunos recibieron golpes, supieron superar y continuamos con la reunión, en la que pudieron expresar claramente los problemas del barrio a Horacio, quien tomó muy en cuenta cada una de las cosas, en las que vamos a trabajar”.
DECLARACIONES DE REPRESENTANTES DE LA OPOSICIÓN EN LA JUNTA COMUNAL
Repudio a los agresores y a Rodríguez Larreta
Carlos Eusebi, del Frente para la Victoria, manifestó: “Repudio enérgicamente los hechos de violencia ocurridos el día sábado 2 de junio, del que fueron objeto los asistentes a la reunión con el jefe de Gabinete del Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta. Por otro lado repudio también las declaraciones de ese funcionario –principalmente por tratarse de quien ocupa el segundo lugar en importancia dentro del organigrama del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires– donde, sin tener información fehaciente, acusó irresponsablemente, sin pruebas ni fundamentos, a un grupo de personas de determinada filiación política”.
Por su parte Paula Resels, del Partido Socialista Auténtico, suscribió junto con César Fernández, referente local de ese partido, una declaración que titularon “Rodríguez Larreta, La Cámpora y la violencia irracional”, y cuyo texto es el siguiente: “Frente a los hechos de violencia del que fueran víctimas el jefe de Gabinete de Ministros Sr. Rodríguez Larreta y un grupo de vecinos, vecinas y periodistas el pasado sábado 2 de junio en el salón Ruta 40 de avenida Nazca 2325, el Partido Socialista Auténtico de la Comuna 11 expresa su más enérgico repudio a este hecho vandálico e irracional de violencia. De la misma forma repudiamos las declaraciones posteriores del Sr. Ministro, responsabilizando en una denuncia prefabricada y sin la más mínima consistencia, a la corriente interna La Cámpora, del Justicialismo porteño. Esta escalada de violencia debe frenarse ya que solo conduce a más violencia. Exigimos, por tanto, una retractación por parte del ministro y el esclarecimiento total de los hechos. Asimismo queremos expresar nuestra preocupación por otros dichos del ministro, quien calificó su visita a la Comuna y su encuentro con vecinos y vecinas de la misma como ‘no política’. Tanto su presencia junto al jefe comunal, Sr. Carlos Guzzini, como la convocatoria selectiva a algunos vecinos, es eminentemente política. La situación absolutamente irregular e ilegal en la que se viene desarrollando el proceso de transición de las Comunas y los reclamos que se le plantearon son también eminentemente políticos. Cualquier acto fuera del ámbito privado de un jefe de ministros es un acto político. Como es político el ignorar la existencia de las Comunas, boicoteando su desarrollo y ahogándolas por falta de presupuesto como burlando sistemáticamente la Constitución de la Ciudad y la Ley de Comunas”.

