Marzo 2012
FESTIVAL CONTRA LA MEGAMINERÍA EN PLAZA IRLANDA
Folclore, compromiso y lucha
Por Haydée Breslav

Agrupaciones culturales de diversos puntos de la ciudad promovieron en plaza Irlanda un festival para reivindicar la lucha contra la megaminería. También se hizo escuchar el reclamo de justicia por la tragedia de Once.
Una concurrencia que por momentos superó las doscientas personas presenció el festival folclórico contra la megaminería que, con la consigna “El Famatina no se toca, la chacarera sí”, se desarrolló el 27 de febrero último en la plaza Irlanda, ubicada en la intersección de las avenidas Gaona y Donato Álvarez.
Organizaron la actividad las peñas La Sembradora y Para Seguir Bailando, el centro cultural El Cántaro, el programa Abran Paso de FM Radio Sur y la Asociación de Psicólogos Sociales de la Argentina.
El texto de la convocatoria comienza diciendo que “estamos asistiendo a la heroica lucha del pueblo de Famatina, que nos marca el camino para enfrentar la contaminación y el saqueo por parte de las empresas multinacionales y los gobiernos de turno que lo consienten y promueven”.
Y prosigue: “Lucha que se traslada a pueblos como Andalgalá y Belén, donde hay manifestantes detenidos por defender nuestra tierra y nuestra agua”.
Seguidamente, expresa: “El festival nacional de folklore de Cosquín no estuvo ajeno a las luchas de nuestro pueblo” y añade que “muchos artistas como Raly Barrionuevo, Bruno Arias, Dúo Coplanacu, Roxana Carabajal, Duende Garnica, entre otros, se han hecho eco de lo que sucede en nuestro país y se han manifestado en el escenario mayor”.
Refiere que esos intérpretes, “ya sea levantando la bandera de la defensa del Famatina, o contra la contaminación del Río Dulce, o contra el desmonte y el asesinato de campesinos, han dado muestras de que el folklore no es sólo fiesta, sino que para muchos de nosotros es también compromiso y lucha”.
Y concluye: “Por eso, acá en Baires, a miles de kilómetros también decimos: no a la megaminería contaminante, el agua vale más que el oro”.
A esa convocatoria se sumó el reclamo de justicia por las víctimas del choque ferroviario en la estación Once. Así lo explicó Alejandro Volkind, de Abran Paso: “Esta, que no sé si llamarla tragedia –porque la tragedia es algo inevitable y en este caso hay muchas cosas que ponen de manifiesto que se podría haber evitado–, nos puso en una situación compleja con relación a si poder hacer, o no, este festival”.
“Pero –estimó– nos pareció que podíamos unir [la manifestación contra la megaminería] con el reclamo de justicia por un hecho que podría haberse evitado y que revela la impunidad con la que se manejan las concesionarias privadas en el transporte y en los servicios en general, y la desinversión que vienen efectuando, y que terminan cobrándose la vida de 51 personas”.
Por otra parte, durante los intervalos entre los números musicales, integrantes de las organizadoras leyeron adhesiones y abundaron y profundizaron en las razones del encuentro.
El espectáculo
En primer término se presentó el trío Altazor, compuesto por Violeta Bernasconi en violín, Juan Padilla en guitarra y Mariana Mariñelarena en bombo. El conjunto, que ofreció un repertorio consagrado al folclore del Noroeste, comenzó por interpretar El 180, un gato recopilado por Andrés Chazarreta; a los primeros acordes, salieron a bailar algunas parejas. Al gato le siguió la cueca La noche a cuestas, de Juan Padilla, y después se sucedieron gatos y bailecitos, para terminar con una selección de chacareras.
A medida que los músicos tocaban, más y más parejas se incorporaban al baile. Se destacó por la elegancia de sus evoluciones Nicolás Maidana, un aventajado estudiante del Profesorado de Danzas del Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA), cuya destreza le permitió zapatear descalzo en piso de tierra; observamos a otro joven lucirse de la misma manera.
Correntada, el conjunto que actuó después, presentó también la formación clásica de guitarra, bombo y violín, a cargo respectivamente de Pablo Cesario, Nicolás Volkind y Verónica Marjbein; y todos ellos en voz.
El trío, que cuenta en su haber con el disco Paisaje adentro, puntualiza que desde que consolidó esa formación, en 2005, “viene desarrollando un proyecto artístico-musical que tiene a la música folclórica de la Argentina como centro de una búsqueda personal que abreva en las raíces profundas de la cultura popular”.
Asimismo, define que su identidad “es el resultado de una síntesis de elementos y matices urbanos (manifestados en arreglos, armonía y melodías) producto de las vivencias propias de los jóvenes porteños, y la música y la cultura del noroeste argentino”.
Con respecto a su presencia en el festival, Pablo Cesario nos dijo: “Estamos acá por varias causas que se han sumado: la original fue apoyar al pueblo de Famatina en su lucha contra la megaminería y también manifestarnos a favor de la protección de nuestros recursos naturales y del medio ambiente”.
Señaló que “lamentablemente, se sumó la causa de pedir justicia por el ‘accidente’ muy entre comillas de Once, en el que murieron muchas personas y hay muchísimos heridos, y que consideramos debido a la negligencia, en primer término, de la empresa Trenes de Buenos Aires [TBA], y en segundo término, de los gobiernos que están encargados de controlar, y que son los que subsidian a esas empresas y no les exigen lo que corresponde”. Y subrayó: “Por esas causas estamos acá, manifestándonos con nuestra música, retomada y también remozada por los jóvenes, lo que no excluye a niños ni a gente mayor”.
El trío ofreció un repertorio con pluralidad de chacareras: la primera fue La Juan Falú, compuesta por Marjbein; después se escucharon, entre otros temas, Mi flor de chacarera, de Ovejero y Ferreyra, y Chispa de sol, de Cesario y Volkind; la presentación se cerró con La olvidada, de Atahualpa Yupanqui.
El público celebró vivamente la actuación y las parejas de bailarines redoblaron su entusiasmo; en un momento dado, llegamos a contar un centenar de ellas.
Después se presentó el conjunto La Mazamorra, integrado por Cristian Alderete en guitarra y voz, Matías Peralta en guitarra, Male Villaverde en flauta y voz, y Diego Frescura en percusión.
Formado hace doce años, el grupo grabó en 2011 su primer disco, Que nos parió.
“Hacemos folclore tradicional como zamba, chacarera y escondido, y también componen nuestro repertorio un vals peruano, un candombe… Entonces, nos gusta decir que lo que hacemos es música folclórica de raíz latinoamericana”, nos comentó Male Villaverde.
Explicó la participación del conjunto en el festival diciendo que era una manera de expresar su solidaridad con el pueblo de Famatina “donde lamentablemente están intentando una vez más destruir nuestra tierra, contaminarnos y encima obtener riquezas que de ninguna manera, y en ningún caso, vuelven a nosotros”.
Y completó: “Así que nos sumamos a esta hermosa movida de los compañeros”.
En primer lugar, el conjunto interpretó la chacarera Sólo pa´ bailarla, de Demi Carabajal; fue entonces cuando un relámpago “cruzó como puñalada”. Los ejecutantes siguieron tocando y cantando, y el público bailando y aplaudiendo; en eso estaban cuando, mientras sonaban los acordes del bailecito Clavelito tilcareño, del Kolla Mercado, se descargó un fuerte chaparrón que obligó a proteger los equipos de sonido.
Sin amilanarse, la mayoría de la concurrencia permaneció en el lugar y, ni bien amainó la lluvia, rodeó a músicos que ya habían actuado y a otros que se agregaron, y coreó las zambas, chacareras y bailecitos que, con guitarras y sin micrófonos, aquellos continuaron interpretando.

