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TRAS CARTÓN   La Paternal, Villa Mitre y aledaños
 30 de mayo de  2026

Marzo 2012

RICARDO PELLICAN 

Un gladiador del gipsy swing 

Por Diego Orfila


Flamenco, heavy, pero, por sobre todo, guitarrista argentino heredero de Django Reinhardt, Ricardo Pellican exhibe una vasta carrera como músico y una faceta como productor que ahora espera nuevos frutos con la inminente aparición del CD del Festival Internacional Jazz Django.

Ricardo Pellican ganó un concurso en radio Belgrano cuando tenía seis años y a partir de ese momento no paró de tocar jazz con su guitarra. Criado en una familia de músicos y con una larga trayectoria, desarrolla un estilo que le hace honor al histórico guitarrista belga francés Django Reinhardt –quien popularizó el estilo de jazz gitano conocido como gipsy swing– pero también al flamenco y a su paso juvenil por el rock.

Además de desarrollar como guitarrista de jazz un sonido depurado y una llamativa velocidad en las presentaciones en vivo, Ricardo Pellican también juega sus cartas a la producción: a mediados de marzo lanzará el CD Festival Internacional Jazz Django. Argentina 2011, que incluye a más de 56 músicos de jazz relacionados con el estilo de Reinhardt.

Pellican tenía 16 años cuando en 1972 ingresó en el legendario grupo Swing 39, que integraban el violinista Héctor López Fürst y su tío Walter Malosetti. La banda se disolvió en 1986 y, por esa época, en medio de una gira por Europa, de paseo nocturno por París, se encontró casi de casualidad en un local del barrio de Montmartre a un ya mayor Maurice Ferret, guitarrista de Reinhardt, y tocó con él.

“El gipsy swing siempre estuvo conmigo explica. Sin embargo, cuando tenía 15 años, en un momento dado tenía un grupo de rock con el que sacábamos el estilo Deep Purple. Después me dediqué al jazz más estándar. Me siento un gladiador. Estoy en la lucha por difundir el gipsy swing en este país. Es un género de muy poca difusión en Sudamérica. Mucha en Europa. Prácticamente nada en Estados Unidos. Y como lo que nosotros consumimos viene del Norte, es muy poca la influencia que hemos tenido. Hasta ahora”.

Sobre el escenario, con su guitarra, Pellican exhibe una sensibilidad claramente flamenca. En 1976 conoció en el camarín del restorán Michelángelo a un casi anónimo pero talentoso Paco de Lucía, de paso por la Argentina. “‘Yo estoy encerrado. Soy libre pero adentro de una jaula. Vos, que tocás jazz, estás afuera de la jaula’, me dijo él cuando lo fui a ver al camarín. Me quedé asombrado. De aquella anécdota me acordé unos años después cuando leí que Paco de Lucía tenía diarrea antes de tocar con Al Di Meola y John McLaughlin, dos maestros de la improvisación. Ahí pensé que lo que el tipo necesitaba era improvisar libremente y no estar atado a los clichés de su tradición. Y esos dos grandes, Al Di Meola y John McLau-ghlin, lo sacaron de la jaula. Hoy Paco de Lucía es un maestro para su tradición pero también para el mundo”, asevera Pellican.

El CD del festival refleja el sonido y la creatividad de los músicos que tocaron en distintos locales de Buenos Aires y en un evento en La Plata, y se complementa con un DVD que contiene material del primer festival realizado en 2003. En mayo de este año comenzará la nueva edición del festival inspirado en Reinhardt. “Esto no tiene precedentes. Se está demostrando que hay un movimiento de gipsy swing enorme”, exclama el guitarrista. Y acota: “El CD también tiene fusión, pero todo se relaciona con Django Reinhardt. Muchos se van a sorprender. ‘¿Este festival se hizo en la Argentina?’, van a preguntar”.

La velocidad en la ejecución de Pellican sobre el escenario tiene su origen en su paso por el rock pesado. “Wes Montgomery y Joe Pass son los músicos que más escuché”, señala. Pero tiene una influencia variada: “No vengo del rock pero pasé por el rock, como todo adolescente. El rock era todo para mí. Ciertos guitarristas, como Jimi Hendrix, o grupos, como Led Zeppelin o Deep Purple, eran muy importantes. Paralelamente al rock conocí a Django Reinhardt. Tenía 11 o 12 años cuando empecé a escuchar a Django”, señala. Y admite: “Yo soy medio heavy. Me gusta la fuerza. Me gustaba Deep Purple por eso. Me doy cuenta hoy tocando jazz que no puedo expresarme si no está esa fuerza. No quedó una influencia ni melódica ni armónica de lo que yo hice en el rock. Pero sí interpretativa”.

 

La guitarra salió del ropero

Según Ricardo Pellican, hace ya muchos años que en el ámbito del jazz la guitarra salió del ropero para sonar en todo su esplendor. Fue necesario el talento de Charlie Christian, guitarrista de la orquesta de Benny Goodman que, en 1939, incorporó el micrófono en su instrumento. Así nació la guitarra eléctrica: “La guitarra eléctrica enamoró al mundo entero y nació el rock. Ahora, ¿tocada por quién? Por esos músicos de jazz que empezaron a tocar bien. Todos aprendieron de Charlie Christian. Todos repetían los clichés que después tocaron Van Halen, Steve Vai y todos los rockeros”, explica Pellican.

–¿Cuál es su opinión sobre un guitarrista emblemático del rock y del blues como B.B. King?

–B.B. King tiene el respaldo de una historia de resistencia, de lucha. Tiene una historia que es la historia de su raza. Otros artistas no tienen ese respaldo. Pero B.B. King se quedó en un momento del blues. Así como todas las jazz band en la Argentina hay miles se quedaron en cierta época del jazz. No es música mala. Es música sencilla.

Pellican explica que antes de 1939 “la guitarra no competía con el volumen contra el resto de los instrumentos. En algunos casos, la guitarra ni siquiera estaba. Las orquestas de Dixieland no tenían guitarrista. Porque los instrumentos de viento, la batería, todo sonaba tan fuerte que la guitarra no se escuchaba. El banjo ocupó su lugar durante décadas. El jazz nace con la guitarra y el contrabajo, pero son eliminados por la falta de volumen. Lo mismo pasó con el violín. En las grandes bandas había que poner cinco violines para que se escuche. Y no daba la plata para repartir entre los músicos en una orquesta con tantos violines”.

Después del año 39, de la mano de músicos talentosos y líderes de grupo, la guitarra sale a disputar el reinado de la trompeta y sus familiares de viento. No obstante su temprana elección, Pellican reconoce: “Uno de los tipos que más escuché en mi vida se llama Chet Baker, trompetista. Otro es Stan Getz, saxofonista alto. Oscar Peterson, en el piano, me deslumbró. Me fascinaron siempre los bajistas. En contrabajo, Ray Brown, Ron Carter y otros. En bajo eléctrico, Jaco Pastorius me mató. No me inclino mucho por los cantantes, salvo que sean músicos cantantes, como Louis Armstrong”, remata.

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