Enero 2012
90 AÑOS DE LA EDITORIAL CLARIDAD
Nacional y universal
Por Miguel Ruffo

La editorial Claridad estuvo asociada en sus orígenes a la publicación de literatura con contenido social, así como también a la difusión de los clásicos del pensamiento argentino, pero muy pronto su producción se diversificó en un amplio abanico de disciplinas.
La editorial Claridad fue fundada el 30 de enero de 1922 por Antonio Zamora. En la creación de esta empresa editora tuvieron un papel relevante los dirigentes socialistas Juan B. Justo, Alfredo L. Palacios y Mario Bravo. Consecuentemente fue una editorial con relaciones “orgánicas” con el Partido Socialista.Si tenemos en cuenta la importancia que ese partido le adjudicaba a la cultura y a la educación de las clases trabajadoras, no resulta extraño que se editasen clásicos del pensamiento argentino y mundial, a precios accesibles para las vastas clases populares. Al respecto, señala Héctor F. Miri: “De las ediciones populares –de 0,50 a un peso el volumen– la presentación de las publicaciones se fue jerarquizando hasta alcanzar una notable jerarquía gráfica en lo que se refiere al formato y a la cantidad de páginas, hasta tener entrada en las grandes bibliotecas públicas y particulares. Los precios de tapa no se elevaron mucho, no obstante aparecer encuadernados la mayoría de los títulos que enriquecían el catálogo”.
Entre las obras publicadas por Claridad se encuentran los trabajos de Mariano Moreno, Domingo Faustino Sarmiento, Juan María Gutiérrez, Florentino Ameghino, Vicente Fidel López, Bartolomé Mitre, Miguel Cané, Juan Bautista Alberdi, Esteban Echeverría, Juan Bautista Ambrosetti, Francisco Javier Muñíz, Olegario Víctor Andrade y José María Ramos Mejía.
Reparemos en este listado de pensadores argentinos. Sarmiento y Alberdi fueron los intelectuales más relevantes del liberalismo argentino del siglo XIX, preocupados por la educación del pueblo como depositario de la soberanía y por la organización política de la nación por medio de una constitución nacional; Esteban Echeverría fue el introductor del romanticismo en el Río de la Plata y el padre de la generación del 37, que tan relevante papel desempeñó en la oposición al gobierno de Juan Manuel de Rosas con sus consignas de Mayo, Progreso y Democracia; Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López fueron los padres de la historiografía argentina en ese período tan importante de la construcción de la nación, en el que cumplió un rol descollante la “historia nacional”; Juan Bautista Ambrosetti fue uno de los pioneros de los estudios arqueológicos y etnográficos en la Argentina y el primer director del Museo Etnográfico, fundado a principios del siglo XX; Mariano Moreno fue el intelectual revolucionario más importante de la generación de Mayo.
“Pero Claridad tocó límites más amplios y universales. De sus prensas salieron millones de ejemplares que contuvieron páginas de alto número de disciplinas del saber, porque si prestó especial atención a los textos literarios, también se preocupó por formar colecciones de temas científicos, políticos, teatrales, filosóficos, ensayos de las más diversas especies, y todavía agregó la edición económica de los códigos nacionales para ponerlos en manos de los estudiantes y de los profesionales. En síntesis: realizó una tarea que, observada desde la perspectiva que confiere el tiempo, asume la imagen propia de un provechoso esfuerzo a favor del progreso cultural argentino, de un enorme aporte a la instrucción popular. Con pocos centavos semanales –con aquellos centavos que ahora ningún valor monetario puede traducir– cualquier persona pudo integrar una biblioteca heterogénea en variedades culturales para beneficio propio y de quienes, cerca suyo, se sintiesen llamados por el afán de la lectura”, afirma José Barcia.
Inicialmente, la editorial se estableció en una oficina ubicada en Boedo 837, y funcionó como el núcleo del grupo de Boedo. Esto nos remite a uno de los períodos más ricos de la literatura y el arte argentinos de las primeras décadas del siglo XX: los míticos grupos de Boedo y Florida. El primero, vinculado al pensamiento izquierdista, consideraba las letras y la plástica como vanguardias políticas en la educación ideológica del proletariado para su liberación; el segundo, más elitista, centraba su atención en la dimensión formalista de las vanguardias.
Claridad fue también el nombre de una revista que tuvo una longeva vida, y la editorial homónima llega hasta nuestros días. Emilio J Corbiere señala: “Resulta de interés histórico a destacar que Claridad tuvo, sin embargo, dos efímeros antecedentes. Es que el nombre ‘Claridad’ era muy popular en la segunda década de nuestro siglo entre los intelectuales y sectores obreros. En Francia, Henri Barbusse había fundado el grupo Claridad (Clarté) […] Ese movimiento reunió en París […] a un destacado núcleo de escritores y científicos, bajo la inspiración de Barbusse […] Rodolfo Troncoso, uno de los líderes intelectuales del ala ‘tercerista’ del Partido Socialista, publicó en 1921 una revista titulada Claridad, que fue órgano de los terceristas, encabezados por el senador socialista Enrique del Valle Iberlucea. La publicación tuvo efímera vida. Mayor significación alcanzó otra revista Claridad, que bajo la dirección de José P. Barreiro –también ‘tercerista’– comenzó a publicarse en 1920”.
Claridad es la luz y esta es un símbolo del pensamiento. Sin conocimientos, sin capacidad para razonar, sin habilidad para discernir, el pueblo soberano jamás podrá ser dueño de sus destinos. Los libros son la herramienta fundamental para adquirir diferenciados saberes y ser cada uno dueño de su propio destino. En Claridad resuena el principio iluminista de los filósofos de la Revolución Francesa, de los principios de libertad, igualdad y fraternidad. Claridad, el conocimiento claro y distinto, en el sentido cartesiano, es el único conocimiento absolutamente veraz, del que no cabe la posibilidad de dudar; y, si los libros son una pluralidad de pensamientos, es en la diversidad donde aprendemos a discernir, a diferenciar y a elegir. En suma, Claridad puede ser pensada como una herramienta en la lucha por la libertad.

