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Peligro: asbesto en el subte

Peligro: asbesto en el subte

Se cumplieron sin incidentes las medidas de fuerza dispuestas por la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (Agtsyp, más conocida como Metrodelegados) en protesta por la presencia de asbesto en las formaciones. Así, anteayer, entre las 5:30 y las 8:30, se paralizaron las líneas A, B y D, y desde las 20:30 hasta las 23:30, las líneas C, E y H.

En el comunicado que anunció la medida, la organización sindical manifestó que aquella se coordinó “exigiendo una solución inmediata a la crisis de salud pública provocada por el asbesto” y “partiendo del conocimiento de que el asbesto es un riesgo para todos los trabajadores y también para los usuarios”.

Y concluyó: “Seguiremos realizando todas las medidas votadas en asamblea para que los responsables de contaminar y exponer nuestra salud y la de millones de usuarios den respuestas concretas a nuestros reclamos”.

Cabe recordar que cinco flotas de la red están afectadas por el asbesto, dos de las cuales ya fueron retiradas de servicio (CAF 5000 en la línea B y Nagoya 250/300/1200 en la línea C), mientras que una tercera (CAF-GEE de la línea E) está en vías de serlo en los próximos meses.

Según el portal de noticias especializado enelSubte.com, “continúan circulando trenes con asbesto en la línea B (trenes Mitsubishi, de 60 años de antigüedad) y en la línea C (Nagoya 5000, de 40 años)”, en tanto que otras dos flotas de la red afectadas por ese material “ya fueron retiradas de servicio (CAF 5000 en la línea B y Nagoya 250/300/1200 en la línea C), mientras que una tercera (CAF-GEE de la línea E) está en vías de serlo en los próximos meses”.

Por su parte, la empresa Subterráneos de Buenos Aires S.E. (Sbase) calificó a esos paros de “absolutamente injustificados, en tanto se vienen llevando adelante diferentes acciones concretas desde febrero de 2018 para atender la problemática del asbesto”.

Lo hizo en un comunicado difundido por la agencia Télam, en el que se puntualiza que “en el marco del Plan Integral de Gestión de Asbesto presentado el año pasado, se sacó de circulación la flota CAF 5000 inmediatamente después de conocerse la noticia de la posible existencia de piezas con este material”.

La empresa informó también que “se contrató a un operador especializado, que cumple con los protocolos internacionales y las regulaciones locales referidas al manejo de este tipo de material, que se encuentra analizando la totalidad de la flota de la red y desasbestizando los trenes Mitsubishi de la Línea B”, y que “se encuentran en análisis las flotas Nagoya (Línea C) y General Electric y Fiat (Línea E)”.

¿Qué es el asbesto?

De acuerdo con la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (OSHA), el asbesto, conocido también como amianto, es el nombre de un grupo de minerales de origen natural que se emplean en varios productos por su resistencia al calor y a la corrosión.

Ha sido clasificado como cancerígeno humano reconocido por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS), por la Oficina de Protección Ambiental (EPA) y por la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), según la cual hay suficiente evidencia de que el asbesto causa mesotelioma (un cáncer relativamente poco común de las membranas delgadas que revisten el pecho y el abdomen) y cánceres de pulmón, de laringe y de ovarios.

La exposición al asbesto puede también aumentar el riesgo de asbestosis (enfermedad inflamatoria que afecta los pulmones y causa dificultad para respirar, tos y daño permanente al pulmón) y otros trastornos no cancerosos de la pleura y de los pulmones.

En nuestro país, en virtud de las resoluciones N° 845/00 y Nº 823/01 del Ministerio de Salud de la Nación, el uso, producción, importación y comercialización de este material están prohibidos en todo el territorio de la República.

Su presencia en las formaciones del subte recién tomó estado público en febrero del año último, cuando distintos medios de España informaron que la dirección del Metro de Madrid había confirmado “la existencia de amianto en dos de los modelos de tren que circulan por la red” y un caso de cáncer en un trabajador que había estado expuesto a ese material. (Posteriormente, tres operarios murieron).

Uno de esos medios advirtió que “Metro vendió en 2011 más de una treintena de trenes a Buenos Aires, y todos contenían amianto”. Se trató de 36 coches CAF 5000, que fueron vendidos a la Ciudad cuando Mauricio Macri ejercía la Jefatura de Gobierno, pasaron a revistar en la línea B de subtes y fueron retirados de circulación en febrero de 2018, cuando se divulgó la presencia de asbesto en ellos.

Así las cosas, el 14 de octubre último los Metrodelegados, en conferencia de prensa, denunciaron que estudios médicos realizados por una conocida aseguradora de riesgos de trabajo revelaron que al menos cinco trabajadores de esa línea presentan placas pleurales, una enfermedad derivada de la exposición a ese material, y que habría otros seis afectados de esa patología.

Esto fue confirmado cuatro días después por el presidente de Sbase, Eduardo de Montmollin, en declaraciones formuladas a la cadena de noticias CNN en español, en las que insólitamente admitió que en los planos de los 36 cuestionados vagones constaba que en estos había efectivamente asbesto, pero adujo que la especificación pasó inadvertida para los funcionarios porteños.

“No puedo garantizar que se hayan leído todas y cada una de las páginas de los manuales técnicos. Pero asumimos que si en la documentación figuraba algo el Metro de Madrid había tomado ya partido, había tomado medidas y que lo que nos estaban vendiendo, ellos estaban en condiciones de poder venderlo”, alegó.

Cuatro días más tarde, la dependencia a su cargo presentó ante los tribunales españoles una demanda contra el Metro de Madrid, por la venta de 36 vagones CAF 5000 que contenían asbesto, caracterizando a esa operación como “incalificable, ilícita, irresponsable y de mala fe”.

En la demanda, que recayó en el Juzgado de Primera Instancia Nº 101 de la capital española, Sbase pidió un resarcimiento de 15 millones de euros por “la justa reparación de los evidentes y cuantiosos daños y perjuicios provocados como consecuencia de estos hechos”.

Por otra parte, y a propósito de la adquisición de esos trenes, el inspector de la Subsecretaría de Trabajo de la Ciudad Edgardo Castro denunció penalmente al presidente Macri, al jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, a De Montmollin y a otros funcionarios, por los presuntos delitos de violación de los deberes de funcionario público, abuso de autoridad y encubrimiento. La denuncia recayó en el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 2, a cargo de Sebastián Ramos.

Finalmente, la Legislatura aprobó un pedido de informes al Gobierno de la Ciudad presentado por Laura Marrone, Myriam Bregman y Gabriel Solano, todos ellos del FIT-U, acerca de la realización de “estudios sobre el alcance de la contaminación con asbesto en las formaciones de la línea B del subterráneo” y en “el resto de las líneas (A, C, D, E, H y Premetro) y talleres” y sobre “la salud de los trabajadores de la línea B, especialmente a los del taller Rancagua, para verificar si presentan contaminación con asbesto”, así como de “la situación de los trabajadores del resto de las líneas y talleres”, de la realización de “una investigación sobre la responsabilidad administrativa y política de los funcionarios involucrados en la compra del material rodante contaminado con asbesto” y de la existencia de “un plan de contingencia para proceder a la descontaminación, preservando la salud de los trabajadores, los usuarios y garantizar el servicio”.

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