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“Los funcionarios conocen muy poco”

“Los funcionarios conocen muy poco”

El titular de la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad, Eugenio Semino, ofreció una conferencia virtual sobre el tema “Geriátricos en pandemia”. La disertación tuvo lugar en momentos en que prácticamente todos los días se conocen evacuaciones por contagios de coronavirus o irregularidades varias en establecimientos de distintos barrios porteños.

Justamente Semino, quien empezó por señalar la presencia entre los asistentes virtuales de especialistas como Margarita Murgieri, presidenta de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría, y Roberto Pereyra, jefe de la Unidad de Geriatría y subdirector del hospital Parmenio Piñero, mencionó, con relación a este último, un hecho reciente.

“A las doce de la noche de ayer [por el sábado pasado] se comunicó Roberto porque su hospital y el resto de los hospitales estaban en emergencia, no la emergencia diaria por el virus sino otra que denota los problemas que tiene nuestro sistema: un incendio en uno de los hogares de Floresta, en la calle Morón, con dos abuelas fallecidas y la necesidad del traslado del resto, ese operativo terminó como a las dos de la mañana”, contó.

Seguidamente reivindicó a los trabajadores de los geriátricos: “Muchos de los funcionarios políticos circunstanciales que pasan, no regresan y se esfuman, tienen tal vez muy poco conocimiento de este mundo, y vemos cómo se habla de si hay control, de si no hay control, se criminaliza a quienes trabajan dentro de las residencias y se les echa la culpa, cuando muchísimas trabajadoras, y feminizo el término porque son mayoría, con poquísimos elementos tienen que afrontar la diaria”. 

Subrayó al respecto que “lo que ha hecho el virus es poner en superficie todos los déficit, todos los problemas estructurales que tiene el sistema, que hoy se está sosteniendo, para que no se derrumbe el edificio, por los colosos que son las trabajadoras y los trabajadores, se trate de cuidadores, de auxiliares, de médicos, de enfermeras que, en muchos casos, ni siquiera tienen el nivel de reconocimiento necesario y dinerario de una carrera en el esquema del personal de salud”. 

Manifestó a continuación que “esta maratón que se ha lanzado con el virus hace bastante más de cien días tiene, para este ámbito, muchos kilómetros que faltan recorrer” y relató: “Cuando este proceso comenzó, allá por marzo, veíamos qué estaba aconteciendo en el mundo en residencias, inclusive de muy buen nivel, en países que algunos o muchos de nosotros conocemos: yo conozco muy bien las residencias de España, que tienen una cantidad de comodidades y de infraestructura que ni remotamente en el sector público, y en muchos casos tampoco en el privado, las tenemos en la Argentina; sin embargo, veíamos que casi del 45% al 50% de los adultos mayores que fallecían en España o en la Liguria, en el norte de Italia, fallecían en residencias geriátricas”.

Se refirió después a los países “donde no existieron estos niveles de tragedia en términos de las residencias” y precisó: “Veíamos también qué pasaba en Alemania, con una población etariamente similar a la de los países que mencionaba, y sin embargo no se había corroborado este fenómeno de fallecimientos y de infectarse hogares completos”.

“¿Qué había pasado en Alemania, en Israel, en Noruega? ¿Por qué no se morían, por qué no se infectaban tanto en las residencias?”, se preguntó, para responderse: “Nos decían que en esos lugares había testeos permanentes de todo el personal; es más, en los momentos de mayor virulencia de la epidemia había testeos cada dos o tres días”.

“Y empezamos a trasladar esto”, prosiguió. “Yo, particularmente, lo hablé con la Comisión de Epidemiólogos en el Ministerio de Salud de la Nación, que estaban de acuerdo; lo fui hablando y tuvo buena predisposición a la escucha en la gente del Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, pero ¿qué se nos decía? ‘No hay kits de test’, y así pasaron días y días y días, caía un lugar, luego otro… Para que tengan una noción de las consecuencias, en el AMBA y tomando como referencia los datos que se suministran en forma muy clara, diariamente, por parte del Ministerio de Salud de la Ciudad, un tercio de los fallecidos eran residentes de hogares geriátricos”.

Contó que “los test nunca llegaban, en el mes de abril y hablando prácticamente todas las semanas con los funcionarios, ‘llegan la semana que viene’, decían”, y precisó que “hace 15 o 20 días se empezó a testear en la Ciudad de Buenos Aires en los hogares privados y en los públicos, se planteó hacerlo sistemáticamente y bajamos de una incidencia del 32% del total de los fallecidos que se daban en residencias hasta el 25% o 26% al momento en que estamos hablando”. 

En cuanto a la provincia de Buenos Aires, señaló: “No tenemos números oficiales, no los suministra el Ministerio de Salud, por lo cual lo que hacemos es simplemente una proyección respecto de lo que pasa en la Ciudad de Buenos Aires, si bien tenemos presente que hay casi el doble de geriátricos que en la Ciudad y que en el AMBA en general hay muchos establecimientos clandestinos, donde no sabemos qué pasa hasta el momento en que hay un estallido”. 

Destacó asimismo que “más allá de que se flexibilice el 17 o se vuelva al grado que ya no sabemos cuál es, este sector va a seguir con estos problemas y tenemos que tratar de que se corrijan y no se convierta esto en una fiesta y nos olvidemos de aquellos que están puertas adentro de las residencias, se trate de los adultos mayores o de quienes con ellos trabajen”.

En otro orden, remarcó que “las obras sociales o el propio PAMI se ausentan de la solución a los problemas” y que “se han hecho protocolos, es más, hubo funcionarios que viajaron muy tempranamente al acceder a su gestión a España, a ver cómo era el tema de las residencias, y lo que vieron lo deben tener guardado en el bolsillo, porque después vino la catástrofe”. 

Estimó en ese sentido que “esta ausencia, en muchos aspectos, del PAMI en términos de afrontar sus obligaciones y responsabilidades ante los beneficiarios no es un tema menor”, e hizo notar “una cuestión brutalmente absurda, patológica y iatrogénica en muchos discursos de funcionarios” en tono  protector “para con el adulto mayor, diciéndole ‘quédese en casa, no salga, cuídese’, pero en paralelo no se le paga cuando corresponde, tuvimos un 3 de abril, y las mismas actitudes hipócritas las encontramos en muchas cuestiones relacionadas con las propias residencias y las políticas en este sentido”.

Posteriormente, varios de los asistentes virtuales formularon preguntas, hicieron comentarios y expusieron inquietudes. Así, entre muchas otras cosas, Roberto Pereyra describió “las grandes miserias humanas” que se revelan en los hospitales, donde “a muchos pacientes se los trata como si fuera en la época medieval, cuando encontrabas a algún portador de esas enfermedades infecciosas que nadie conocía –en eso se parece algo– pero es cierto que a veces no se le explica al paciente lo que se está haciendo, en muchos casos los suben a una ambulancia, los cargan, los llevan y nadie les dice nada, se olvidan”. Y confió: “Me pasaba en Terapia, cuando traían a un viejo lo desnudaban, le ponían todos los cables y nadie le decía lo que le iban a hacer”.

Por su parte, Roberto Orden, después de otras consideraciones, recordó “lo que decía hace poco una gerontóloga española, que por preservar la capacidad operativa de los hospitales se mantuvo a muchos pacientes, que finalmente murieron, en las residencias” y dijo que le constaba que “en este momento, muchos pacientes con COVID que están residiendo en instituciones que no reúnen condiciones sanitarias mínimas, se quedan en esas instituciones tras un diagnóstico de gases en sangre”.

Se preguntó entonces si “los mantenemos en las residencias porque realmente queremos ‘cuidar a los mayores’ o porque no tenemos capacidad sanitaria suficiente”.

Por último, Semino analizó “la necesidad de revincularizar a los adultos mayores que están en internación con sus familiares” y opinó que “ahí sí hay que generar protocolos y ver en particular qué sistema se implementa, pero no es posible que se prolongue indefinidamente esta situación de aislamiento”.

Observó que “es uno de los temas que no ha sido abordado” y que “se hacen protocolos para todo, ahora están viendo el protocolo para el fútbol”, pero “los protocolos para que las familias estén con sus viejos no están, no aparecen, no se llevan adelante”. 

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