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El arbolado bajo la lupa

El arbolado bajo la lupa

En la ciudad de Buenos Aires hay un árbol cada 6,7 habitantes, pero la distribución no es pareja ni en el territorio ni en el tipo de especie. Presentamos una radiografía de la población vegetal porteña y su importancia para una metrópoli de las características de la nuestra.

En la Ciudad de Buenos Aires hay un árbol cada 6,7 habitantes. Esta cifra no solo se aleja de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que habla de un máximo de 3 personas por ejemplar, sino que además es un promedio que no se corresponde con una distribución pareja.

La política de arbolado la seguía el ahora desdoblado Ministerio de Ambiente y Espacio Público. En 2013, esta área creó el Plan Maestro de Arbolado acusando la “falta de planificación” y la desinversión al respecto en los gobiernos anteriores. Para ello, se propusieron aumentar y mejorar el arbolado público lineal, como se conoce a la vegetación que crece en las veredas. 

“Los árboles son el patrimonio ambiental más importante de la Ciudad, moderan las temperaturas, favorecen el escurrimiento superficial, oxigenan el aire absorbiendo carbono, retienen polvo atmosférico y amortiguan la contaminación sonora. Por eso proyectamos plantar 100 mil nuevos árboles entre el año que viene y el 2023”, señaló Facundo Carrillo, secretario de Atención y Gestión Ciudadana, a cargo de BA Arbolado, en un comunicado de prensa difundido por el área.

Cuantitativamente, el plan se puso un plazo de 10 años y prometió aumentar en 100.000 los ejemplares en el territorio porteño. El desafío era alto: desde el paso de Carlos Thays hijo por la Dirección de Parques de la Ciudad, en los años 40, no se volvió a alcanzar la cifra de 450.000 ejemplares. Según estimaciones oficiales, la cantidad actual de ejemplares que constituyen el arbolado público lineal es de cerca de 375 mil.

El registro de 6,7 porteños por cada árbol en las veredas tiene, sin embargo, muchas consideraciones. La primera, no menor, es metodológica: muchos señalan que el cálculo es en base a la población de 3 millones de habitantes, cuando durante la mitad del día hay más del doble de esa cantidad por motivos laborales, de estudio o trámites.

En tanto, la cuestión más grave es que la distribución de los árboles está lejos de ser pareja. La Comuna 1, y especialmente el barrio de Puerto Madero, lideran el ranking de arbolado. Sin embargo, lo hacen con una “ayuda” que hace volcar toda la estadística: solo la Reserva Ecológica de Costanera Sur tiene 350 hectáreas con vegetación. Allí, 18,5 metros cuadrados por cada habitante tienen el “paisaje verde”. La Comuna 14 (13,8 M2 por cada habitante) y la 8 (13,2 del mismo índice) superan también la recomendación de la ONU, que marca como saludable el umbral de los 9 metros cuadrados por habitante. En ellos ejercen una influencia casi definitiva los Parques 3 de febrero, Roca, o Indoamericano, entre otros. En el resto de las zonas que no tienen a estos espacios gigantes, la situación se vuelve mucho más preocupante: más de la mitad de las comunas porteñas tienen menos de 4 metros cuadrados de árboles por habitante. En la Comuna 3 (de Balvanera y San Cristóbal) el índice es de tan solo 0,4, mientras que en la 5 (Boedo y Almagro) es aún más bajo: solo de 0,2 metros cuadrados.

Precisamente en el territorio de la Comuna 3, en Belgrano y Jujuy, se inauguró el último año la Plaza de los Vecinos. Si bien ante el déficit de espacios verdes esto fue celebrado, abunda allí el cemento. Esta política de cementización en plazas y parques, cada vez más usual, es contradictoria con una de las funciones de los árboles reconocidas por el propio gobierno porteño: la absorción de dióxido de carbono.

Por otra parte, la confluencia del crecimiento demográfico y el auge inmobiliario traen consigo la mayor amenaza para los árboles porteños. Mientras tanto, en los cuatro puntos cardinales del planeta, otras ciudades pueden hacer realidad la recomendación de la OMS: en Tampa, Singapur, Oslo y Sidney, hay un árbol cada menos de 3 pobladores. 

Beneficios que aportan los árboles y desafíos de la gestión gubernamental

Expertos de Medio Ambiente del gobierno porteño señalaron una serie de beneficios de la presencia de árboles. Uno de ellos hizo referencia a uno de los temas más presentes en la sociedad: el cambio climático, ya que remarcaron que la falta de vegetación puede alterar las precipitaciones y la temperatura. A solo días de la llegada del verano, vale recordar un estudio realizado por la Universidad Nacional de Tucumán que mostró la importancia de los árboles para hacer más soportable el calor. En la investigación, se comparó la temperatura en el ambiente en dos cuadras diferentes durante un día veraniego. Una de ellas tenía una gran cantidad de árboles en sus veredas, mientras que la otra apenas tenía ejemplares sueltos, ninguno de una altura considerable. Mientras en la primera la temperatura se mantenía en un promedio cercano a los 35 grados tanto en la sombra de la vereda como en el asfalto, en la segunda, la falta de árboles hacía que el calor ascienda a los 70 grados en la calle, 60 en las veredas y 40 en las paredes de las viviendas de ambos lados.

Por su parte, dentro del mencionado Plan Maestro, la Ciudad comenzó a elaborar y actualizar un mapa del arbolado porteño. Esta había sido una de las recomendaciones de la Defensoría del Pueblo, figuraba en la Ley 3263 de 2009 que legisla sobre la presencia vegetal urbana, y se encuentra disponible en el sitio oficial porteño. Allí puede observarse que hay una especie de árbol que tiene una clara hegemonía entre las 423 que están diseminadas por la urbe: el fresno americano. Se trata de una especie exótica, que reúne el 39,3% de todos los ejemplares. La posibilidad de controlar su tamaño con la poda, la resistencia de su madera a los vientos y las tormentas y sus características hicieron que a lo largo de las décadas se optara por la colocación de esta especie. Luego, con el 9,6%, la segunda más presente es el plátano, seguido por el paraíso con el 5,7%. Ambas también son exóticas, por lo que más de la mitad de los árboles porteños no son naturales de la ciudad.

Recién el primer tipo de árbol nativo que aparece, según el último censo al respecto realizado en Buenos Aires en 2011, es el jacarandá. Su color violeta marca el 3,6 por ciento del total de los ejemplares porteños. Otra especie nativa es la tipa, aunque tiene una limitación: como su follaje logra tener un tamaño de gran porte, solamente está presente en las grandes avenidas.

Precisamente el porte es uno de los requisitos que se tienen en cuenta a la hora de elegir algún tipo de árbol: se trata de evitar aquellos de gran follaje. En tanto, también se busca que la especie no tenga un gran crecimiento, que las raíces sean lo menos dañinas posibles para los caños  y veredas y que tenga mayor resistencia a las inclemencias que puedan provocar su caída.

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