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De la primera huelga obrera a la Semana Roja

De la primera huelga obrera a la Semana Roja

Nuestro columnista de Historia, Miguel Ruffo, ofreció una charla sobre “Los movimientos obreros en la Argentina entre fines del siglo XIX y principios del XX” en la librería El gato escaldado, de la avenida Independencia 3548. La actividad formó parte de las programadas para la Semana de Boedo y fue organizada por esa librería y la asociación Baires Popular. 
Ruffo empezó por “puntualizar algunos conceptos de carácter general, sobre todo uno muy importante porque hace a una polémica en los últimos decenios en torno a cómo se caracteriza a estos trabajadores de fines del siglo XIX y principios del XX, que pueden ser pensados como un proletariado en términos clásicos desde el punto de vista de la teoría de Marx y de Lenin, o por el contrario según el concepto de ‘sectores populares’”, que para quienes lo difunden “es más elástico y flexible”. 
Después de enunciar los principales argumentos de estos últimos, observó que “se cometen algunos errores en cuanto a cuáles son las características del concepto marxista del proletariado” y definió: “El proletariado es aquella clase social que solo dispone de su fuerza de trabajo o de su capacidad de trabajar para reproducir sus condiciones de existencia material; el que venda esa fuerza de trabajo en una estancia, en una fábrica, en un taller o en un establecimiento comercial dependerá de las condiciones concretas en que se desarrolle el capitalismo en un espacio nacional o regional determinado”.
Y manifestó que, en su opinión, “el concepto de Marx y de Lenin del proletariado es totalmente válido para aprehender a estos trabajadores de fines del XIX y principios del XX”.

La primera huelga
Ruffo refirió que “la primera huelga organizada por un sindicato es la de los tipógrafos, que se realiza en 1878, y la reivindicación apunta por un lado al aumento salarial y por el otro a cuestiones relativas a la extensión de la jornada de trabajo”.
Precisó que “duró alrededor de un mes y terminó con el triunfo de los trabajadores, porque las empresas tuvieron que conceder el aumento salarial reclamado”, pero observó que “el sindicato luego se disuelve”, pues “estamos en un periodo en que todavía cuesta conformar en la conciencia de la clase obrera la necesidad de defender la organización más allá de la situación local de una lucha determinada”, lo que “revela el carácter embrionario del movimiento obrero”.
Prosiguió relatando que “a lo largo de la década del 80 observamos el desarrollo de un conjunto de sociedades de resistencia” en las que “se van organizando los distintos gremios: los panaderos, los lecheros, los zapateros, los bronceros, los herreros…”.  
Especificó que “en este periodo, las huelgas se desarrollan por reivindicaciones económico-gremiales, particularmente en lo que hace a aumento salarial, reducción de la jornada laboral y condiciones de trabajo, especialmente el de mujeres y niños”. Con respecto a “cuál es el concepto macro que permite comprender estos procesos empíricos”, consideró que “hay que ver la lucha que está estableciendo la clase trabajadora en contra de la burguesía en torno de lo que Marx denominaba la plusvalía absoluta”.  
Posteriormente, puntualizó que “el 1° de mayo de 1890, y de acuerdo con lo resuelto por el Congreso Obrero Internacional, se va a realizar en Buenos Aires, en el Prado Español, un acto en el que se va a formular una serie de reivindicaciones”.
Detalló que “quienes promueven la celebración del 1° de mayo son grupos socialistas, sobre todo los vinculados con Vorwarts, el de los inmigrantes alemanes”, y que “se va a plantear la formación de una federación gremial, o sea, un organismo que agrupe a las distintas sociedades de resistencia que han venido conformándose a lo largo de 1880-1890, y se va a pretender que esa federación tenga un periódico, El obrero, que ya venía publicándose”.
Asimismo, continuó, se planteaba “formular un petitorio al Congreso para la sanción de leyes protectoras del trabajo, particularmente en cuanto a duración de la jornada laboral, prohibición del trabajo de menores de 14 años, jornada reducida para los trabajadores de entre 14 y 18 años, reglamentación del trabajo femenino y mejores condiciones en general”.
Al respecto, señaló que “los anarquistas, que finalmente van a plegarse a la jornada del 1° de mayo, eran renuentes porque desde su punto de vista no tenía ningún sentido plantear la lucha en términos políticos”. 
“El anarquismo”, explicitó, “se va a caracterizar por oponerse a todo partido político, ya sea burgués o proletario, y a toda forma de lucha político-electoral, y va a centrar su accionar en el desarrollo de las sociedades de resistencia, de la lucha económico-reivindicativa y de los movimientos huelguísticos, para que todos ellos confluyan en una huelga general que produzca el desplome del Estado y de las patronales, y la sustitución de estos por una federación de productores libres asociados”.
Contó que “los primeros intentos por organizar esta federación, que se desarrollan entre 1890 y 1900, van a naufragar por varios motivos, en primer lugar porque a partir de la crisis del 90 se produce un reflujo en el movimiento obrero, pero también por el hecho de que en ese momento predominaba entre los anarquistas la tendencia de los antiorganizadores, que se expresaban en el periódico El perseguido”, a los que describió como “anarquistas individualistas que se oponían a toda forma de organización”.

La FOA, la FORA y la UGT
El disertante subrayó que “recién a principios del siglo XX se va a conformar la Federación Obrera Argentina”. En ese sentido, mencionó “pasos importantes en cuanto a la comprensión por parte de los socialistas de diferenciar el partido político del sindicato” y, por otra parte, “el incremento dentro del anarquismo de una nueva corriente, la de los organizadores vinculados al pensamiento de Bakunin y de Kropotkin”. 
Advirtió sin embargo que “hay un elemento muy ríspido en la relación entre anarquistas y socialistas, y consiste en si se debe, o no, confluir en una huelga general”.
Explicó que “cuando se desarrollaban las huelgas, era de fundamental importancia para los anarquistas prolongarlas y generalizarlas, pero los socialistas eran más bien renuentes porque consideraban que había que ver en qué condiciones se encontraba en el momento la clase obrera, para no enfrentar a una fracción contra otra”. Así, este antagonismo “va a provocar el fraccionamiento de la FOA y la división en Federación Obrera Regional Argentina (FORA), de tendencia anarquista, y Unión General de Trabajadores (UGT), de tendencia socialista, que rápidamente se va a convertir al sindicalismo revolucionario”.     Ruffo especificó que “los sindicalistas revolucionarios se aproximan a los anarquistas en cuanto a la reivindicación de la huelga general como método de lucha, pero no comparten el embanderamiento ideológico, porque los anarquistas consideraban que el comunismo anárquico tenía que ser la idea que vertebrase la organización de la federación gremial, mientras que los sindicalistas revolucionarios sostenían que era necesaria una neutralidad política”.
“Por eso”, observó, “todos los congresos de fusión que se van a desarrollar, y en los que se intentará que la FORA, la UGT y los sindicatos autónomos confluyan en una sola central sindical, van a naufragar permanentemente”, y resaltó que “efectivamente, la tendencia ideológica dominante en el movimiento obrero gremial argentino entre 1900 y 1910 va a ser el anarquismo expresado a través de la FORA”.

La Semana Roja
Ruffo abordó luego “un episodio muy importante, que es la Semana Roja de 1909”, al que caracterizó como “una huelga general de tipo político, que se va a desarrollar entre el 1° y el 8 de mayo”, puntualizando que “para ese 1° de mayo se ha planificado una manifestación anarquista en plaza Lorea y una socialista en plaza Constitución”, y que la primera “va a ser brutalmente reprimida por la policía dejando un saldo de muertos y heridos”.
Refirió que “cuando en la manifestación socialista se enteran de lo que estaba aconteciendo en plaza Lorea lanzan la consigna de huelga general por tiempo indeterminado hasta que renuncie [el jefe de policía Ramón] Falcón”, y destacó que “del Partido Socialista, que era renuente a la convocatoria a la huelga general, es de donde arranca la idea”.
Sin embargo, continuó, “cuando se reúne el comité de huelga, como no tienen predominio los socialistas sino los anarquistas y los sindicalistas, se va a declarar la huelga general por tiempo indeterminado en función de reivindicar la libertad de todos los trabajadores detenidos y la reapertura de los locales obreros clausurados por la policía, pero no se va a incorporar a las reivindicaciones la renuncia de Falcón”.
“Vemos acá”, reflexionó, “que el Partido Socialista quería imprimir a la huelga general un contenido político y darle un planteo ofensivo, porque si delimito el objetivo a la libertad de los obreros y a la reapertura de los locales le estoy dando a la huelga un carácter defensivo, puesto que esos obreros han sido detenidos y esos locales clausurados en la ofensiva de la clase capitalista contra lo reivindicado por los trabajadores”. 
Explicó que “la huelga dura una semana, pero a fines de ella comienza a decrecer, y en ese momento algunos sectores de los anarquistas quieren poner sobre el tapete la renuncia de Falcón porque ven que era una consigna sentida por el conjunto de la clase trabajadora y podía galvanizarla para continuar en la lucha huelguística”.
Finalmente, señaló, esto “no se va a producir” y la huelga “va a terminar en una negociación que va a dar lugar a una situación de ‘empate’, porque el Estado logra salvaguardar a Falcón como jefe de policía y por su parte los trabajadores obtienen la reapertura de sus locales y la libertad de los detenidos”.
“Falcón va a ser muerto por Simón Radowitzky a fines de ese mismo año”, remarcó dramáticamente, y subrayó: “Lo que se hace ahí es ejecutar a un individuo, en este caso el jefe de policía, pero el Estado como tal continúa estando vigente y con toda su fuerza desarrollada”.
Antes de que hablara Ruffo lo hizo el presidente de Baires Popular, Diego Ruiz, quien se refirió a “Luchas obreras en los barrios del sur: entre la conciencia y el vecindario”.

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