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“Que la biblio siga siendo del barrio”

“Que la biblio siga siendo del barrio”

La histórica Biblioteca Popular Florencio Sánchez, ubicada en Pasaje Granada 1660, enfrenta un desafiante apremio económico. Su bibliotecaria Evelyn Sanabria y la directiva Manuela Fernández explican en esta entrevista las causas y los pormenores de dicha situación, y fundamentan por qué este espacio centenario es una referencia cultural y barrial insoslayable con la que vale la pena solidarizarse.

La Biblioteca Popular Florencio Sánchez, fundada hace más de un siglo y firmemente entrelazada con la identidad de La Paternal, transita por una crítica situación económica. En un contexto donde la reparación edilicia y ciertos trámites de regularización imprevistos han agotado las reservas, la institución ha lanzado una urgente campaña en busca de apoyo para su sostenimiento. De esto y de la gravitación que tiene la biblioteca como referencia cultural del barrio, hablaron en esta entrevista la vocal titular Manuela Fernández y la bibliotecaria Evelyn Sanabria.

–¿Cómo comenzó exactamente esta compleja situación financiera que hoy las obliga a recurrir a la solidaridad de los vecinos?

Manuela Fernández: –Los problemas empezaron porque el techo de la sala infantil ya se estaba viniendo medio abajo, bastante comprometido, con mucha humedad. Arreglos que eran ya impostergables porque si no empezaba a ser perjudicial, más en la sala infantil que es súper concurrida. ¿Y qué pasa? Para los meses de enero y febrero, que son los meses que no entra subsidio, nosotros tenemos una plata guardada para cubrir los gastos, el sueldo de la bibliotecaria, etc. Ese fondo se tuvo que usar para el arreglo del techo que en principio no iba a ser caro porque era impermeabilizar. Ahora, cuando vinieron a ver, se dieron cuenta de que había agua entre el techo y la membrana, que estaba perforada la losa. Pensábamos que iba a ser agarrar un puchito de esa plata guardada y tuvimos que usarla prácticamente en su totalidad porque el gasto fue mucho mayor de lo que nos esperábamos. Se suponía que íbamos a destinar un presupuesto de equis cantidad, eso se multiplicó por tres.

–¿Qué es lo que cubren con el subsidio?

Evelyn Sanabria: –El subsidio de Ciudad es mensual, es para el sueldo de la bibliotecaria, la luz, el gas, el agua, o sea, gastos corrientes. Siempre teníamos plata a favor por esto de ir guardando; esa plata la tuvimos que poner en el arreglo, entonces cuando entra el subsidio se paga todo lo que se tiene que pagar y no queda plata. No tenemos manera de hacer ese ahorro para cubrir enero y febrero, que ese subsidio en enero y febrero no lo pagan, lo pagan todo junto en marzo. Y además la idea era que primero impermeabilicen arriba y al bajar arreglen la sala infantil, porque en el techo, más allá de que no le entra agua, quedó el agujero; todo el tiempo tenés que estar barriendo y limpiando los libros porque se está cayendo el techo constantemente. Tuvimos que gastar toda la plata para arriba y todavía no se pudo arreglar acá abajo.

–Fue así que ustedes decidieron apelar tanto a la solidaridad de los vecinos como a un mayor compromiso de los socios…

Manuela Fernández: –Sí, porque paralelamente a esta situación tuvimos tanta buena suerte que saltaron trámites adeudados en AFIP –ahora ARCA– desde el 2004. Libros perdidos de actas de años anteriores que tuvimos que aggiornar para que todo esté en regla para el subsidio del año siguiente, que se presenta ahora. Tuvimos que hacer gastos con escribanías, libros de actas nuevos, pagar a contadores y abogados para regularizar la situación burocrática de los trámites de la biblio y todavía estamos en eso. Tuvimos gastos de escribanía de 500.000 pesos y libros de actas de 200.000 o 300.000 pesos.

–¿Cómo se compone y qué aporta la masa societaria de la biblioteca?

Evelyn Sanabria: –La biblioteca ahora tiene 214 socios. La cuota es de cinco mil pesos, pero al tener muchos niños y gente mayor, la mayoría de la cuota que nos entraba era de jubilados y niños, de tres mil pesos. Y lo que entra de socios lo gastamos en el cotidiano: productos de limpieza, reponer algún libro importante, artículos de librería. Esa plata se utiliza en el día a día. Si teníamos solo el problema de la terraza, aunque tal vez íbamos a estar un par de meses apretados con la colaboración de los socios, nos podíamos llegar a enderezar. Pero salieron todos estos trámites y hasta el día de hoy siguen saliendo cosas donde, por ejemplo, hay que contratar una abogada, pagarle y poner plata por el trámite. Capaz que llegamos a otra instancia del trámite y de golpe te dicen “no, mirá, falta la firma de tal cosa”, y necesitás ir a una escribanía y por la firma te cobran, entonces nunca podemos llegar a juntar la plata necesaria porque todo el tiempo sigue saliendo algo.

–Desde el punto de vista de lo que significa como valor cultural esta biblioteca, ¿qué les pueden decir a los vecinos para que se sumen y contribuyan con el rescate de la institución?

Evelyn Sanabria: –La biblioteca es como la casa de los vecinos, de todos, donde podés venir a hacer un montón de cosas sin ser socio. Está abierta para que la gente venga a leer, estudiar, distraerse o aprender. Muchos colegios de acá no tienen biblioteca y aunque no sean socios les hemos prestado libros. Es un refugio para venir a juntarte con amigos porque no podés hacerlo en otro lugar, hacer un trabajo práctico porque no tenés plata para ir a otro lado o usar el Internet de la biblioteca y estudiar tranquilo. No solo funciona como un lugar que da información, sino como refugio. No hay problema de qué clase social seas, cómo te vistas, cómo te veas… O sea, podés entrar, no hay ningún problema, y podés hacer prácticamente de todo acá adentro, desde algo más cultural hasta algo más de ocio también. Nadie te va a decir nada, siempre va a haber alguna onda y se te va a tratar bien. La biblioteca es de los socios y del barrio.

Manuela Fernández: –A la comisión nos sumamos siendo todos socios y socias, entonces también es reimportante el trabajo que se está haciendo, no solo en lo edilicio, para que la biblioteca que es una casa de más de 100 años pueda conservarse, sino también con esto de los trámites, que esté todo en regla, exenta de ganancias, de pagar un ABL. Queremos dejar todo en regla para que la comisión que venga mañana pueda funcionar sin ningún tipo de dolor de cabeza. Queremos que la biblioteca esté en funcionamiento para hoy y para mañana; somos todos socios y socias que queremos que la biblio siga siendo del barrio.

–Dentro de la importante cantidad de actividades que impulsa la biblioteca, ¿cuánto pesa en el interés de los socios la más específica, es decir, la consulta de libros?

Evelyn Sanabria: –La realidad es que la mayoría de los socios que pagan la cuota es por los libros. Tenemos socios que se llevan una cantidad de libros increíbles, que leen un montón y que vienen semana tras semana. Socios grandes, chicos y jóvenes.

–¿Y también vienen a leer acá?

Evelyn Sanabria: –Vienen a leer acá. La sala infantil a veces está llena de chicos que están jugando, que están leyendo; muchas veces venís acá y ves gente sentada en los sillones leyendo, gente acá, gente allá, o que vienen a estudiar, por ejemplo, muchos estudiantes también que van a Agronomía vienen acá a hacer trabajos prácticos y a veces usan los libros que nosotros tenemos. Siguen concurriendo mucho al libro.

Manuela Fernández: –Y lo bueno es que acá todos los años se renuevan los libros y Eve hace la curaduría, sobre todo, María [Ussher] también, y es excelente. La verdad que hay libros súper actualizados, autoras que están en auge ahora y para todas las edades, y eso está rebueno. Por eso también se acercan de todas las edades, porque desde niños de dos años tienen opciones hasta personas mayores.

Evelyn Sanabria: –Y lo que tenemos, que no tienen todas las bibliotecas, es un espacio de historietas y cómics, y año a año lo vamos agrandando.

–¿Tienen un registro de cuáles son las preferencias, o sea, las tendencias de los lectores en cuanto a géneros?

Evelyn Sanabria: –Es una biblioteca orientada a la literatura en general, como cuento, historieta, todo, pero la realidad es que gran parte es novela. Por eso tiene muy amplio el sector de todo lo que es literatura –novelas, cuentos, teatro, poesía–, todo eso es muy amplio porque los socios van orientados a eso.

–¿Y qué se lee? ¿Más contemporáneo o clásico?

Evelyn Sanabria: –Un poco y un poco, eso sí es variado. Nosotros acá lo tenemos separado, por una cuestión organizativa más interna de bibliotecarios. Tenemos argentinos, latinoamericanos, universal en general y se lee un poco de todo.

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