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Policías porteños rastrearán el narcomenudeo

Policías porteños rastrearán el narcomenudeo

A partir del 1° de enero próximo, la Policía de la Ciudad tendrá a su cargo el control de la venta minorista de droga en el ámbito porteño. Así lo anunció el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, al término de la última reunión del año con vecinos de La Paternal, que se realizó en el microestadio Malvinas Argentinas, ubicado en la calle Gutenberg 350. 

Como es habitual, Rodríguez Larreta, a quien acompañó el presidente de la Comuna 15, Jorge Lucchesi, empezó por enunciar las reglas del juego. “La idea es que charlemos un ratito de los problemas del barrio, de las cosas que tenemos para mejorar; si alguno tiene alguna idea o sugerencia de mejora, bienvenido”, dijo.

Como también es habitual, subrayó que “no es una charla política partidaria, no viene al caso a quién vota cada uno” y que “tampoco tiene nada que ver con los temas nacionales”, y exhortó a hablar “de los temas del barrio y de la ciudad, especialmente de los que están mal”, porque “las cosas que están bien, ya están”.

Instó además a la síntesis: “Si hablamos cortito podemos escuchar distintas voces”, afirmó.

A continuación se pasó a la primera ronda de intervenciones vecinales donde, al igual que en la segunda, la gran mayoría de quejas y reclamos provino de vecinos que residen en las inmediaciones del asentamiento La Carbonilla, quienes denunciaron la situación de inseguridad creada por la creciente presencia de violentos grupos de malvivientes que “se drogan y se alcoholizan” y se pelean “con facas o a los tiros”. 

Puntualizaron que los taxistas se niegan a pasar por el lugar durante la noche y mencionaron que “adentro del asentamiento hay boliches clandestinos y la música no deja dormir”, y que también “están los dealers de la droga”. En ese sentido, un asistente denunció “la aparente connivencia entre la policía y los que manejan el negocio narco”, otra sostuvo que “en La  Carbonilla no se está ejercitando ninguna política de combate al narcotráfico” y varios se quejaron de la inacción policial.

Así las cosas, una vecina pidió la instalación de “un puesto de Gendarmería en la entrada de Añasco y Jonte” y otras propusieron que esa entrada directamente se cerrara.

En ese contexto, algunos se refirieron a las obras de remodelación de la plaza Eloy Alfaro. “Está muy linda pero lamentablemente La Carbonilla está a dos cuadras y la tuvieron que arreglar porque ahí se reunían el verano pasado y estaban con facas y con drogas, espero que ahora la puedan cuidar y que no se vuelvan a reunir”, expresó una asistente.  

Respondió Lucchesi, quien informó que “la idea es terminar la placita que está frente a La Carbonilla en la primera quincena de enero”, y contó: “Trabajamos en eso para ver si podemos disminuir las peleas que había entre las dos banditas que están ahí; obviamente, va a haber control policial y mucha iluminación, y con eso vamos a atenuar un poco el problema, pero es un tema difícil”.

El segundo lugar en cuanto a cantidad e intensidad de reclamos le correspondió al tema de las inundaciones, especialmente en las calles Punta Arenas, Espinosa y 12 de Octubre y zonas aledañas.

Otros participantes preguntaron por el destino de los predios bajo el viaducto del ferrocarril San Martín y por la edificación en la Isla de La Paternal, y no faltó quien hablara de la supuesta venta y privatización del predio donde funciona la Escuela de Suboficiales y Agentes de la Policía Federal.

Estos planteos no arredraron a los esforzados vecinos enrolados en la batalla contra los árboles ubicados frente a sus respectivos domicilios, que en esta oportunidad tuvieron entre sus principales expositoras a dos participantes. Una protestó contra un “árbol altísimo”, pidió que “por lo menos lo reduzcan a la mitad” y amenazó: “No voy a parar hasta conseguirlo”. La otra hizo objeto de sus críticas a “dos ficus que rompen la vereda” y clamó: “¡Los ficus, que me los saquen!”.

Intervino nuevamente Lucchesi para explicar que “para sacar un árbol tiene que ir un ingeniero agrónomo para que lo estudie y extienda un certificado de que ese árbol ya no puede vivir”, y acotó: “En función de eso podemos extraerlo”.  

Como de costumbre, otros vecinos reclamaron la instalación de semáforos, luminarias y cámaras de seguridad en varios sectores del barrio, así como el arreglo de veredas.

Por su parte, Norberto Zanzi enrostró a las autoridades que no escucharan a los vecinos: “Nosotros pedimos cosas que generalmente no se cumplen”, dijo. Seguidamente, renovó su sempiterno reclamo de recuperación del cine Taricco y, acerca de las construcciones en la Isla de La Paternal, protestó: “Acá van a hacer edificaciones de seis a once pisos en un barrio de casas bajas”.

En su primera intervención, Rodríguez Larreta precisó en primer término que “el terreno de la Isla de la Paternal es privado, no es de la Ciudad” y que “el Centro de Formación de la Policía Federal es un terreno nacional, tampoco es de la Ciudad”. En ese sentido, destacó: “Yo no escuché en ningún lado que quisieran venderlo”.

Estimó a continuación que “un tema que ha mejorado en la ciudad es el de las inundaciones”, recordó que “este año tuvimos tres lluvias fortísimas y la ciudad viene aguantando bien”, admitió que “tenemos un problema porque se rompió un caño maestro muy grande en Soldati, del otro lado de la ciudad”, pero dijo que “esta zona y la de Pacífico, que eran inundables, han mejorado mucho”.

Dijo también que “está avanzando la obra del Vega, que toma la zona de Cabildo y Blanco Encalada, que es muy inundable, pero ya llevamos más de cinco años que no se inunda masivamente” y que “lo otro que ayuda con la inundación es el tema de los contenedores, para que no haya bolsas de basura flotando por la ciudad cuando llueve mucho, porque una sola bolsa de basura te tapa un sumidero entero”.

En cuanto al “tema del cine Taricco”, volvió a aclarar que “es privado, no es público” y remarcó: “Yo puedo decidir sobre terrenos públicos”. Y, dirigiéndose a Zanzi: “No podés decir que no escuchamos, una cosa es que escuchemos y otra cosa es que quieras que hagamos lo que vos decís”.  

Y prosiguió: “Nosotros no promovemos las expropiaciones porque un día se expropia una cosa y al otro día piden expropiar todo”.  

Con relación al “tema de qué se va a hacer en los bajo viaductos”, informó que “hay un plan urbanístico para ir desarrollando y ocupando cada pedazo de ese espacio”, y puso como ejemplo que “donde estaba el puente de Córdoba y Juan B. Justo hay un espacio grande para hacer un parque”.

Hizo saber que en esos terrenos “no se pueden poner viviendas, no se puede poner un centro de salud ni una escuela, pero sí podemos poner alguna oficina del Gobierno, espacios verdes, en algunos lugares estacionamientos y en otros estamos llevando todas las estaciones terminales de colectivos”.  

El jefe de Gobierno consagró su segunda intervención al tema de la seguridad, que consideró “el más importante”. Así, anunció que “ahora, a fin de año, tenemos 1.850 policías más que salen a la calle, son los que terminaron el curso este año y el entrenamiento que tienen es muy bueno”.

Y continuó: “Desde hace dos años manejamos la policía nosotros y estamos en la tarea de mejorarla, porque la policía que tenemos no nació de un repollo, es la que había, con sus virtudes y defectos”.

Y apuntó: “En la noche se patrulla más en patrulleros, que durante el día no sirven porque se quedan trabados en el tránsito, y tenemos más policías caminando; ahora, durante la noche, vamos a reforzar más los policías en patrulleros”.

En otro orden, anotició: “Estamos poniendo más cámaras, el subte ya tiene en todos lados y han bajado las denuncias de punguistas y arrebatos, y ahora estamos poniendo en los colectivos, ya tenemos más de tres mil vehículos con cámaras, y vamos a seguir poniendo más en la calle; en la calle Trelles, además de más policías, podemos sumar cámaras”.  

Y agregó: “Todo el cambio de iluminación que hemos hecho ayuda a la seguridad, toda la ciudad pasó a LEDS, que iluminan mejor, no se queman y dan una luz mucho más pareja; si nos falta alguna cuadra, de acá a marzo va a estar terminada. Esto también hace a la seguridad, lo mismo que la recuperación de los lugares tomados: no pasa en este barrio, pero la recuperación de Once, de la avenida Avellaneda y de Liniers también ayuda a la seguridad”.

Con respecto a este barrio, prometió: “Yo les voy a organizar, para la semana que viene misma, una reunión con la gente de la policía y del ministerio para ponerle foco al tema de toda la zona de los alrededores de La Carbonilla”.

Refiriéndose al narcotráfico, especificó que “es un delito federal que lo maneja la Policía Federal, por eso la ven a [Patricia] Bullrich hablando siempre de eso”.

Por último, formuló el anuncio que encabeza esta crónica. “Después de bastantes discusiones, desde el 1° de enero nos pasan a nosotros todo el control de la venta minorista de droga, no de los carteles de narcotráfico pero sí de la venta en la calle, con lo cual la Policía de la Ciudad va a tomar la responsabilidad de lo que se llama narcomenudeo. Hoy no tiene atribuciones para eso y es una locura, porque la venta de droga va de la mano de otros delitos, y ocuparse de otros delitos y no de la venta de droga, no tiene sentido”.  

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