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“Hoy nos juntamos para sembrar vida”

“Hoy nos juntamos para sembrar vida”

Una jornada muy emotiva para conmemorar el cincuentenario del golpe de Estado, que exhibió como episodio central la plantación de un lapacho, se desarrolló en la sede del Centro de Salud y Atención Comunitaria 22 (CeSAC 22) y del Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Referencia (CEMAR), sito en Fragata Presidente Sarmiento 2152. La actividad, que reunió a una apreciable concurrencia, tuvo como convocantes a los trabajadores y a la Mesa de Gestión Comunitaria de las referidas instituciones, la Red de Salud de La Paternal y el Consejo Consultivo de la Comuna 15.

“Plantando memoria” fue el eslogan con el que los organizadores invitaron al encuentro, que comenzó con la confección de los emblemáticos pañuelos de las Madres, que fueron colocados, de cara a la calle, de manera entrelazada sobre el portal de rejas del edificio de Fragata Sarmiento.

Una vez culminada esa tarea, los presentes formaron una ronda en la vereda junto al alcorque recientemente excavado para la plantación del lapacho y, comenzando por Federico Pettinicchio, director del CeSAC, algunos expresaron su sentires.

“Son 50 años de lo peor que nos ha pasado como sociedad y ayer [24 de marzo] hemos dado muestra de que no olvidamos”, dijo el director del CeSAC en referencia a las movilizaciones, algunas multitudinarias, como las de CABA y otras grandes ciudades, que se produjeron en múltiples puntos del país. Y agregó: “Hace un año nos juntamos acá para poner las baldosas, no solo en conmemoración del golpe, sino también de los excombatientes de Malvinas. Y hoy, un año después, a los 50 años, lo único que quiero decir es que conmemoramos la dictadura más atroz que nos quitó 30.000 vidas y hoy nos juntamos para sembrar vida”.

Entre las expresiones que siguieron, referimos la de miembros de la Mesa de Gestión Comunitaria. Uno de ellos, Raúl Brunel, tras mencionar su pertenencia al sindicato gráfico, dedicó sus breves palabras a homenajear “a los 200 compañeros gráficos detenidos y desaparecidos”. Y a su turno, Sara Eichenbaum recordó en primer lugar a “los vecinos que desaparecieron, que tienen sus baldosas sobre la calle Jonte, sobre avenida San Martín”, y que “en total en la zona fueron aproximadamente unos 20 jóvenes”. Y a continuación, por su condición de trabajadora de la salud jubilada en el Hospital de Niños, recordó a los trabajadores desaparecidos de dicha institución, y añadió: “Más toda la época previa donde fueron perseguidos por la Triple A [Alianza Argentina Anticomunista], además de los que fueron expulsados del sistema, que fueron aproximadamente en total unos 80 trabajadores; donde además lo que desapareció fue una forma de hacer medicina comunitaria, de hacer medicina para la salud”, que “tardó mucho tiempo en empezar a recuperarse”. Su intervención prosiguió con la observación de que “fue una época donde todos nos mirábamos sospechosos y sospechados, donde era muy difícil hasta compartir un criterio de salud”. Y finalmente exhortó: “No volvamos a esa oscuridad. Espero que no lo hagamos. La marcha de ayer fue un acto de esperanza enorme, sigamos así, sembrando ese tipo de política en la cual convivamos sanamente y amorosamente”.  

Seguidamente, en nombre de los trabajadores del CeSAC, se alzó la voz de Zulma Nuñez. “Tenemos que hacer memoria, tenemos que seguir construyendo. Si bien ayer fue 24 y hoy es 25, es una fecha de reivindicación todos los días”, afirmó. Y continuó: “Hemos hecho el pañuelo porque reivindicamos la lucha de las Madres y de las Abuelas. El pañuelo blanco es símbolo de esa lucha convertida en acción política y en reivindicar la justicia”.

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También estuvo representada en las alocuciones la Mesa Coordinadora del Consejo Consultivo a través de Gerardo Yunis.

“En las incursiones que ha tenido la oligarquía en el gobierno en este país, la dictadura fue la más sangrienta, fue la que se metió con los cuerpos, fue la que hizo desaparecer personas, la que mató gente y fue, además de una sociedad opresiva y una sociedad en la que se vivía mal, una experiencia donde los trabajadores perdían poder adquisitivo”, sostuvo. Y continuó: “Fue una noche negra demasiado larga donde yo transité toda mi adolescencia. Y lo peor es que siempre es por la plata, lo hicieron por la guita, y eso es lo más vergonzoso que tiene este tipo de gobiernos que, con nuevas modalidades y con nuevas metodologías, llegan al poder y hacen lo que hacen, como el actual gobierno que tenemos ahora, lamentablemente”. Después, tras manifestar su desprecio por el “negacionismo en estos días” y sus implicancias, Yunis reivindicó “la lucha de las Madres y la lucha de las Abuelas y de los Hijos y todos los organismos de derechos humanos que tuvieron una actitud pacífica, un reclamo pacífico por las atrocidades que hubo en ese periodo oscuro”. Y subrayó: “Gracias a las Madres y gracias a las Abuelas y a los organismos, este país transitó en paz el regreso a la democracia y la normalización institucional del país. Y ahora tenemos que seguir luchando para mantener esta democracia”.

Con la plantación del lapacho, que fue una donación de la ingeniera agrónoma Matilde Aller, también presente en el lugar, concluyó este vital recordatorio de tan trágico acontecimiento de la historia de nuestro país.

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