El tres y dos de la parada inútil
- Por Haydée Breslav
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Con la participación de solo cinco personas, de las cuales tres se pronunciaron en contra y dos a favor, se realizó en la Legislatura de la Ciudad Autónoma la audiencia pública correspondiente a la ley por la cual se pretende imponer el nombre de Norberto “Pappo” Napolitano al pasaje La Fronda, del barrio de Villa General Mitre.
En el salón San Martín, numerosas sillas vacías daban cuenta de la exigua convocatoria que había tenido la iniciativa. Curiosamente, en los días previos se habían inscripto para hablar catorce personas, pero diez no se presentaron; otra, que no se había anotado, se sumó después.
Otro hecho curioso, vistos los resultados de la audiencia, fue que en la información sobre esta que la Legislatura publicó en su página web (y que ya no está allí) anunciara que “nombrarán Norberto Pappo a una calle de La Paternal” y que “en homenaje al recordado músico, la calle La Fronda cambiará su nombre”. La información fue repetida por distintos medios locales, donde puede consultarse.
En cuanto a las intervenciones, las que estuvieron a favor del cambio de nombre del pasaje invocaron los méritos que harían a Pappo acreedor al homenaje, en tanto que dos de las contrarias pusieron énfasis en los supuestos desmanes cometidos por admiradores del músico en la plaza Roque Sáenz Peña y aledaños. A su vez, el restante participante instó a homenajear en primer lugar a figuras del tango.
Es preciso decir también que de uno y otro lado se esgrimieron argumentos que más tenían que ver con lo escatológico que con lo cultural o histórico.
Desarrollo de la audiencia
La audiencia, que se inició con puntualidad, estuvo presidida por el legislador Omar Abboud (PRO), titular de la Comisión de Cultura del cuerpo, quien, al invitar a hablar al primer inscripto, recordó “la norma de no excederse más allá de los cinco minutos de exposición”.
El participante, Fernando Espiniella, expresó su “disconformidad con la designación de la calle La Fronda con un nombre que no representa el espíritu de la Ciudad de Buenos Aires” y destacó que “con el nombre de Norberto ‘Pappo’ Napolitano ya se ha designado la parada del Metrobús de las avenidas San Martín y Juan B. Justo, por lo que la designación antedicha sería reiterativa”.
Dijo después que “muchas otras son las personas a tener en cuenta para homenajear, y que atesoran méritos mayores con creces y son orgullo de nuestra ciudad, ya sea desde el punto de vista cultural, histórico, social, deportivo, etcétera”.
Después de anunciar que abordaría el tema “tan solo desde el punto de vista musical”, se embarcó en un extenso y extemporáneo discurso sobre el tango, poniendo el foco en la vida y obra de Ángel Villoldo, de la que expuso datos sobradamente divulgados.
Pasados seis minutos de su exposición, fue interrumpido por Abboud, quien le recordó que ya había excedido el tiempo acordado y lo instó a emitir la conclusión y a cerrar.
Espiniella terminó de contar una consabida anécdota y opinó que “la Ciudad de Buenos Aires debe retribuir a los que crearon las canciones para esta ciudad y también para la patria” y que “los señores legisladores deben reflexionar sobre este tema y considerar a nuestras figuras del tango, que son miles, como los libros que se han escrito, para tratar de brindarle al tango los merecimientos que debe tener y designar con el nombre de alguno de sus creadores a la calle La Fronda, porque bien lo merecen”.
Llamativamente, omitió mencionar al gran Osvaldo Fresedo, el pibe de La Paternal.
A continuación, Abboud informó que le correspondía intervenir a la participante número 2, Liliana Napolitano (hermana de Pappo), pero como no había podido asistir, otro hablaría en su representación.
Así lo hizo Ariel Martínez, quien leyó “una carta de puño y letra” de aquella, en la que resaltaba haber tenido “la suerte y el honor de ser la hermana de un ser maravilloso, un gran músico y mejor persona”, a quien consideró “merecedor de todos los homenajes que recibió y recibe”.
En su misiva, la hermana de Pappo se refirió también al “homenaje que se hace en la plaza los días 10 de marzo con motivo de su nacimiento”, señalando que “solamente es una vez al año, que la gente se autoconvoca y que si alguna persona molesta (…) no lo hace de manera intencional”.
La carta explicaba seguidamente que “si la gente hace sus necesidades en la plaza es simplemente porque no ponen baños en estos eventos” y mencionaba el caso de “una prima que vive sobre la avenida Nazca y tiene que aceptar los ocho corsos y todo lo que la gente hace en su vereda”, tras lo cual la corresponsal pedía “a las personas que dicen que hacen sus cosas en las plazas que en todas las plazas pasa lo mismo”.
Además, la hermana de Pappo expresó el deseo de que “tanto la Comuna [11] como [el Ministerio de] Cultura de la Ciudad de Buenos Aires” pudieran ayudarla “con el homenaje del 10 de marzo, colaborando con todo lo necesario para el evento, y también que lo nombren como de interés cultural de la ciudad”.
A renglón seguido, Abboud llamó al participante número 3, Luis Alberto García, quien no se hizo presente, como tampoco lo hicieron Matías Liotta, Walter Loustau, Leonardo Antonio Avena y Franco Monjes, a quienes se habían asignado, respectivamente, los números 4, 5, 6 y 7.
Sí se presentó el número 8, Ricardo Guaglianone, quien informó que “otros vecinos que estaban anotados no pudieron venir por cuestiones laborales” y que concurría “en representación de 157 personas que firmaron” en contra de la iniciativa, “todos vecinos del pasaje La Fronda que se oponen a que se cambie el nombre del pasaje” por “motivos muy fundados”.
Después de otras consideraciones, se refirió concretamente al festival que, en homenaje a Pappo, se realiza anualmente en la plaza Roque Sáenz Peña, mencionado en la carta de la hermana del músico.
“En ese festival suceden cosas. Está la gente que legítimamente quiere a Pappo, y somos los que vamos a escuchar su música”, dijo, tras lo cual aludió “al lumpenaje que queda después que termina todo”.
Desde ese momento y hasta terminar su exposición –desdeñando, al parecer, la enorme riqueza del idioma y la capacidad de comprensión de los presentes– empleó un lenguaje que no se caracterizó precisamente por su pulcritud y elegancia.
Así, contó que “en la última oportunidad, cuando terminó todo y se fue todo el mundo, quedaron cincuenta o sesenta tipos que se daban botellazos”, que “estaban en el pasaje La Fronda cagando y pishando [sic] porque ahora consideran que es la cuadra de ellos”.
Y prosiguió: “Entonces, los viernes y los sábados a la noche tenemos un lumpenaje que viene y dice: ‘Somos de Pappo, venimos porque es la calle de Pappo’, pero esa no es la gente que realmente quiere a Pappo. Nosotros tenemos que soportar todo eso, con gente que pisha y caga [sic] en las puertas. Uno abre a las 7 y 30 u 8 de la mañana y tiene a cuatro o cinco tipos borrachos. Pueden verificar cuántas llamadas hubo al 911 desde que se anunció este asunto: desde noviembre hasta fines de diciembre, debe haber habido fácilmente 60 o 70 llamadas”.
Seguidamente, cuestionó la legitimidad del procedimiento. “No sé a quién consultaron: primero, creo que no consultaron a nadie; segundo, como en la audiencia anterior, no sé qué papel cumplió la Comuna en esto. Según la Ley de Comunas, lo único que los vecinos tenemos referencia es en espacios verdes y calles laterales. ¿Quién nos consultó? El pasaje La Fronda es una calle lateral. Esto hasta es ilegal porque no pasó por el Consejo Consultivo. El jefe de la Comuna [11, Carlos] Guzzini, no sabía nada; se enteró por los diarios”, afirmó.
Se remontó luego a hechos ocurridos en la plaza hace diez años, pero fue interrumpido por Abboud, quien le recordó el tiempo acordado a los participantes.
“Voy a comentar la parte más álgida”, anticipó entonces Guaglianone, y sostuvo que “el único lugar histórico era el taller de Pappo”. Comentó que “ahí está el horno de ladrillos del siglo pasado donde trabajó el padre y el abuelo” y que “Pappo armó letras ahí”.
Recordó que “también estaba parado el camión, que ocupaba un cuarto de cuadra” y que “es el lugar histórico donde se hizo el famoso mural, que era precioso”. Refirió además que “a ese mural lo hicieron mierda [sic] y, en vez de preservarlo, se lo alquilaron a un supermercado chino y lo hicieron carajo” [sic].
Y agregó: “Ese podría haber sido un circuito turístico con el monumento a Pappo, con la parte del taller y el museo de Maradona en Argentinos Juniors. Pero no. Lo hicieron mierda” [sic].
Volviendo a la situación actual, habló de “un conflicto muy grave que nos van a meter a nosotros”, y puntualizó: “Yo separo las dos cosas: los que auténticamente vamos a escuchar el festival, disfrutamos y comemos algo, y los que no. El otro día, y pueden verificarlo, a las 7 y 30 de la tarde, todos los negocios de Boyacá tuvieron que cerrar y después se cagaron a botellazos [sic]; tuvimos a la gente ahí porque venían a tomar la cuadra”.
Se preguntó a continuación “por qué no le pusieron el nombre de Pappo a la calle Remedios de Escalada, entre Boyacá y Andrés Lamas”, y se respondió: “Porque se opuso el Instituto Sanmartiniano”.
Del mismo modo, se preguntó “por qué no lo ponen en Artigas, donde está la casa de la hermana de Pappo, si es lo más natural del mundo”, para responderse: “Porque ningún vecino está de acuerdo. En este momento está habiendo quilombo [sic] porque los viernes y los sábados vienen a hinchar las pelotas [sic] y encontramos gente reventada en las esquinas porque cree que la calle es de ellos”.
Por último, manifestó: “Es fácil, cuando abras la puerta de tu casa, vas a tener a tus vecinos que te van a pedir explicaciones y te van a decir ‘che, ¿qué carajo hacen estos flacos viniendo a romper las pelotas?’ [sic]. Nos pasaron el problema a nosotros y no tenemos nada que ver. Lo digo con todo respeto por el festival”.
A continuación, Abboud llamó a la participante número 9, Cristina Logioia; al número 10, Jorge Alberto Virkel; al número 11, Pablo Basso, y al número 12, Lorenzo Hardoy: ninguno de ellos se presentó. Llamó entonces al participante número 13, Jorge Gantoff, quien dijo: “No voy a hacer uso de la palabra”.
Después de llamar a la última inscripta, Silvia Lazzaro, que tampoco se presentó, Abboud anunció la “intervención de una persona que no se inscribió, pero está autorizada para hablar”, y aclaró: “Es de parte de la ex diputada Raquel Herrero”.
El nuevo orador, que se presentó como Lucas Coria, expresó que se sentía “involucrado en todas las etapas de este proyecto” y especificó: “En realidad, casi soy coautor del proyecto porque fui quien le llevó la iniciativa a la ex legisladora Raquel Herrero, que es la autora. Lo he trabajado con muchos vecinos. También me siento identificado porque muchas veces he participado como un fanático más en los eventos que se han realizado en la plaza”.
Al respecto, se identificó como miembro de la agrupación Moteros que, dicho sea de paso, preside Martínez, el participante que había leído la carta de la hermana de Pappo.
Coria continuó: “En este último evento, particularmente, me tocó estar diez o doce horas, desde que comenzó hasta que terminó, montando y sacando el vallado. No se dio ninguno de los antecedentes que la persona que me antecedió declaró, como botellazos o gente haciendo desmanes y esas cosas. No tuvimos ni un solo problema y no estuve ahí una hora, sino doce horas haciendo seguridad”.
Respondiendo a cuestionamientos anteriores, sostuvo: “No sé si la persona que me antecedió del diario barrial está desinformada o es su interés desinformar. En principio, no tiene que pasar por referéndum por la comuna porque es una iniciativa de la Legislatura y es esta la que tomó este proyecto y se llevó a cabo”.
En el mismo sentido, prosiguió: “También hubo un proyecto del diputado [Roberto] Quattromano, que era para ponerle el nombre a la calle lindera. Nosotros habíamos presentado este proyecto en la calle Artigas. Y fue la propia Legislatura, a través de su Comisión de Patrimonio Histórico y Cultural, y no el Movimiento Sanmartiniano [sic], ni el Movimiento de Artigas [sic], quienes desistieron de esta posibilidad”.
Y añadió: “Entonces, buscaron una alternativa, que fue La Fronda, una batalla de antaño que sucedió en Francia, y que nada tiene que ver con nuestro patrimonio cultural e histórico”.
Estos últimos conceptos provocaron la clamorosa protesta de Guaglianone, rápidamente acallada por Abboud.
Coria retomó su exposición repitiendo que “La Fronda nada tiene que ver con nuestro patrimonio histórico” y explicó que “por eso, la Comisión de Cultura y Patrimonio Histórico de la Ciudad fue la que decidió que ese pasaje llevara el nombre de Pappo”.
Con relación a este último, sostuvo que “es considerado el gran músico argentino, o así se lo entiende, cuando se declaró el 10 de marzo, día de su natalicio, como el Día del Guitarrista”, y destacó que “hemos tenido varios grandes guitarristas en nuestro país”.
Consideró a la imposición de su nombre al pasaje en cuestión como “un reconocimiento más, independientemente de la plaza de Metrobús, que ganó por 21.500 votos de personas que nada tenían que ver con intereses políticos u otro tipo de intereses, que votaron libremente”. Y enfatizó: “Hablo de 21.500 personas, no de 150 firmas”.
Finalizó su intervención asegurando que “el legado de Pappo es la familia, el respeto, el honor” y que “ese es el legado que inculcamos quienes lo seguimos y quienes presentamos este proyecto y apoyamos esta iniciativa para que Pappo tenga una calle en la Ciudad de Buenos Aires”.
Finalmente, Abboud llamó a Gantoff, el participante que anteriormente no había querido hablar; al parecer, había cambiado de opinión. “Estamos respondiendo a su voluntad de manifestarse como vecino del pasaje”, le dijo Abboud.
La manifestación fue muy breve: “Quiero decir que yo nací en el barrio y Pappo nunca vino al barrio. Cuando hay recitales, van al supermercado chino a comprar cerveza y ensucian todas las calles, y a los vecinos no les gusta eso. Si los fanáticos quieren que le cambien el nombre a la calle, que le pongan el nombre a su cuadra, y no al pasaje de La Fronda”, declaró Gantoff.
No bien terminó, Abboud dio por concluida la audiencia. Había transcurrido poco más de media hora desde su comienzo.