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Denuncian militarización de La Carbonilla

En un durísimo documento, el Partido Obrero de La Paternal denunció la militarización de la villa La Carbonilla y reclamó un plan de urbanización integral y la realización inmediata de un censo controlado por delegados villeros.

“El ejército del espía [César] Milani –imputado por su rol activo en la dictadura militar– ingresa a La Carbonilla a instalar cloacas y realizar tareas de inteligencia, de la mano de La Cámpora y en connivencia con el macrismo”, señala el documento.

“Se trata de un despliegue de operaciones de seguridad interior, que choca incluso con las leyes que restringen el uso del ejército a ‘agresiones de origen externo’. La crisis social en curso necesita de la presencia territorial de las fuerzas represivas para llevar a cabo su plan de ajuste”, afirma el texto y acota que “La Cámpora venía trabajando en La Carbonilla con el Plan Fines, que precariza a los docentes”, dado que “se cobran 500 pesos mensuales por módulo trabajado, sin antigüedad y con contratos de 4 meses” y que “a pesar de ser puesto en marcha con dinero de Ministerio de Educación, se lleva a cabo en locales de esa agrupación y en parroquias”, en lo que define como “un desguace del presupuesto educativo”.

El documento manifiesta que “el derrumbe reaccionario del Gobierno no tiene fondo”. En ese sentido, menciona declaraciones formuladas recientemente por Andrés Larroque, secretario general de La Cámpora, al diario La Nación: “Estamos muy agradecidos por la voluntad y el compromiso del Ejército de ponerse al servicio de la gente de nuestros barrios”.

Cita también conceptos vertidos en los últimos días por Camila Rodríguez, representante de esa agrupación en la Junta Comunal 15, quien expresó a ese diario que el Batallón 601, de Ingenieros, ingresaba a La Carbonilla a "urbanizar".

“Nada más falso”, refuta el Partido Obrero, y denuncia: “Se trata de una militarización para contener el descontento popular en pleno ajuste nacional y popular”.

Asimismo, exhorta “a repudiar esta iniciativa derechista y a desarrollar una verdadera campaña por la urbanización del barrio, a partir de la deliberación de todos los vecinos”.
El contextoPara contextualizar estos hechos, el documento comienza por informar que “en la ‘década ganada’, la población en villas de la Ciudad trepó de 100.000 a 170.000 personas”, precisando que se trata de “un ascenso descomunal del desplazamiento de trabajadores precarizados hacia barrios de emergencia que carecen incluso de los servicios básicos”.

Seguidamente, ubica esas traslaciones en “un proceso aún mayor de pauperización del nivel de vida de los trabajadores, signado por el derrumbe de la capacidad adquisitiva del salario, el incremento del costo de los alquileres como efecto de la especulación inmobiliaria y la ausencia de un plan integrador de viviendas sociales”.

Así, prosigue, “en las villas se desplegó, a costa de la necesidad, un negocio inmobiliario que constituye una confiscación social y es manejado por punteros unidos a los oficialismos de Ciudad y Nación”, que consiste en “el alquiler de viviendas y habitaciones a precios muy elevados en barrios donde, como es el caso de La Carbonilla en Paternal (una villa de 4.000 habitantes que está en terrenos del ferrocarril San Martín y tiene más de trece años), no hay alumbrado, gas, electricidad ni agua potable”.

Según el documento, “esta confiscación social está anclada en el trabajo de la Corporación Buenos Aires Sur, que prepara un rescate del capital entregando las tierras públicas de la ciudad a la especulación inmobiliaria en el marco de un pacto Macri- K”, y en “la política de la Unidad de Gestión e Integración”, a la que define como “un organismo punteril que montó un régimen asistencial con el propósito de cooptar a los dirigentes villeros”. A todo ello le atribuye el objetivo de “expulsar a los trabajadores de la ciudad de Buenos Aires para convertirla en un enclave inmobiliario”.

Y acusa: “La política que realizan el kirchnerismo y el macrismo se circunscribe a contener la expansión de las villas y bloquear a toda costa la urbanización (nunca fueron ejecutadas las leyes de urbanización) rematando terrenos en beneficio de pulpos como IRSA”.
Denuncia, consigna y reclamosEl documento cierra reiterando la denuncia de militarización de La Carbonilla, seguida por la consigna “Fuera el ejército de Milani de nuestro barrio”.

Además, reclama “la realización inmediata de un censo controlado por delegados villeros electos, para dar solución habitacional a los vecinos, un plan de urbanización integral, que articule a las villas con el resto de la ciudad, la disolución de la Corporación Buenos Aires Sur, la aplicación de impuestos al gran capital inmobiliario para bajar el valor de la propiedad y aportar al financiamiento de la vivienda popular y la protección de tierras públicas para fines educativos, sanitarios y de vivienda social”.

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