Nicolás de Larguillière: maestro del retrato
- Por Miguel Ruffo
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Se cumplen hoy 370 años del nacimiento de Nicolás de Larguillière, uno de los retratistas franceses más prestigiosos de su época.
Largillière comenzó su aprendizaje en Amberes en el taller de Antoni Goubau, un pintor de bodegones. Entre otros artistas flamencos del siglo XVII conoció y se nutrió con las obras de Pedro Pablo Rubens y de Anthonis van Dyck. Desde 1674 a 1682 residió en Londres en donde trabajó junto al retratista anglo neerlandés Peter Lely. En 1682, como resultado del éxito obtenido por su retrato del pintor Charles Le Brum, ingresó a la Real Academia Francesa de Pintura y Escultura y fue miembro de ella hasta 1682. Consecuentemente, como integrante de esta institución, Largillière se inscribió en las organizaciones que durante el reinado de Luis XIV prescribieron las normas del academicismo. Se desarrollaron en ese marco parámetros generales a los que debía circunscribirse, desde lo formal, una obra de arte. Estamos en presencia de un estado que busca regimentar a la sociedad, incluida la esfera de su arte.
Examinemos dos de sus pinturas:

Los Hijos de Jacobo II de Inglaterra, hacia 1695, óleo sobre tela.
La Inglaterra en la que Largillière residió durante algunos años era una sociedad que había sido agitada por la revolución burguesa, la guerra civil y la proclamación de la república. Tras la restauración de la monarquía, durante el reinado de Jacobo II, el parlamento burgués fue momentáneamente derrotado. Pero no por mucho tiempo. En 1688, la Revolución Gloriosa, derrocó a Jacobo II que se exilió en Francia. Por ende, el retrato que nos ocupa, fue realizado con posteridad a la caída del monarca restaurado. Se trata de un retrato doble, donde está representado el Príncipe de Gales, James Edward Stuart (1688-1766) junto a su hermana Louise Marie (1692-1712) en el castillo de Saint Germain. Nos encontramos frente a una pintura del exilio, donde se destaca la belleza cromática: el rojo de la vestimenta del príncipe, el verde-grisáceo del vestido de la hermana, el verdor furibundo del paisaje que opera como fondo, el gris negruzco del perro que acompaña a los hermanos reales. La columna que se distingue hacia el fondo acentúa la nota clasicista de esta pintura del siglo XVII.

Sesión del Consejo Municipal en el Ayuntamiento de París, 1689, óleo sobre tela. Estamos en la Francia de Luis XIV, el Rey Sol. Es el apogeo de la monarquía absoluta, resultante política de la alianza entre la burguesía comercial y la realeza contra la nobleza feudal tradicional. El Consejo Municipal de París, la capital del reino, era la representación política de comerciantes, banqueros y nobles. En una reunión donde los hombres representados parecen asistir a una fiesta masculina galante, sus miembros, la mayoría en posición sedente, se disponen a escuchar las palabras de uno de uno de los que está de pie. Una vez más el deslumbrante color y entre ellos la nota dominante del rojo. Y una vez más lo clásico expresado en el busto del fondo y en el motivo escultórico de lo que aparenta ser un tapiz. La autoridad de los miembros del Consejo está resaltada por el rojo del dosel sobre las cabezas de algunos de ellos. El sol que se dibuja en el pedestal sobre el que se encuentra el busto puede ser una alusión a Luis XIV. Se destacan las pelucas y el maquillaje masculino de la época. El debate gira en torno al proyecto de una estatua para la ciudad de París. El modelo se encuentra sobre una mesa a la izquierda de la representación. Uno de los ennoblecidos dignatarios sostiene con sus manos el boceto de la estatua proyectada. Hacia la derecha y en el piso se ven rollos de papel que, tal vez, contuvieron los dibujos preparatorios de la estatua. Todo lleva a pensar en el embellecimiento de la ciudad luz con escultura clásicas. Es la alianza del absolutismo monárquico con las academias por él fomentadas. De acuerdo a Stukenbrock y Topper “en esta composición se advierte la influencia de la pintura flamenca del siglo XVII en la obra de Larghilliere”. Concretamente estamos frente a una pintura que expresa una de las dimensiones de la institucionalidad de la época (Consejo Municipal), el ascenso social de la burguesía parisina y la adhesión a los principios estéticos del clasicismo.
Fuentes consultadas:
Stukenbrock, Christiane y Topper, Bárbara (2011). 1000 obras Maestras de la Pintura. Rheinbreitbach. H. F. Ullmann.