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Buster Keaton: el humor serio del cine mudo

Buster Keaton: el humor serio del cine mudo

Se cumplen hoy 60 años del fallecimiento de Buster Keaton, emblemático actor, guionista y director estadounidense de cine mudo cómico. A propósito de este aniversario, reproducimos “El humor serio”, nota publicada en nuestra edición impresa de febrero de 1996 en ocasión de los treinta años de la muerte de Keaton y que fue escrita por Juan Carlos Lozano, que firmaba entonces como Fernando Domas.

Nació el 4 de octubre de 1895 en Piqua, Kansas. Fue, junto a Chaplin, sin duda el cómico más importante del cine mudo. A diferencia de la excesiva mímica de Chaplin, Buster Keaton lucía un rostro de impasibilidad y una hiperactividad presente en todos sus films.

Este pequeño héroe está demasiado ocupado para reír, pero también demasiado ocupado para sufrir, e incluso para festejar sus eventuales triunfos. Aquí está su historia.

Familia de artistas.

Su verdadero nombre era Joseph Francis Keaton. Empezó a trabajar a los tres años junto a sus padres, dos acróbatas y actores de vodevil. El que lo bautizó Buster* fue el famoso mago Harry Houdini.

Había llegado en 1917 a Nueva York h arto de Three Keatons, el espectáculo que hacía con sus padres. En la gran ciudad conoció al cómico Roscoe Fatty Arbuckle, quien le dio trabajo en su primera película, The Buster Boy. Keaton realizó doce películas con Arbuckle, experiencia que le proporcionó el aprendizaje de las técnicas del cine, pero no estaba del todo conforme con la actuación del cómico. Entendía que éste subestimaba al público.

El apogeo

Keaton realiza por su cuenta una veintena de cortos entre 1920 y 1923, y una docena de largometrajes entre 1923 y 1928.

En ese periodo están sus mejores películas, como Nuestra hospitalidad (1923), Sherlock Juniors y Navigator (ambas de 1924), El maquinista de la general (1927) y El cameraman (1928). Manejó como nadie el arte de la pantomima, que combinaba la acrobacia, la habilidad del mimo y el sentido del ritmo. No se reía nunca porque, como él mismo explicó en 1958 en la revista francesa Cahiers du Cinéma, “ese era exactamente el tipo de cómico que no correspondía hacer. En el teatro, si yo me reía de lo que hacía, el público no lo hacía, pero cuanto más serio estaba, más carcajadas oía”.

Cierto es también que manejaba los tiempos del gag, para lograr mejores efectos. Así se dio cuenta que no era conveniente introducir gags de su films, porque con ellos se obligaba a sostener un nivel tan alto y continuado para mantener la hilaridad del público a lo largo del resto de la acción, que le sería prácticamente imposible de alcanzar. Este sentido de la proporción y de la progresión vital para el feliz resultado de una comedia era puesto a prueba con el mayor rigor.

Inventor

Keaton es el único cómico que ha podido competir con Chaplin en el terreno de hallarle a cualquier objeto una función utilitaria. Su afición a la mecánica ha dejado una huella importante en su humor y en sus películas. Tanto, El espantapájaros (The Scarecrow, 1920) como La casa eléctrica (The Electric House, 1922) presentan una vida doméstica altamente mecanizada. El fonógrafo es a la vez cocina de gas; correas y polea facilitan el transporte de la sal, la pimienta, el vino; una cinta sin fin proporciona un tren de tostadas, etc. El carro de Buster en La mudanza tiene instalado un astuto señalizador de tráfico. El ingenio de Keaton le permite idear tanto un curioso sistema mecánico para preparar un huevo duro en una caldera monumental tal cual se ve en Navigator, como un hábil sistema de poleas para gobernar su buque en medio de un ciclón, desplegado en una escena de La barca (The boat, 1921). Esos exóticos aparatos, además de despertar la hilaridad del público, son una notable expresión de la personalidad del cómico, de su postura frente a la realidad, la de un pequeño Ulises que jamás se amedrenta ante el mundo de la tecnología.

El fin

Su arte sufrió un golpe mortal con las películas habladas, del cual ya nunca pudo recuperarse.

El problema es que el cine sonoro encareció de tal manera los costos de las películas que toda la industria del cine tuvo que asumir una radical transformación. La producción de películas se hizo más compleja y se sujetó a esquemas de racionalización, dirigidos a conseguir una garantía de recuperación de los grandes gastos, eliminando riesgos, improvisaciones y, sobre todo, eliminando a los individualistas. Esto fue el ocaso de artistas como Keaton.

Firmó en 1928 un contrato con la Metro y perdió toda independencia artística. Su comicidad era esencialmente visual. Cuando llegó el cine sonoro y tuvo que hablar, resultó un fracaso.

Durante la década del 30 fue eclipsado por su partenaire Jimmy Durante. Escribió algunos guiones, tuvo una participación en Candilejas (1952) de su amigo Charles Chaplin y en los últimos años de su vida la crítica comenzó a reconocer su obra. Así, en septiembre de 1965, el Festival de Venecia le dedicó una gran muestra retrospectiva de toda su obra. Lo ovacionaron cerca de una hora.

El 1 de febrero de 1966 murió en Woodland Hills, California.

*Destructor

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