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TRAS CARTÓN   La Paternal, Villa Mitre y aledaños
 16 de abril de  2026

24 de mayo de 2013

MARCELO RAMAL EN LA PATERNAL

El blanqueo bajo la lupa

Por Haydée Breslav

Ante una concurrencia que desbordó las instalaciones del recientemente inaugurado local del Partido Obrero de La Paternal, ubicado en la calle Trelles 2312, el destacado economista Marcelo Ramal dio una clara y detallada explicación del blanqueo de capitales que impulsa el Gobierno nacional, que ya alcanzó media sesión en el Senado.

Después de una breve presentación a cargo del joven referente local Juan Manuel Iribarren, el economista comenzó diciendo que “en un país semiparalizado y, al mismo tiempo, con una especulación frenética contra la moneda y la economía nacional, el Gobierno no tuvo otra variante mejor frente a esta situación que salir a anunciar un nuevo premio a los especuladores, es decir que, en una crisis nacional donde la especulación financiera está devorando al conjunto de la economía, el Gobierno anuncia el premio mayor a los especuladores”.

Consideró seguidamente que “este paquete del blanqueo refleja, después del desbarajuste económico, algo así como el derrumbe conceptual del Gobierno” y que “lo que tuvimos en estos días fue el desmoronamiento de todos los conceptos que de alguna manera el Gobierno pretendió desenvolver en los últimos años”.

En ese sentido, explicó que “veníamos escuchando a un Gobierno que decía querer pesificar la economía, que todo funcionara sobre la base del peso y nos olvidáramos del dólar, y resulta que, como salida a ese fracaso de la pesificación, no tuvo mejor idea que crear estos certificados en dólares, es decir, un principio de dolarización de la economía”.

Así, prosiguió, “hoy vamos a tener el movimiento económico normal en pesos y otro movimiento económico que se va a expresar a través de estas cédulas y estos títulos, que van a circular como un equivalente de la moneda norteamericana”.

Segundo derrumbe conceptual

En cuanto al “segundo derrumbe conceptual”, dijo, “tiene que ver con la historia del desendeudamiento” y precisó: “Del supuesto desendeudamiento, porque todos sabemos en definitiva que en la Argentina no hubo un desendeudamiento y en realidad lo que hizo el Gobierno fue pagar muchísima deuda externa en los últimos años”.

“¿Pero con qué la pagó?”, se preguntó a continuación, para afirmar: “No bajó su nivel de deuda: la reemplazó con otra deuda con el Anses y con el Banco Central y hoy tenemos, a cambio de una reducción de la deuda externa, que el fondo de los jubilados está acumulando una importantísima deuda del Estado con él y lo mismo ocurre con el Banco Central que, como supuesto defensor de la moneda nacional, hoy tiene sin embargo la mitad de su patrimonio en pagarés del propio Gobierno”.

“Pero ahora tenemos algo peor: vamos a un nuevo endeudamiento”, recalcó, y advirtió que “entre todas las cosas que se han mencionado estos días en relación a estos bonos, no se dice que aumentan la deuda externa del país”.

Especificó al respecto que “el Banco Central va a recibir, si alguien decide entregárselos, estos dólares que se quieren captar y, a cambio de ellos, va a entregar esos certificados que constituyen una deuda del Estado nacional con los particulares que los reciban”, y aclaró que “como esa plata estaba fuera del circuito, es decir que proviene de la fuga de capitales, esto es equivalente a que el Estado hubiera tomado una deuda fuera del país”.

Y enfatizó: “Algunos se ilusionan y dicen ‘esto va a traer muchísimo dinero’, pero lo que traerá va a ser un aumento de la deuda externa en favor de los lavadores de dinero y los tenedores de dólares mal habidos”.


Último derrumbe conceptual

Para referirse al “último derrumbe conceptual”, Ramal recordó que Cristina Fernández de Kirchner “había dicho días antes que mientras ella estuviera en la Presidencia no iba a devaluar, y no pasaron más de 72 horas y este bono es también una devaluación encubierta”.

Recordó asimismo que “cuando estuvieron los funcionarios en el Senado, había una pregunta a la cual le escapaban y no la querían contestar”. Y siguió: “La pregunta era muy sencilla: cuando alguien cambie sus dólares por este certificado, ¿cómo se va a utilizar para la construcción? Cuando yo vaya con este certificado a comprar ladrillos y cemento, ¿a qué dólar me lo cambiarán? Y no contestaban, porque indudablemente el dólar al cual se lo van a reconocer será, en el mejor de los casos, a un valor intermedio entre el dólar blue de 10 pesos y el dólar comercial de 5,20”.

Así continuó su explicación: “El dueño del corralón dirá ‘reconoceme esto a 8,50’; por una parte se va a beneficiar el tenedor del certificado percibiendo por él un valor más cercano al blue, y por la otra se va a resarcir el dueño del corralón subiendo los precios de los materiales para construcción”.

Luego previno: “Alguien puede decir ‘pero si yo voy a entregar dólares y me reconocen, por un valor de 10, un certificado por el cual, cuando voy a comprar cosas, sólo me reconocen 8,50, no me conviene. Es verdad, a menos que esos dólares vengan de la valija de Lázaro Báez o de Cristóbal López”.

Y ejemplificó: “Medellín es la ciudad que tiene más bares vacíos y más departamentos vacíos del mundo. Es todo dinero del narcolavado: alguien invierte y gasta diez millones de dólares en hacer un edificio o en instalar un shopping; después, el shopping fracasa y él lo vende a siete, es decir que perdió tres, pero qué le importa si blanqueó la plata de la droga. Uno se da cuenta entonces de a qué nivel de quiebra política conceptual ha llegado un Gobierno que, después de haber fracasado en lo que él mismo llamó modelo productivo, ahora tiene que apelar a los fondos que acumularon sus propios beneficiarios, o sea, la propia camarilla económica empresarial que se desarrolló en torno suyo”.

Ramal mencionó además que “el otro día el Gobierno decía que, con esta medida, estaban buscando nuevamente un camino propio para no hacer lo que hace Europa y evitar el ajuste”, pero advirtió que “en realidad el Gobierno, con esta medida de blanqueo, está siguiendo una de las tendencias más nefastas que se ve en el mundo desde el estallido de la crisis financiera internacional, que es la asociación entre los fondos sucios, la banca y los Estados en quiebra”.

Finalizando su exposición, sostuvo: “Esto que mencionábamos de la quiebra conceptual de un Gobierno que ya no puede sostener lo que pensaba significa un viraje estratégico, es la vuelta a Cavallo hasta en los argumentos. Kicillof dijo el otro día lo que uno siempre les escucha a los economistas neoliberales, que la gente guarda la plata debajo del colchón porque no tiene incentivos suficientes para invertir. Por supuesto, el problema no es la gente que tiene la plata guardada en el colchón; lo que ellos están diciendo es lo siguiente: ‘Para que Lázaro Báez deje de fugar la plata en valijas, armemos en la Argentina un negocio tan redituable como el del Banco de Panamá’”.

La inversión inmobiliaria

A continuación se abrió el tramo dedicado a las preguntas e inquietudes de los asistentes. Una de las primeras estuvo referida a la inversión inmobiliaria.

“Probablemente este sea el argumento más fuerte del gobierno y habría que considerarlo, opinó Ramal, quien manifestó: “En algún momento vamos a tener a alguien, por qué no admitirlo, que va a colocar esto en la construcción; el problema es que es el mismo modelo de desarrollo inmobiliario y de la construcción que venimos viendo, por lo menos, desde el 2003 hasta hoy, es decir, capitales especulativos excedentes de otros, de la soja, por ejemplo, que se invierten en una construcción también de características especulativas”.

Es así como, definió, se trata de “una actividad constructiva que tiene límites muy claros y que juega el papel de bloquear un desarrollo urbano de características mayores, porque eleva el precio de la construcción de la propiedad del suelo sin resolver el problema habitacional”.

Puntualizó en ese sentido que “el problema de la industria de la construcción en la Argentina está bloqueado por dos cuestiones de fondo, el valor del suelo y el valor del salario” e informó que “la relación entre el metro cuadrado de una vivienda tipo en la ciudad de Buenos Aires y el salario es la más alta de la historia”.

La devaluación

Entre otras consultas, se le preguntó luego si consideraba que en algún momento el Gobierno procederá a una devaluación manifiesta, y si tendrá margen para hacerlo después de las elecciones.

“Una gran devaluación es una conmoción económica y el Gobierno va a hacer todo lo posible para tratar de evitarla, por lo menos hasta las elecciones; pero los métodos con los cuales quiere frenar la devaluación son confiscatorios”, fue la respuesta de Ramal, quien subrayó: “Armar una caja sobre la base de no pagar a los jubilados, de cobrarles un impuesto a las ganancias a los asalariados hasta abarcar a dos millones de trabajadores, decretar un indulto impositivo y penal a los lavadores de dinero, son métodos de características confiscatorias para la población”.

Estimó por otra parte que “la oposición plantea, en forma relativamente sinuosa, que se devalúe porque, entre otras cosas, no va a devaluar ella, o sea que le exige al Gobierno que haga el trabajo sucio de devaluar y de paso termine de liquidar el capital político que le queda”.

Puso de manifiesto además que “el punto que nadie señala o no quiere señalar es que lo que está pulverizando el valor de la moneda y presionando en favor de la devaluación es el pago de la deuda externa, al cual el Gobierno le está destinando una parte cada vez mayor de las reservas”, así como “la necesidad de sostener un sistema de concesiones privadas de servicios públicos que alimenta a un grupo de parásitos”.

Tarifas, subsidios y burguesía nacional

Consultado sobre esto último, dijo: “Una de las características del sistema de emergencia que se armó en estos años fue el siguiente: ‘Tenemos la soja, vamos a cobrarle impuestos y con estos vamos a mantener las tarifas más o menos congeladas’, ¿para qué?, ¿para que los trabajadores tengan mayor poder de compra? No, para permitir que los empresarios industriales contraten trabajadores a bajos salarios, es decir, tarifas baratas y salarios baratos”.

Y analizó: “Esto fue una especie de redistribución de ingresos entre la propia clase empresarial: les sacaron a unos para beneficiar a otros, conscientes de que aquellos a quienes les estaban sacando vivían un ciclo de negocios excepcional. Ese esquema se agotó, porque el nivel de subsidios ya es tan grande que no se puede sostener, ni siquiera con el impuesto a la soja, que encima empieza a dar síntomas de caída en su precio por la evolución de la crisis económica mundial”.

Estimó en consecuencia que “el Gobierno, entonces, tiene que ir al aumento de tarifas o a una nacionalización de los servicios públicos y a estudiar cuáles son sus verdaderos costos, y como esto último no lo va a hacer, está viendo de qué manera pasa del sistema de subsidios al tarifazo”.

Uno de los últimos temas que surgió fue el de los grupos económicos que conforman la tan mentada “burguesía nacional”.

“Todo eso es una mistificación; ellos, en realidad, son como los cuervos del modelo”, definió Ramal. Desde su punto de vista, “con este sistema de emergencia económica y tarifa subsidiada, muchas empresas extranjeras se fueron y algunas no quieren invertir en estas condiciones”, y entonces “estos grupos lograron expandirse en muchas actividades, pero no tienen capacidad propia para poder desenvolverse independientemente”.

Y resaltó: “Digo que son carroñeros porque se han aprovechado, comprando empresas eléctricas y concesiones de yacimientos a bajo precio, y la especulación de todos ellos es que, en el momento en el cual se dolaricen las tarifas, la economía y todo lo demás, se puedan asociar con capitales extranjeros. No tienen otra expectativa que esa, y el hecho del manejo de lavado de dinero, salida de plata y demás demuestra el carácter completamente parasitario que tienen”.

 

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