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TRAS CARTÓN   La Paternal, Villa Mitre y aledaños
 21 de septiembre de  2026

22 de abril de 2013

MUESTRA DE PEDRO GAETA CON COLEGAS

“En el camino III”

Por Haydée Breslav

Constituyó un acontecimiento social y artístico la inauguración, en la sala Leopoldo Presas de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (SAAP), de la muestra En el camino III, integrada por obras de Pedro Gaeta (pintura), Maximiliano Abbiati (cerámica) y Gustavo Benito (tinta-acuarela). 

Se trató de la tercera edición de una experiencia que se inició hace dos décadas en las instalaciones que el banco Local poseía en la calle Maipú, y se repitió hace una en el Museo Histórico Saavedra. Gaeta explica que “no hubo un tema en común ni un plan previo: cada uno eligió su propia temática y su propia estética” y que el único elemento conjunto fue la amistad que los une a lo largo de tantos años.

El acto contó con una concurrencia que desbordó las instalaciones del local, y que estuvo compuesta por representantes del quehacer artístico y cultural, críticos especializados y público en general, que coincidieron en los comentarios elogiosos para con autores y obras.

Las palabras de apertura estuvieron a cargo del secretario de la SAAP, Daniel Chiaravalle, quien, después de dar la bienvenida a los asistentes, subrayó “la importancia y el valor que significan para la institución tener una vez más una muestra de Pedro”. Manifestó su reconocimiento a Gaeta, cuya vasta y fecunda trayectoria destacó, y felicitó asimismo a los otros expositores por “la calidad de la muestra”.

“Estoy viendo acá la historia, una historia que están escribiendo tres personas desde hace muchos años, y me pone muy contento que en el 2013 la sigan escribiendo desde técnicas diferentes”, dijo el titiritero Sergio Bressky.

Y prosiguió: “Veo lo de Pedro y me llevo, como siempre, los retratos llenos de colores y conflictos; en el caso de Gustavo, en los dibujos y las acuarelas me llaman la atención los puntos de apoyo en general, y en el de Maxi los trabajos me remiten más al proceso de construcción y me imagino que todo su cuerpo fueron dos brazos”.

En la oportunidad se inauguró también, en la sala Forma, ubicada en el subsuelo, una muestra compartida de Hernán Puzzo y Fernando Rizzi, ambos integrantes del taller Expresión, integrada por trabajos en los que el primero aportó el dibujo y el segundo el color, así como por obras individuales de cada uno de ellos.

Los expositores

La obra de Pedro Gaeta es la de un artista consagrado que, aun sabiéndose dueño de un estilo inconfundible (que incluso cuenta con imitadores), no renuncia a la búsqueda incansable y a la constante renovación.

Así, es una paleta más luminosa la que emplea ahora para materializar ideas y sentimientos que se manifiestan cada vez más hondos y complejos, mientras que los trazos no han perdido vigor ni agilidad.

El artista puntualizó que “de la obra expuesta, compuesta en su mayoría por óleos, aunque también hay algunos acrílicos, solamente dos trabajos son anteriores: Juan y Marieta y Amantes antípodas”, inspirados, respectivamente, en un tango de Cátulo Castillo (con música de Enrique Delfino) y en un poema de Enrique Molina, y que “todo el resto es inédito”.

De entre esta obra nueva se destaca una serie que Pedro llama Retratos imaginarios, así como dos notables trabajos sobre textos del poeta Rafael Vásquez, “uno es un poema pintura y el otro un poema collage”, especifica; hay que mencionar también el Retrato de una amante olvidada y dos óleos consagrados a Elena Giannattasio: La madre del pintor y el magnífico Retrato de mi madre.

A su vez, Abbiati contó sucintamente que la obra que presentó “está muy influenciada, en todo sentido, por la cultura japonesa, desde la cerámica hasta el concepto del bonsái que es una maceta que contiene una miniatura” y precisó que “la intención es que haya una maceta contenedora de una imagen que representa algo más grande”.

Dijo por otra parte que “todo está muy influenciado por el Tigre”, donde actualmente reside; en sus palabras, allí “la cerámica tiene mucho que ver con el contacto con la naturaleza, con cómo sacamos el barro, trabajamos y hacemos el horno, y es así como empieza a aparecer el Tigre como tema”.

Por su parte Benito, que desde hace diez años reside en París, se mostró “muy contento con el resultado de la muestra”, y dijo que lo llenaba de satisfacción “el hecho de poder venir, aunque sea por muy poco tiempo, y hacer cosas junto con amigos entrañables que además son grandes artistas”.

En cuanto a sus trabajos, los define como “una serie de tintas” y aporta un dato singular: “Empecé a trabajar con concentraciones diferentes de vino tinto, que se evapora y da tintes más o menos profundos, más o menos turbios; pero como el vino es efímero, porque no se puede fijar verdaderamente, tuve que recurrir a la técnica tradicional, que mezclé con tinta china, o sea que trabajé con tres tonos de acuarela y con tinta china también”.

La serie se llama precisamente Turbio tinte; Gustavo precisa que son todas aguadas” y así la describe: “Es dibujo por un lado y por el otro es mancha; y es ese equilibrio entre las dos cosas, ese juego entre una y otro: a veces es la mancha, que manda y decide, y a veces es el dibujo, que sugiere y sigue. Trabajar con agua, con manchas y con esta técnica me dio mucha libertad”.

 

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