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 22 de junio de  2017
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Los 100 años de la Galería Güemes

Los 100 años de la Galería Güemes

El 15 de diciembre de 2015, uno de los edificios históricos más importantes de Buenos Aires cumple 100 años. Se trata de la galería Güemes, el centro comercial emplazado en Florida 165, que ha sido considerado el primer rascacielos de la república.
“En diciembre de 2015 uno de los edificios históricos más importantes de Buenos Aires cumple 100 años; la galería Güemes, el centro comercial que inspiró un cuento de Cortázar, hospedó al escritor Antoine Saint -Exupery, y fue por muchos años el punto más alto desde el cual se podía contemplar la ciudad”, tal lo que señala María Arone.
Aunque inaugurada en 1915, la galería Güemes se inscribe dentro del vasto proyecto de modernización de la ciudad de Buenos Aires iniciado en 1880- 1886, durante la primera presidencia de Julio Argentino Roca y la intendencia de Torcuato de Alvear, y con antecedentes en la época del Estado de Buenos Aires (1854-1859).
Para el arquitecto Fabio Grementieri, la galería Güemes es “un edificio multifuncional, a la manera de un microcosmos urbano de carácter futurista, suerte de nave autosuficiente que incluía un teatro, un cabaret, dos restaurantes, pisos de vivienda y de oficina, galería con locales comerciales y terrazamirador; todo ello servido por alardes técnicos inusitados para Buenos Aires”.
No se trata de un microcosmos a la manera de las catedrales medievales (estas, en cierto sentido, bajaban el plano de lo celeste al mundo de la tierra), sino de un microcosmos que concentra en un espacio al conjunto de la sociedad burguesa, desde lo comercial a lo artístico. Es un resumen de la sociedad de la burguesía: si la mercancía es la forma social de la riqueza en el capitalismo, esta adquiere en los locales comerciales de la galería su más nítida expresión; si el arte en la sociedad burguesa también se inserta en el proceso de valorización del capital, esto se hace visible en el teatro y el cabaret, donde hay que pagar una entrada para gozar de su espectáculo.
Pero la galería Güemes expresa el sentimiento burgués en un plano muy superior al del prosaico dios del dinero. En efecto, si fijamos nuestra atención en el continente más allá de su contenido, nos encontramos con un edifico que, por su estilo art nouveau, nos introduce en la estética urbana de la burguesía de fines del siglo XIX y principios del XX. El art nouveau que se interrelaciona con el manierismo, se mimetiza con estilos bizantinos, se despliega con todo un conjunto de esculturas en bronce y mármol, que destaca en sus capiteles a las figuras de los leones, cuyo simbolismo más ancestral nos proyecta al Antiguo Oriente, a la escultura animalística que, en las entradas de los templos, custodiaba el espacio sagrado, en contraposición al ámbito de lo profano; el art nouveau de su estilo que, por sus superposiciones con elementos de otras tradiciones artísticas, nos lleva a pensar en el eclecticismo de la galería Güemes.
Después de todo y desde lo artístico podemos, siguiendo a Hegel, pensar que sus formas arquitectónicas, en tanto expresión del arte, son una de las formas de acceso del espíritu subjetivo al espíritu absoluto.
La galería Güemes es también un pasaje peatonal que une las calles Florida y San Martín. Fue el primer edificio totalmente construido en hormigón armado y ha sido considerado el primer rascacielos de la república. Su nombre nos trae al presente el recuerdo de Martín Miguel de Güemes, a sus famosos gauchos, a la defensa de la frontera norte en la época de la guerra de la independencia, al custodio de las “espaldas” del general José de San Martín, quien, mientras Güemes y sus gauchos defendían el noroeste de las incursiones realistas, preparaba el Ejército de los Andes para llevar la guerra emancipadora a Chile y Perú. Si antes, cuando nos referíamos a lo artístico, nos ubicábamos en la sociedad burguesa previa a la primera guerra mundial, ahora que mentamos su nombre nos proyectamos a la época de la génesis de la sociedad argentina.
Siguiendo con Hegel, tenemos en la historia el despliegue, el hacerse del espíritu que progresiva y dialécticamente se va conociendo a sí mismo, su corporeidad en Martín Miguel de Güemes, como instante de su desarrollo evocado por el nombre de la galería, y en su arte una forma en que nuestro espíritu se puede relacionar con lo absoluto, trascender la individualidad del espíritu subjetivo para alcanzar lo absoluto, Dios. En este sentido, si hacemos abstracción del mercantilismo de la sociedad burguesa, el espacio arquitectónico no se diferenciaría mucho de una catedral medieval, solo que para ello debemos tener la fuerza suficiente para abstraer el comercio, las oficinas y el bullicio urbano, y quedarnos a solas con sus claraboyas, sus cariátides, sus ascensores y ser nosotros, como individuos, los contenidos del espacio arquitectónico. Después de todo, la arquitectura es un espacio para ser recorrido.
Su arquitectura fue inspirada en las grandes galerías mundiales de la época y tiene sus semejantes en la Galería Vittorio Emanuele II en Milán, Italia, realizada en 1865, y en el Pasaje Mädler en Leipzig, Alemania. Nos encontramos entonces con mayores componentes simbólicos: la Galería de Vittorio Emanuele II nos proyecta al que tal vez sea el país del arte por excelencia: Italia. Italia está presente en la Argentina a través de numerosas expresiones artísticas, entre otras el Palacio Barolo en Avenida de Mayo, que vino a sustituir como rascacielos a la galería Güemes; La Loba Capitolina, escultura del Parque Lezama, o el óleo Desembarco de Cristóbal Colón, de Pedro Gabrini, actualmente en los depósitos del Museo Histórico Nacional; y esto solo para citar un ejemplo en cada una de las tres artes mayores: arquitectura, escultura y pintura.
Decíamos anteriormente que la galería se encuentra en la calle Florida, y Florida era la calle de la elegancia. Pero volviendo a Milán y a su galería, relacionémoslo con Florida y la suya. En efecto, Milán es la ciudad italiana de la elegancia: “En Milán está el soldi (dinero)”, nos dijeron en una oportunidad, y Florida era en la Buenos Aires de principios del siglo XX uno de los centros desde los cuales irradiaba la elegancia, una calle aristocrática por su porte.
Pero aquí no se agota todo: también la galería Güemes se inspiraba en el Pasaje Mädler de Leipzig, y esta ciudad alemana formó durante algunas décadas parte de la República Democrática Alemana y esta fue expresión de la necesidad de superar al sistema capitalista por el socialismo. No importa que cuando se construyó la galería Güemes eso no era una realidad, ni tampoco el devenir concreto de la Alemania Democrática, lo que sí interesa son las asociaciones que podemos hacer en torno a un espacio, desde el hoy, desde el presente. ¿Y a qué viene esta arbitraria asociación? Más arriba nos remitíamos a Hegel para aprehender posibles significados de la arquitectura de la galería Güemes, ahora el mismo espacio nos permite anclarnos en Marx y, asumiendo el conjunto de significados que vamos construyendo a partir de los significantes presentes, pensar en asociar el socialismo al espíritu, la ciencia de Marx y la fe del espíritu para una nueva humanidad.
Pero abandonemos estas reflexiones y volvamos al mundo pedestre, como decía uno de mis profesores de Historia, Antonio Pérez Amuchástegui. Leemos en el artículo que sobre la galería Güemes publica la enciclopedia libre Wikipedia: “El 15 de diciembre de 1915 se inauguró con el nombre de Galería General Güemes, en honor al caudillo del norte argentino Martín Miguel de Güemes. Asistieron al acto (a cargo del Círculo de la Prensa) el presidente Victorino de la Plaza, el intendente de la Ciudad, el Dr. Gramajo, el doctor Indalecio Gómez, el general José Félix Uriburu y los nietos de Güemes, Adolfo y Domingo. El escritor Ricardo Rojas pronunció una conferencia en la que destacó la personalidad del caudillo salteño”.
El “mundo pedestre” al compás del deterioro, destrucción y abandono de la ciudad de Buenos Aires hizo que la galería perdiese su antiguo esplendor, hasta que pocos años atrás la administración de la galería Güemes decidió encarar trabajos de restauración del edificio, encargados al estudio del arquitecto Reinaldo Lemos en 2004. Se descubrieron las claraboyas, que estaban tapadas con hormigón, se recuperaron pinturas murales y se llevaron adelante trabajos de enlucidos en los bronces. En 2008, las obras generales fueron concluidas. La restauración finalizó con la instalación del complejo Astor Piazzolla”.

Fuentes consultadas
Arone, M. La Galería Güemes cumple 100 años, en puntoconvergente.uca.edu.ar.
Galería Güemes. Arcón de Buenos Aires, en www.arcondebuenosaires.com.ar.

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