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El sueño de la vivienda propia se devalúa

El sueño de la vivienda propia se devalúa

Tras las elecciones PASO, el dólar y la inflación se dispararon y se debilitaron las condiciones de miles de familias para acceder a su hogar. Pese a este escenario, para autoridades porteñas los créditos hipotecarios UVA siguen siendo un aliado.

El sueño es ser propietarios, pero en el presente el mote de hipotecados los une dentro de un colectivo de incertidumbre. El dólar, la inflación, las elecciones. Cada hilo de la economía argentina tensa y desgasta sus ya devaluados sueldos. A la vista, solo tienen una deuda que se agiganta con el tiempo.

“En el Gobierno no se hacen cargo de todos los hipotecados”, se quejan aquellos individuos o familias que, parafraseando al presidente, están en el medio del río. Ya tomaron sus créditos en UVA (Unidad de Valor Adquisitivo), ya pagaron varias cuotas, pero llegar hasta la otra orilla les parece una odisea en medio de malas nuevas cambiantes.

Para poner un ejemplo abstracto, Federico Wahlberg, economista e integrante del colectivo Hipotecados UVA Autoconvocados, dice: “Si alguien sacó un crédito en UVA de $2.000.000 en enero de 2018, empezó con una cuota de $15.000 y hoy paga $27.000 por mes y debe $3.800.000”.

En un ejemplo de carne y hueso, Gisel cuenta: “Tengo 30 años y trabajo como empleada. Con mi familia sacamos un crédito UVA de $1.500.000. Pagamos un año y medio de cuotas, obteniendo la plata de alquilar el inmueble, un cuatro ambientes en Congreso. La última vez que preguntamos al banco nos dijeron que debemos $3.500.000. ¡A un año y medio de pagar las cuotas! Esto es una pesadilla. Así como está, es algo que me lo voy a sacar de encima dentro de otros 30 años”.

Tras los resultados de las elecciones PASO y el desbarajuste económico posterior, el Gobierno nacional anunció que hay un acuerdo de congelamiento desde agosto hasta fin de año para quienes accedieron a créditos ProCreAr y para quienes lograron su única vivienda con un valor, al momento de compra, menor a las 140.000 UVA (la cuenta es el valor de la propiedad en pesos que dice la escritura dividido el valor de los UVA al día de escriturar). Estiman que son 100.000 casos.

Wahlberg alerta: “Los créditos se siguen ajustando por inflación, en las cuotas y el capital. No sabemos qué pasará en enero. Estimamos que va a saltar el crédito por toda la inflación acumulada en estos meses post-devaluación”. Fuentes del Ministerio del Interior de la Nación estiman que pasado este plazo se apelará a un proyecto de actualización en base al índice de salarios (CVS); se incluiría en el presupuesto nacional 2020, que se debatiría recién en diciembre debido al clima de inestabilidad política previo a las elecciones generales del 27 de octubre.

Muchas familias ahora se enteran de que firmaron por un monto superior a 140.000 UVA. Varias consultadas señalan que reciben respuestas contradictorias en sus respectivos bancos.

A pesar de este contexto, las autoridades porteñas continúan apostando a los UVA. El Instituto de la Vivienda ya entregó las llaves de sus departamentos a las primeras 26 familias que firmaron el boleto de compraventa en el complejo Estación Buenos Aires, en el límite de Barracas y Parque Patricios. Se trata de departamentos a los que accedieron mediante créditos con la tasa más baja de la ciudad de hasta 30 años otorgada por el Banco Ciudad. En el complejo hay 2.396 departamentos, 73 comercios y 1.046 cocheras. Es el desarrollo urbanístico más grande del programa ProCreAr.

Se aceptaron ingresos formales e informales; en el caso de los ingresos informales, los vecinos deben ahorrar durante seis meses un máximo de 700 UVA mensuales en el Banco Ciudad, y este ahorro determina el monto del crédito al que pueden acceder. La tasa de interés es del UVA + 6,9%. Se pidieron ingresos familiares mensuales entre cuatro y ocho salarios mínimos vitales y móviles.

Hay familias beneficiarias que también se están mudando al Barrio Olímpico de Villa Soldati, cuyos departamentos también se midieron en UVA. Los beneficiados están en alerta ante las novedades económicas y el miedo de afrontar deudas impagables.

No solo los UVA encienden la alarma post-devaluación. En la ciudad se están urbanizando varios asentamientos, como el Barrio 31 de Retiro o el Rodrigo Bueno de Costanera Sur. Las leyes que permiten estas “integraciones socio-urbanas” contemplan créditos en “condiciones iguales o más beneficiosas que las establecidas en la Ley N° 341 (para facilitar el crédito a familias vulnerables)”.

Este año se inauguraron sectores de Retiro, como La Containera, y pronto ocurrirá en la zona Barrio YPF; también se están mudando varias familias a Costanera Sur. Sin embargo, algunas familias de Rodrigo Bueno consultadas manifestaron el temor de atrasarse en los pagos de los créditos. No es el caso de los UVA, que aumentan según la inflación, pero están alerta sobre la suba en el costo de vida. Temen que llegue un momento en que sea más conveniente vender y mudarse a otro sitio. En torno a estos barrios en proceso de urbanización, este es un factor de presión constante.

Hacer este camino también lo piensan algunas familias de hipotecados UVA. Vender la casa adquirida para no estar años atados a la deuda. “Estoy como helada, lo pienso seguido, pero ya no sabés cuál es la mayor alternativa; cuando todo estalla todos los días te sentís perdido”, dice Gisel.

Tanto los hipotecados UVA como las familias que pujan por acceder a su vivienda urbanizada, están expectantes en días definitorios tanto para ellos como para el futuro del país. Wahlberg concluye: “Somos familias, no buscamos hacer negocios, sino acceder a un hogar: ahora estamos sobreendeudados”.

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