TPL_GK_LANG_MOBILE_MENU

ban620

TRAS CARTÓN   La Paternal, Villa Mitre y aledaños
 2 de junio de  2020
A+ A A-

“Para mí guiar es como hacer un show”

“Para mí guiar es como hacer un show”

Hablar en nuestro vecindario de El templo del fútbol es casi con seguridad referirse al museo de la Asociación Atlética Argentinos Juniors, que está ubicado en el Estadio Diego Armando Maradona y que acaba de festejar sus primeros diez años. Pero también es invocar el nombre de Jaime Lerner, su carismático guía, quien acompaña al proyecto desde su gestación. En una distendida sobremesa de un cálido sábado de enero, disfrutamos de una charla con él sobre su actividad en el club de sus amores y sobre esta vocación que lo llevó a estar cursando, a los 62 años, la carrera de Guía de Turismo.

¿Cómo empieza tu historia con el museo?

–En el 2009 un grupo de hinchas de Argentinos se empiezan a reunir para ver de qué manera intervenir para modificar algunas cosas del club. Voy a un par de reuniones y ¿quiénes son los que convocan? Cristian Malaspina, que hoy es el presidente, el uruguayo [Adrián] Perez, que hoy es el vicepresidente, y un par de personas más.

–¿Podés detallar más el objetivo de esas reuniones?

–Empezar a pensar una intervención para que Argentinos sea un club más abierto, más social. Estamos hablando de la época de la presidencia de Segura. Era un grupo de hinchas que se convocaban en una confitería de Nazca y Jonte. En alguna de esas reuniones también estuvo Darío Vaccarini [fundador del portal Argentinos Pasión] y me dice: “Jaime, sumate al grupo que está haciendo el museo”. Yo creo que fui el último que se sumó al grupo de hinchas que hicimos el museo. Lo dije muchas veces: esa invitación de Darío a mí me cambió la vida. Estar en ese grupo me permitió después ser parte del plantel de los que empezamos a trabajar de manera permanente y devine en el guía. ¿Sabés por qué me postulé yo ahí? Mi idea era que yo iba a ser el que iba a poner orden administrativo en el museo.

–Entonces, te encargaste de la parte administrativa…

–Sí. De hecho, toda la primera etapa del museo yo recibía a la gente, era guía, pero aparte era el que hacía las rendiciones. Una vez por mes me iba a la tesorería del club y llevaba todos los papeles de los ingresos y rendía la plata que se recaudaba. Una idea que se instaló en el imaginario fue que el museo daba pérdida. Como hasta el 2015 me encargué de la parte administrativa, puedo asegurar que eso no era así. No tengo el detalle de lo que ocurre ahora pero estoy casi seguro de que el museo se autofinancia. Pero teniendo en cuenta que El templo del fútbol es una creación de los hinchas y, a diferencia de los museos de Boca y River, no está manejado por empresas, supongamos que diera pérdida, ¿uno no puede decir que en función de lo que genera y de lo que transmite podría recurrir a utilizar fondos del club?

–¿Podrías decirnos cuáles son los antecedentes en tu vida de esas dos vetas tuyas: la de ser guía y la de trabajar en un museo?

­–Actividades al frente de grupos había tenido otras. Mi adolescencia, de chico que creció en una comunidad judía, hizo que en algún momento de la vida, por la edad, de ser un chico que tenía un coordinador pasaba a ser coordinador de grupos. Yo vivía en la zona oeste, en Morón. Iba a un lugar de San Antonio de Padua que se llamaba Hejalutz Lamerjav, una delegación de un movimiento juvenil judío, de izquierda, que es lo que me hizo terminar militando en la izquierda. Y yo, que era un pibe muy callado en la secundaria porque pensaba que no tenía nada para decirle al mundo, con la terapia y con la militancia empecé a hablar. Trabajé en la AMIA y fui delegado, y después fui candidato a secretario general de un gremio, de UTEDyC [Unión Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles]. Para todo eso había que pararse delante de gente y explicar cosas. Pararme delante de la gente que venía al museo surgió casi espontáneamente. Y empecé a preocuparme de qué había que hacer para ser un buen guía.

–Tenías que construirte como guía…

–Sí, yo no era guía. Pero no tenía el problema de pararme delante de un grupo. El tema es que había que empezar a preocuparse de cómo había que pararse delante de la gente que venía al museo. Una de las cosas que hice fue empezar a ir a museos. Quería ver cómo otros guías manejaban la situación. Fue un gran aprendizaje. Hay teorías que dicen que hay que prescindir de los guías, que con una audioguía alcanza: apretás un botón y te cuenta sobre lo que estás viendo. Y para mí el guía humano es irremplazable. Porque lo que yo hago cuando recibo a la gente es darme cuenta de que cada uno es diferente. No solamente me doy cuenta porque los veo, sino porque les pregunto de dónde son, de qué cuadro son… Ves las edades, ves los idiomas… Entonces trato todos los días de contar la historia en función de la persona que tengo enfrente. Si viene un hincha de Nápoli, sabemos que viene fundamentalmente por Maradona. Si viene un hincha de Boca, sabemos que tenemos que decirle que sus ídolos más grandes salieron de Argentinos Juniors. Si viene un hincha de América de Cali, gastarlo porque le ganamos la final de la Copa Libertadores... Para cada uno un trato especial, por lo general, siempre amistoso. Para mí guiar es como hacer un show.

–Hablás de tener en cuenta quién es tu interlocutor para ver cómo contás la historia, pero hay algo que ya tenés guionado, ¿no?

–Hay una historia que existe. La fundación de Argentinos es de 1904. Lo fundaron dos grupos de jóvenes: Sol de la Victoria y Mártires de Chicago. El nombre fue Asociación Atlética y Futbolística Argentinos Unidos de Villa Crespo, y ahí ya puedo empezar a jugar, porque Villa Crespo es el lugar donde está Atlanta, y Atlanta se supone que es un rival encarnizado de Argentinos Juniors, y se puede jugar entonces con que en el nombre propio está la génesis de un rival, y si viene un hincha de Atlanta jugar con eso. Hay un relato pero yo también soy consciente de que esa historia se puede googlear, se puede leer; entonces, ¿cómo hacer que la persona que venga se lleve algo más que la historia? ¿Cómo hacer cuando viene una familia numerosa y alguien te dice “a mí no me gusta el fútbol”? ¿Cómo hacerle disfrutar a una persona que no le gusta el fútbol un museo de fútbol?

–¿Hay algún episodio que recuerdes especialmente de tu actividad en el museo?

–Durante dos años, desde diciembre de 2016 a diciembre de 2018, vino un bus de la ciudad de Buenos Aires. Se llamaba Barrios Futboleros. Iba a Boca, Huracán, Argentinos, River y después se sumó Vélez. Venía tres veces por semana con entre diez y veinte personas; hermoso para el museo porque nos proveía de público. Pero una vez viene cuando se había cortado la luz. Entonces, la primera opción es no recibirlos, pero no: le propuse a mi compañero invitarlos a hacer la visita guiada sin cobrarles antes. Yo les planteé: “Hagan la visita guiada y si al final del recorrido consideran que, a pesar de que no había luz, la visita fue positiva, pagan ahí”. Pagaron todos. A nadie le pareció un obstáculo que algunos lugares no se vieran. Al contrario, sacaban los celulares y prendían las linternas para acompañar la visita guiada. Les conté que en una oportunidad había venido un grupo no vidente. Y les confesé: “Miren, hoy tuvimos dudas de recibirlos, pero si un grupo no vidente disfrutó, cómo no vamos a disfrutar nosotros a media luz”.

–¿Cómo fue la experiencia con los no videntes?

–Fue increíble. Primero que cuando les conté a mis compañeros de aquel entonces que venían no videntes parecía un absurdo. Y yo durante semanas me imaginé cómo iba a ser la visita. Fue apelar a otras cosas. Yo siempre arranco la recorrida en la platea, y en la platea vemos el pasto. Entonces, si viene una escuela primaria, yo les pregunto de qué color es el pasto, de qué color la tribuna... Bueno, ellos huelen el pasto. Tiene olor. Cuando estábamos ahí sentados en la platea, les hice tocar las barandas para que “vean” qué es lo que nos dividía. Cuando entramos en el museo, nosotros generalmente no lo percibimos, pero cambia la temperatura. Entonces les dije: “¿Sienten que entramos a otro lado?”. Y sí. Las camisetas, les abrí las vitrinas para que las toquen. El pasto lo tocaron, los arcos los tocaron y la historia la escucharon. El video de Maradona lo “vieron”, se sentaron frente al video y escucharon el relato. Después de esa experiencia, dije “si podemos mostrar esto, podemos llegar a cualquiera”.

–¿Hay gente que se hace hincha después de visitar el museo?

–Cuando el museo cumplió un año, la comisión directiva de aquel momento nos hizo un asado de festejo en Malvinas, y yo recuerdo haberles dicho que imaginaba que, en algún futuro, cuando le preguntaran a alguien cómo y cuándo se hizo hincha de Argentinos Juniors, dijera: “Me hice hincha porque conocí el museo”. Y lo que pasa es eso, la gente viene y dice, no todos por supuesto: “Desde hoy tienen un hincha más”. Te lo dicen o lo escriben en el cuaderno. En las redes sociales te cuentan, por ejemplo, la anécdota de gente venezolana que cuando jugó Argentinos Juniors allá por Copa Sudamericana contra Estudiantes de Mérida iban a ir al estadio para alentar al Bicho. Se hizo realidad esta fantasía de hacer hinchas. Muchos visitantes se hacen hinchas de Argentinos Juniors.

–¿Y los vecinos de La Paternal visitan el museo?

–Van los vecinos de La Paternal al museo, van los hinchas de Argentinos... Pero también hay hinchas de Argentinos que no saben que hay un museo y hay vecinos que viven a dos cuadras y no saben que hay un museo. Tenemos que hacerlo más visible. Habría que hacer una señalética en el barrio que diga “a cien metros está el museo”, “a doscientos metros está el museo”, “a trescientos metros está el museo”... Habría que delimitar un sitio para detención de vehículos con las señales de la ciudad de Buenos Aires que prohíban el estacionamiento los días y horarios en que el museo está abierto.

–¿Se renueva el museo en cuanto a la oferta para los visitantes?

–Como el museo se nutre de donaciones, cada vez hay más cosas. El otro día escuché que vino un guía con un grupo de turistas y les decía a ellos que le gustaba este museo porque cada vez que viene hay algo nuevo. En realidad, es algo viejo, pero es algo más que se agrega a la colección porque lo que conseguimos ahí es que la gente sienta el museo como propio. Los hinchas de Argentinos Juniors deben ser los hinchas del único equipo en el mundo que tienen un museo y consideran que el museo es propio. De repente, alguien escribe: “Tengo algo para el museo”. Resulta que estaba en San Clemente, entró en una casa de revistas viejas, vio un Gráfico con una tapa de Argentinos Juniors y lo compró para el museo… Una cosa que pasó hace un tiempo: un muchacho colombiano mostró en las redes una foto de un banderín de los 80 firmado por todo el plantel de Argentinos Juniors que había ido a hacer una gira a Colombia y entre las firmas estaba la de Maradona. Este muchacho es un hijo del jugador del América de Cali que se quedó con el banderín. Entonces, pone que tiene eso para el museo. Y por Facebook me dicen: “Jaime, hay alguien que quiere donar algo para el museo”. Yo hago el contacto con él y no lo quería donar, lo quería vender, y está bien que lo quiera vender. Lo cuento para destacar que la persona de Facebook que vio que alguien tenía algo para el museo tradujo “alguien quiere donar”. Para la cabeza de los hinchas de Argentinos, cada vez que alguien dice “tengo algo para el museo”, es donar. Y eso lo promovió el museo, los que fundaron el museo.

–Por último, ¿cómo surgió tu deseo de estudiar la carrera de Guía de Turismo?

–El bus de la ciudad de Buenos Aires venía con guía. Argentinos fue el único club que pidió tener guía propio porque la persona que estuvo a cargo del proyecto consideraba que la ventaja comparativa que teníamos con los demás era la forma de contar la historia. Y me pasó estar en contacto con un montón de guías de la ciudad de Buenos Aires, y claro, guiaban todo el viaje pero no guiaban en Argentinos Juniors porque estaba yo, a no ser que viniera algún visitante de habla inglesa, entonces ellos intervenían. Y ellos tuvieron una actitud para conmigo que fue muy amorosa porque me alentaban, me felicitaban; de repente yo me encontraba con que venía un guía y venía otro, guías profesionales que venían a verme guiar, y fueron estos guías que empezaron a horadar en mi inteligencia, a decirme: “Vos sos guía, tenés que estudiar”. Y en función de esa presión amorosa que hicieron ellos es que yo estoy estudiando.

–¿Qué balance hacés de tu experiencia como estudiante?

–Hace mucho que no estudiaba. En el 84 empecé el Ciclo Básico para Sociología, rendí dos materias y dejé. Y después no estudié más. Pasaron un montón de años. Aparte es la primera vez que estudio de manera consciente, haciendo apuntes, en grupo, y es muy lindo tener como guía espiritual de la carrera a mi hija de 27 años que estudia otra carrera. Para el último final que tuve que rendir, nos encontramos en un bar para estudiar juntos, cada uno sus cosas. Y ella pasándome los tic de cómo se estudia, de cómo estudia ella… Aprender de un hijo es algo muy lindo. Ahora aprendo de los turistas, aprendo de mis hijos y aprendo estudiando. Los guías que me recomendaban estudiar están muy pendientes de mis avances en la carrera. Los tengo en las redes sociales y me preguntan. Por eso digo que esa invitación que me hizo Darío en una oportunidad me cambió la vida. Hoy no me puedo imaginar la vida sin sentirme guía. Ya dejemos de lado el museo. Es algo que me abre una puerta. La gente me dice que soy un apasionado de la historia de Argentinos Juniors. La gente no entiende: soy un apasionado en ponerme delante de ellos y guiarlos. Por supuesto que en la cancha de Argentinos, equipo del que soy hincha desde chiquitito, puedo contarles cosas mías: “Cuando venía con mi papá, la cancha era de madera e iba de aquel lado; con Felipe, mi hijo, vengo de este lado”… “El carnet de mi papá, que falleció hace tres años, está acá”… “El ídolo de mi hijo es este”… Está mi historia familiar. No hay duda de que para mí es más fácil apasionarme en eso que en contar la historia de un dinosaurio.

 

“Maradona es una parte de la historia”

“Por el estadio que lleva su nombre y porque es un jugador idolatrado en todo el mundo, viene mucha gente fanática de Maradona. Entonces una de las cosas que a mí me preocupa como guía del museo es no sacarle el rol que tiene Maradona para esta gente, pero demostrarle que Maradona es una parte de la historia de Argentinos Juniors, que hay también un antes y un después. Porque, si bien Maradona tiene un sector especial, hay una cronología que no lo incluye, al principio no estaba y hoy él no está. Hay algo que lo hace perdurar que es el nombre del estadio, que es un acierto que se llame así. Asombra ver cómo la gente lo idolatra en todo el mundo. Viene gente de Brasil y tiene tatuado a Maradona en el cuerpo. ¡De Brasil! Y viene gente de todo el mundo fanática de Maradona. No solamente los napolitanos”.

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

volver arriba

Noticias de los barrios

“Empezamos a cambiar la historia del fútbol”

07 Marzo, 2020

“Empezamos a cambiar la historia del fútbol”

Con la presencia del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, se realizó en el polideportivo Las Malvinas, de la calle Punta Arenas 1271, la presentación de la Comisión de Género y Equidad del club Argentinos Juniors, cuya primera actividad consistió...

Obras del viaducto: los plazos se acortan

05 Marzo, 2020

Obras del viaducto: los plazos se acortan

Ha sido preadjudicada la licitación convocada por AUSA para la realización de las obras remanentes del viaducto San Martín, que consisten principalmente en trabajos de infraestructura y en el completamiento de las estaciones La Paternal y Villa Crespo. A mediados de febrero último, el jefe de...

Un homenaje pendiente

05 Marzo, 2020

Un homenaje pendiente

La Comisión x la Memoria de La Paternal y Villa Mitre nos envió un comunicado de su autoría con el título que aparece encabezando este texto. Lo transcribimos a continuación. Marzo es el mes de la Memoria. Esto es posible gracias a la militancia incansable de...

“El mejor modo de cuidarnos es educándonos”

29 Febrero, 2020

“El mejor modo de cuidarnos es educándonos”

En la intersección de Gavilán y la avenida Álvarez Jonte se desarrolló la jornada de prevención de enfermedades transmitidas por mosquitos que organizó el Centro de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) N° 34, de la Comuna 11. Unas cincuenta personas presenciaron la actividad, que consistió principalmente...

ban620b

Secciones

Nosotros

Contacto