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Desde las Comunas 11 y 15 de la Ciudad de Buenos Aires
 21 de noviembre de  2018
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Vigencia de Carlos Marx

Vigencia de Carlos Marx

Hoy se cumplen dos siglos del nacimiento de Carlos Marx. A propósito de este aniversario recordamos su figura, así como sus principales aportes como intelectual y militante comunista. Pese a todos los pronósticos que anunciaron su caducidad, su pensamiento, que sentó las bases del socialismo científico, cobra cada vez mayor vigor.

Carlos Marx nació en Treveris, ciudad ubicada en el suroeste de Alemania. Sus ideas, gran parte de las cuales las desarrolló junto a su amigo Federico Engels, ejercieron una gran influencia en los principales acontecimientos políticos del siglo XX. Con la caída de la Unión Soviética y del sistema socialista europeo, los políticos burgueses proclamaron el fracaso de sus concepciones económicas y políticas y señalaron que solo eran viables la democracia y la economía de mercado. No entraremos a analizar las razones del derrumbe del “socialismo real” y solo indicaremos que estos acontecimientos también liberaron a Marx de una dependencia respecto de unos Estados concretos. Nos ocuparemos de sus ideas.

Marx estudió jurisprudencia en la Universidad de Bonn y después en la de Berlín, pero su pasión eran la filosofía y la historia. Formó parte del grupo de los jóvenes hegelianos de izquierda que trataban de extraer conclusiones revolucionarias de la filosofía de Hegel. La dialéctica –que era el corazón del sistema de Hegel– es la concepción general del desarrollo, del movimiento y del devenir. Pero en Hegel está inmersa en una concepción idealista. Marx y Engels se propondrán rescatar a la dialéctica de sus formas místicas y trasladarla a una concepción materialista de la historia y de la naturaleza.  Con la “Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel”, Marx inicia el proceso de crítica de las hipóstasis, de la entificación de los conceptos y de su necesario corolario que será la materia como axioma crítico a ser conocido por el sujeto. Marx señala que la crítica de la religión es la base de toda crítica, la crítica de la sociedad del cielo, del mundo celestial es condición ineludible para la crítica de la sociedad terrenal. Dios es un producto de la conciencia de los hombres pero al ser convertido en un ente autónomo, independiente de la conciencia, pasa a convertirse en el creador de la naturaleza y del hombre. La religión es el opio de los pueblos, porque en tanto hipóstasis, se transforma en un velo que enturbia el conocimiento de los procesos naturales y sociales. Dirá Marx que las armas de la crítica pueden develar como funciona una sociedad, pero las armas de la crítica no pueden derrotar a una sociedad, porque esta es una fuerza material, mientras que las primeras, son una fuerza ideal. Pero las armas de la crítica se convierten en crítica de las armas, en cuanto se transforman en conciencia política de masas. Asimismo, el estado no es un producto del devenir de la idea, una concreción de la razón universal. Su origen hay que buscarlo en la sociedad civil, no en el plano de la idea que deviene.

En los Manuscritos económico-filosóficos, Marx analiza el trabajo alienado. El trabajo es la esencia del hombre. En La ideología alemana, dirá que podemos diferenciar al hombre del animal por la religión, el arte o la política, pero el hombre se diferencia del animal porque produce sus medios de vida y el animal no. Para comer, beber, vestirse, cobijarse bajo un techo, el hombre debe trabajar. Mediante el trabajo, el hombre transforma la naturaleza y produce los valores de uso que necesita para satisfacer sus necesidades. Por eso el trabajo es la esencia del hombre. Sin embargo, en las condiciones de la sociedad burguesa, el trabajo está doblemente alienado pues los productos del trabajo no le pertenecen al trabajador y se presentan ante este como objetos extraños, dotados de un poder propio, que se revela en el dominio que ejercen sobre los productores a través de sus precios.

La alienación se da también respecto del proceso de trabajo, dado que en este el trabajador no se pertenece a sí mismo, sino al capitalista. Así se da una situación donde el trabajador huye del trabajo como de la peste, está como renegando de su condición esencial. Más adelante desarrollará esta concepción en El capital al hablar del fetichismo de la mercancía: las relaciones humanas, las relaciones entre las clases, se manifiestan y se presentan como relaciones entre cosas dotadas de poder sobre los hombres.

En el Manifiesto comunista señalará que la historia es la historia de la lucha de clases, amos y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos. La moderna sociedad burguesa, que salió de las entrañas de la sociedad feudal, no ha abolido las clases ni la lucha de clases, sólo las ha transformado. Ahora la sociedad se divide cada vez más en  burgueses y proletarios. El proletariado es la negación de la sociedad burguesa, ya que teniendo esta como base la propiedad privada ha originado una clase que no tiene propiedad alguna, que ve incrementarse su miseria a medida que aumenta la producción y la riqueza. Para liberarse de la explotación, el proletariado debe conquistar el poder político, convertirse en clase políticamente dominante y arrancarle a la burguesía progresivamente todo el capital.

En una carta a Weydemeyer, Marx dirá que no se le debe atribuir haber descubierto las clases y la lucha de clases; antes de él, los historiadores burgueses las habían descripto. Lo que Marx hizo fue demostrar que la existencia de las clases se corresponde con un determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y determinadas relaciones de producción, que la lucha de clases conduce inexorablemente a la dictadura del proletariado y que esta dictadura no es más que la forma política de transición de la sociedad de clases a la sociedad sin clases.

En Contribución a la crítica de la economía política, Marx afirma que en la producción social los hombres establecen determinadas relaciones que son independientes de su voluntad, que se corresponden con un determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. Estas relaciones  constituyen la estructura económica de la sociedad, que es la base sobre la cual se levantan una superestructura política (el Estado) y determinadas formas de conciencia social (el arte, la religión, las ideas en general). Al desarrollarse, las fuerzas productivas entran en contradicción con las relaciones de producción, que se han convertido en trabas para aquellas. Se abre entonces un período de revolución social, cambian las relaciones de producción y con ellas cambian el Estado y las formas de conciencia social.

En El capital, Marx analiza el modo de producción capitalista y las leyes que regulan su desarrollo, y expone su investigación a partir de la mercancía. En la sociedad burguesa la mercancía es la forma social de la riqueza. Por sus cualidades, las mercancías son valores de uso y en tanto coagulan trabajo son valores. Valen tanto como trabajo socialmente necesario han coagulado. El valor se manifiesta por medio del valor de cambio. Mientras la producción mercantil simple responde a la fórmula mercancía-dinero-mercancía, el capital responde a la fórmula dinero-mercancía-dinero. Pero este movimiento sólo tiene sentido si la cantidad de dinero que se obtiene al final es cuantitativamente superior a la cantidad de dinero que se lanzó inicialmente a la circulación. Ello solo es posible si en el mercado se encuentra una mercancía capaz de producir valor y esa mercancía existe en la fuerza de trabajo del obrero. La diferencia cuantitativa entre el valor de la fuerza de trabajo y el valor producido por el uso de esa fuerza es la plusvalía, el secreto de la producción capitalista. El capitalista ha usado la fuerza de trabajo una cantidad de horas cuantitativamente superior a la cantidad de horas que esa fuerza de trabajo necesita para reproducir su valor. La diferencia entre uno y otro valor revela el grado de explotación del trabajador.

Marx no fue solo un teórico, fue un revolucionario activo, como lo muestran su participación en la Liga de los Justos (luego Liga de los Comunistas), su inserción en el movimiento obrero a través de su función directiva en la Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional y sus luchas contra tendencias como el anarquismo que, presentes en el movimiento obrero, conducían a este a la derrota. Alcanzo también a ver y analizar el primer poder obrero de la historia que fue la Comuna de París.

Más allá de la obstrucción que significa la debacle del “socialismo real”, su pensamiento perdurará en el tiempo.

Fuentes consultadas
Bermudo, J. M. Marx, España, Batiscafo, 2015.
Gemkow, H. Carlos Marx. Biografía completa, Buenos Aires, Cartago, 1975.
Lenin, V. I. «Carlos Marx. Breve esbozo biográfico con una exposición del marxismo» en Obras Completas, Tomo XXI, Buenos Aires, Cartago, 1960.
Serebriakova, G. La novela de Carlos Marx. Vida de un revolucionario, Buenos Aires, Cartago, 1987.      

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