Logo
Imprimir esta página

Pierre Puget, gran escultor del barroco

Pierre Puget, gran escultor del barroco

Se cumplen hoy cuatrocientos años del nacimiento en Marsella del escultor, pintor y arquitecto Pierre Puget. Autores de los siglos XVIII y XIX vieron en él al “Miguel Ángel de Francia”, un modelo de escultor que definió el estilo de la escultura de la Francia de los siglos posteriores al XVII. Fue uno de los más grandes artistas de la monarquía absoluta de Luis XIV. Murió en 1694 en la misma ciudad donde nació.

El siglo XVII es el siglo del barroco. Desde los inicios de la modernidad, con la consolidación de los poderes nacionales y al formarse las monarquías absolutas (España, Portugal, Francia e Inglaterra), se debilitan los poderes universales (Imperio y Papado) heredados de la Edad Media. La Reforma dividió a la cristiandad occidental en católicos y protestantes, al tiempo que el descubrimiento de América y la circunnavegación de África ampliaban los horizontes geográficos, económicos y sociales de los europeos. El mercado mundial será la base de la nueva economía capitalista que transformará las formas de la producción y del trabajo gestando un nuevo modo de vida. El arte, después del clasicismo del renacimiento, buscará nuevas formas de expresión, nuevos lenguajes y gestará el estilo barroco, que pondrá énfasis en el color y la luz, el desdén por la armonización sencilla y la opción por composiciones más complejas. Asistiremos, entonces, a una lucha de lenguajes entre las formas clásicas y las barrocas.

“En muchos sentidos, el barroco parece aún más lejano que el renacimiento, puesto que se fundamenta de manera ostensible en el ilusionismo y lo sobrenatural, así como en una marcada tendencia a lo subjetivo y las decoraciones exuberantes. Al igual que el gótico, el arte barroco recurría más al ojo interior de la imaginación que a las más estrictas leyes de la racionalidad”, dice Bruce Boucher. Con modelados pujantes, con una plasticidad cargada de sentimientos, las obras barrocas de Pierre Puget se constituyen en las más originales de la escultura barroca de Francia y serán el modelo a seguir, el paradigma escultórico para los escultores franceses.

De la biografía de Puget, destacamos que en 1637 se trasladó a Italia, donde fue discípulo de Pietro Da Cortona y de Gian Lorenzo Bernini. Entre sus obras más representativas, figuran la fachada del Palacio Comunal de Toulon y las estatuas de Alejandro Saulo y San Sebastián, en Génova. Para los jardines de Versalles, labró el Milon de Crotona y el relieve Alejandro y Diógenes

Veamos con detenimiento algunas de sus esculturas.

pug1020a

En Perseo y Andrómeda nos encontramos con una obra de arte provista de un gran movimiento, con agitaciones, sobre todo en el cuerpo de Andrómeda, que se contornea descansando en una de las piernas de Perseo, con su mano izquierda apoyada suavemente en el antebrazo del mismo Perseo, quien apunta con una de sus manos hacia la parte superior de la pétrea formación que había mantenido cautiva a Andrómeda. “La historia de la liberación de Andrómeda fue muchas veces argumento y tema de escritores y objeto de representación para los escultores. Entre los primeros hay que recordar a Sófocles, Esquilo, Ovidio y Simónides, y de los segundos, al anónimo que esculpió las metopas del Templo de Selinunte, donde se narra la muerte de Medusa”, señala J.C. Escobedo. Recordemos que Andrómeda era hija de la ninfa Casiopea y de Cefeo, rey de Etiopía. Casiopea enaltecía la belleza de su hija y afirmaba que era superior a la de las Nereidas. Esto motivó la cólera de Poseidón, el dios del mar. Andrómeda fue atada a una roca y ofrecida como presa a un monstruo marino, pero cuando este estaba a punto de apoderarse de ella, apareció Perseo, que petrificó al monstruo con la cabeza de la Medusa, liberó a Andrómeda y la convirtió en su esposa.

pug1020b

Rapto de Elena(*) es una escultura donde nuevamente el dinamismo, los movimientos –si se quiere, violentos y bruscos–, las tensiones corporales derivadas de la acción representada, se erigen como notas sobresalientes de este conjunto escultórico. El impulso ascensional –Elena en la cúspide de la obra– revela el sentido del movimiento: ascender hacia los cielos como buscando en el aire la libertad. Los cuerpos se entrelazan, se confunden en un solo movimiento, las manos y los torsos se confunden en un solo devenir. Los cuerpos entrelazados se comunican, se condicionan mutuamente y constituyen una sola acción. Todo revela la máxima tensión del rapto de Elena por Paris. La libertad, sugerida en la parte superior de la escultura, se alcanza con el desgarramiento del rapto. Es como si el amor entre Elena y Paris no pudiese evitar el dolor de la separación de Elena respecto de su reino.

pug1020c

pug1020d

Puget desarrolló también dos esculturas referidas a dos de los doce trabajos de Hércules: el de la lucha contra la Hidra de Lerma(*) y el de su combate con el León de Nemea(*). En la segunda obra, Hércules está representado en posición sedente y relajada, como descansando de su trabajo, mientras el vencido león yace a sus pies; en la primera, vemos a Hércules dando un golpe fatal a la hidra convulsionada. Esta escultura, que se encontraba en el castillo de Rouen, fue destrozada por la revolución y a fines del siglo XIX fue reconstruida con los trozos que se encontraron.

pug1020e

En el antiguo ayuntamiento de Toulon(*), Puget representó a dos Atlantes sosteniendo un balcón. Recordemos que, en la mitología griega, Atlas era el gigante que sostenía la bóveda celeste. Los Atlantes simbolizan la fuerza y la fatiga. Su gesto es el de los porteadores que descargan los barcos de sacos de cereales y que Puget había podido ver trabajando en el puerto de Toulon. El esfuerzo físico de los estibadores, sus espaldas encorvadas por el peso de las bolsas de cereales, la diaria tensión de sus músculos y huesos, todo ello está simbolizado en el esfuerzo del Atlante que sostiene el mundo convertido en los dos Atlantes que ven descansar en sus espaldas el peso del balcón. Y aquí vemos una relación entre el mito clásico y el trabajo físico en la sociedad burguesa. Mientras esta se sostiene en el muchas veces pesado trabajo manual de amplios contingentes de trabajadores, el mito nos habla de aquel ser sobre el que descansa el peso del mundo. La Tierra, el balcón y la sociedad de la burguesía se apoyan en las espaldas de los trabajadores. En la alegoría del Atlante y del balcón, tenemos la dimensión simbólica del trabajo diario de los estibadores.

pug1020f

Milón de Crotona(*) es otra escultura sobre un tema clásico. Milón, un atleta invencible en la lucha, quiso dividir un árbol con sus manos. Las dos partes del tronco se cierran sobre sus manos y así, prisionero, será devorado por los lobos. Puget reemplazó a los lobos por el león, un animal más noble. El artista nuevamente se vale de una alegoría para hablarnos de la vanidad de los hombres. La vanidad conduce a estos por caminos donde los esfuerzos cotidianos finalmente naufragan. Es el lobo que devora a Milón, es la cruda realidad que devora a los vanidosos.

pug1020g

Finalmente, tenemos Virgen de la Inmaculada Concepción(*) en la Iglesia de la Concepción de Génova. Como obra de arte sacro, esta Virgen provoca sentimientos de exaltación y de vuelos místicos. Son la cima de la emotividad y de la intensidad en la expresión. Sobre esta escultura, observa Boucher: “Aborda [Puget] un tema barroco por excelencia, que reafirmaba la creencia católica en la pureza de María, libre de la mancha del pecado original. (…) La Virgen se muestra con un gesto expansivo y vuelta hacia arriba, actitud que recuerda la de ‘Santa Inés en la hoguera’ de Ferrata. Se halla de pie sobre la medialuna y las nubes, que eran sus atributos en la advocación de Inmaculada. Debajo hay un arco de mármol compuesto de ángeles y querubines, uno con un  espejo y otro con una palma, ya que la Virgen era el espejo de la justicia y la reina de los mártires. El conjunto logra un contraste berniniano entre la ingravidez de la figura suspendida de la Virgen y el sólido medio de la piedra”.

Fuentes consultadas

Boucher, Bruce. La escultura barroca en Italia, Barcelona, Ediciones Destino, 1999.

Escobedo, J. C. Diccionario enciclopédico de la mitología, Barcelona, Editorial De Vechi, 1985.

Gombrich, E.H. La historia del arte, Buenos Aires, Sudamericana, 1999.

Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe, Tomo 32, Buenos Aires, Clarín, 2005.

Derechos ReservadosTrasCartón
Diseño Web Codigo Imagen