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TRAS CARTÓN   La Paternal, Villa Mitre y aledaños
 13 de agosto de  2020
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El hundimiento del Admiral Graf Spee

El hundimiento del Admiral Graf Spee

Se cumplen hoy 80 años del hundimiento deliberado en el estuario del Río de la Plata del Admiral Graf Spee, exponente de la más avanzada tecnología militar alemana. Lo ordenó su comandante ante la eventualidad de que fuera capturado por fuerzas británicas y de que estas accedieran a sus secretos. Días antes, en el mismo río, el crucero había protagonizado el último enfrentamiento de corte clásico: barco contra barco. 

“El 13 de diciembre  [de 1939] hubo de enfrentarse a tres cruceros británicos en la batalla del Río de la Plata, en el transcurso de la cual el Admiral Graf Spee causó graves daños a las naves enemigas pero sufrió desperfectos que obligaron a que recalara en el puerto de Montevideo, Uruguay. Convencido por falsos informes sobre la aproximación a su nave de numerosas fuerzas británicas, el comandante del crucero, Hans Langsdorff, ordenó echarlo a pique el 17 de diciembre de 1939”, nos informa Wikipedia. También Geofrey Bennett, A.B. Campbell y Martín Darnau hablan de batalla del Río de la Plata o batalla del Plata. Distinta es la lectura e interpretación de Federico B. Kirbus, quien dice: “El encuentro más encarnizado se desarrolló medio millar de kilómetros al oeste de José Ignacio, Uruguay, que es como decir una distancia que media entre Buenos Aires y San Francisco, Córdoba. Cuando ya al atardecer el Graf Spee se internaba en el estuario rioplatense, al pasar frente a Maldonado los dos cruceros británicos que lo seguían a distancia prudencial descargaron un par de salvas sobre el blanco que se recortaba nítidamente contra el sol poniente. Estas fueron prestamente contestadas por el Graf Spee, intercambio de tiros que con posterioridad se interpretó erróneamente como si se hubiese producido ‘la batalla del Río de la Plata’, que como tal jamás tuvo lugar. Fue ese breve encuentro final, nada más”.

¿Batalla? ¿Combate? ¿Intercambio de disparos? No entraremos en esta cuestión que hace a un tecnicismo de historia militar y nos contentaremos con afirmar que, para nosotros, lo que cuenta es que con estos enfrentamientos entre el Graf Spee y las fuerzas británicas, representadas por los cruceros Ajax y Achilles y el blindado Exeter, la Segunda Guerra Mundial se tornó presente en las aguas del Río de la Plata.

¿Qué era el Graf Spee? Se trataba de un acorazado de bolsillo o crucero de batalla o crucero pesado que tenía una eslora total de 166 metros, una manga de 21,65 metros y un calado máximo de 7,34 metros. Así lo describe Kirbus: “Parecía una pequeña ciudad flotante con alrededor de 1.100 habitantes; una urbe pletórica de vida palpitante con restaurante, bar y hospital; lavandería y grandes almacenes; taller mecánico; carpintería; peluquería; zapatería y sastrería; cámara frigorífica, usina eléctrica, ¡hasta medios de pago propios! Eso era el Graf Spee”.

Tenía un desplazamiento de 16.020 toneladas, cuatro juegos de máquina diésel Man de 9 cilindros, alcanzaba una velocidad de 29,5 nudos (54.6 km/h) y podía navegar hasta 8.900 millas náuticas (16.500 km). Se lo llamaba “de bolsillo” por el límite de tonelaje de 10.000 toneladas de desplazamiento que los aliados habían impuesto por el Tratado de Versalles a las naves que podía construir la Alemania derrotada en la Primera Guerra Mundial. Según la descripción de Kirbus, “de solo 45 años, el Kapitan Zur See (capitán de mar o de navío) Hans Wilhelm Lamgsdorff es el único responsable de la suerte de sus súbditos, desde el primer oficial hasta el último grumete”; su autoridad estaba “por encima de todos” y cumplía también las funciones de “fiscal acusador si hace falta; juez, máxima instancia civil y militar; maestro, consejero, camarada y compañero”.

El acorazado recibió el nombre de “Admiral Graf Spee” del almirante Maximilian von Spee, de actuación en la Primera Guerra Mundial, luchando en las batallas de Coronel y de las Islas Malvinas. Fue botado el 30 de junio de 1934, en una ceremonia en la que estuvo presente la hija del almirante Von Spee, e inició sus actividades el 30 de junio de 1934.

En la guerra civil española, primer enfrentamiento entre la democracia y el fascismo, el Graf Spee patrulló las costas de los territorios controlados por los republicanos. Una forma de intervención del fascismo en el conflicto español.

El 1 de septiembre de 1939 la Alemania nazi invadió Polonia y se desencadenó la Segunda Guerra Mundial. Hitler creyó, en los primeros días de la guerra, que podía apaciguar a Inglaterra y Francia, y concluir un nuevo Munich, que le permitiese continuar apoderándose de Europa sin que ingleses y franceses interviniesen. Esto explica las instrucciones que recibiera el capitán del Graf Spee de no atacar a la marina mercante enemiga durante un mínimo tiempo prudencial, hasta que fuese insoslayable la guerra.

El Graf Spee navegó hacia el Atlántico Sur y, cuando la guerra fue directa, inició sus ataques a mercantes enemigos desarrollando una “guerra corsaria”. Leemos en Wikipedia: “A las 05.30 de la mañana del 13 de diciembre de 1939 los vigías del Admiral Graf Spee vieron dos mástiles a estribor. Langsdorff supuso que se trataba de la escolta de un convoy que se mencionaba en los papeles del Tairoa. Sin embargo, a las 05.52 identificaron al crucero pesado británico Exeter, que navegaba acompañado de otros dos buques de menor tamaño, que en principio se identificaron como cruceros clase Leander. Langsdorff descartó huir y ordenó zafarrancho de combate. (…) En vista de los daños sufridos por su nave y las numerosas bajas en su tripulación, Langsdorff decidió atracar en el puerto de Montevideo para realizar las reparaciones necesarias y evacuar a los heridos”. Como, en virtud de la Convención de La Haya, no podía permanecer por más de 72 horas en el puerto de un país  neutral, ya en aguas del Río de la Plata, “el 17 de diciembre de 1939 Langsdorff ordenó la destrucción de todo el equipamiento importante del buque y la munición que restaba en la santabárbara fue repartida por toda la nave en preparación de su hundimiento deliberado. (…) La tripulación fue recogida por un remolcador argentino y a las 20.55 el Admiral Graf Spee fue echado a pique. 20.000 personas fueron testigos de las explosiones y la enorme columna de humo negro que envolvió al que una vez fuera buque insignia de la marina alemana. Dos días después, 20 de diciembre, Langsdorff se suicidó de un disparo en la habitación de un hotel de Buenos Aires, vestido con su uniforme de gala y tumbado sobre la bandera de combate del buque”.

Kirbus apunta las razones que llevaron a Langsdorff a decidir el hundimiento del Graf Spee: “En este sentido, los comandantes tenían instrucciones terminantes. No se trataba solamente del casco de planchas de acero unidas por soldadura eléctrica en lugar de los tradicionales remaches, técnica cuyos detalles los británicos estaban ansiosos por conocer. También los motores Diesel eran de lo más avanzado en días en que muchos buques similares funcionaban a caldera y turbina, lo mismo que el equipo de desalinización. Los torpedos y sus lanzaderas despertaban igualmente la curiosidad de los técnicos aliados. Asimismo llamaba la atención el telémetro paraláctico de alta precisión con óptica Zeiss (…) Por entonces los alemanes y los británicos estaban desarrollando en forma simultánea tanto el radar (…) como la turbina a chorro para aviones, y no podían permitir que el enemigo conociera pormenores técnicos del sistema, por lo que su destrucción o hundimiento era mandatorio”.

En suma, el hundimiento del Admiral Graf Spee en el Río de la Plata se debió al imperativo de mantener en secreto la tecnología militar desarrollada por los alemanes en lo que hace al armamento de los acorazados. No podía permitir Hans Langsdorff que los principios de esa tecnología cayesen en poder de los aliados. Es la dimensión industrial y tecnológica de la guerra. Y ello explica que el crucero pesado alemán fuese desguazado por los británicos un par de años después, antes de la finalización de la Segunda Guerra Mundial.

Fuente consultada

Kirbus, Federico. “Angustias, traumas y fugas de los tripulantes del Graf Spee” en Todo es Historia, Año XXXVIII, Nº 454, mayo de 2005.

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