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23 de diciembre de 2013

LEOPOLDO MOREAU EN LA CAUSA NACIONAL

“Hay muchas razones para celebrar la democracia”

Por Víctor Pais


El Centro Cultural La Causa Nacional, ubicado en Girardot 332, a dos cuadras de Warnes y Jorge Newbery, despidió el año con una conferencia sobre los 30 años de democracia a cargo del ex senador nacional e histórico dirigente de la Unión Cívica Radical Leopoldo Moreau. La convocatoria reunió cerca de un centenar de personas.

El ex diputado nacional y ex legislador porteño Fernando Cantero, referente de la institución anfitriona, fue el encargado de presentar a Moreau. Lo hizo con una encendida defensa del gobierno que encabezó Raúl Alfonsin a partir de 1983 y de la joven militancia que lo acompañó, en cuyas filas se encontraban alistados tanto él como el ex senador: “Lo hicimos por una causa, no solamente los radicales, todos los jóvenes. Pero mayoritariamente en los 80 eran radicales. Era la juventud que marchaba junta en el Mojupo [Movimiento de las Juventudes Políticas] contra la deuda externa, por los juicios y los derechos humanos. Acompañábamos a las Madres y a los organismos”. Y concluyó: “Nosotros queremos república para que los sectores más empobrecidos de nuestro país tengan futuro, el futuro que hoy venimos a buscar acá para construir en conjunto”.

Tras un fuerte aplauso de bienvenida, Moreau, con estilo reflexivo y tono pausado, comenzó su disertación: “Seguramente a ustedes les ha pasado, como me ha pasado a mí, preguntarse por qué razón por fin en 1983 pudimos estabilizar la democracia”. Y continuó: “Cada vez que me lo pregunto me convenzo más de que esta vez tuvimos éxito fundamentalmente porque la elección de 1983 fue una elección de ruptura. En general, son pocas las elecciones de ruptura. En este caso el pueblo argentino, incluso antes de elegir a Alfonsín, había tomado la decisión de romper con el pasado. El pueblo argentino había decidido terminar con los ciclos fatídicos de los golpes de Estado, tal vez precisamente porque el último, el del 24 de marzo de 1976, no solamente fue el más sangriento sino que fue el que con mayor impudicia desnudó la naturaleza de esos golpes. El significado que tenía derramar tanta sangre no era solamente ensañarse sino que tenía que ver con sostener un modelo de sociedad”.

Más adelante, Moreau agregó a la lista de factores que contribuyeron a un “escenario de una elección de ruptura” a “la decisión [de la sociedad] de terminar con la violencia política” y a que “la gente quiso terminar con la ignominia de una dictadura militar que nos metió en la guerra de Malvinas –una manipulación que hirió profundamente la estima de la Argentina– y casi nos mete en la guerra con Chile”.

Señaló a renglón seguido que “el que mejor interpretó esas circunstancias sin lugar a dudas fue Alfonsín. Esa voluntad del pueblo argentino, las luchas que se libraron para sacudirnos el yugo de la dictadura, la lucha de los organismos de derechos humanos reclamando justicia constituyeron la masa acrítica en la que Alfonsín se apoyó para poner en marcha una transición democrática no pactada. Fue la única transición democrática no pactada de América Latina. Y esa característica es la que permitió que ganáramos el crédito que hasta el día de hoy estamos usando los argentinos para sostener el proceso democrático”.

Luego hizo un rápido repaso histórico de los veinte años que prosiguieron a la asunción de Alfonsín y se detuvo en los comicios de 2003 que consagraron a Néstor Kirchner como presidente: “Es otra elección de ruptura, de esas pocas que se dan en la historia argentina. En este caso de ruptura con un modelo económico. Y efectivamente la ruptura se produce. El Estado recupera no solamente espacio sino también las herramientas político-económicas que habían sido regaladas al mercado. Recupera la capacidad de operar las políticas cambiaria, tributaria y monetaria. Así como el juicio a las juntas es un hito histórico de una enorme trascendencia, el canje de deuda también lo fue”.

En este sentido, Moreau afirmó: “No es difícil establecer paralelismos entre el gobierno que se inició en el 83 y el que se puso en marcha en el 2003”, y pasó a comparar una serie de iniciativas de ambos gobiernos en distintas áreas de gestión para concluir que “con aciertos y con errores estas dos etapas claramente tienen una dirección popular”.

Antes del brindis y de que Cantero diera por terminada una conferencia en la que no hubo tiempo para preguntas, en uno de los pasajes finales de su intervención, Moreau manifestó: “Hay muchas razones para celebrar la democracia. Alfonsín se hubiera sentido muy triste si los treinta años de democracia los hubiera celebrado un solo partido político. Por eso me parece muy importante que se haya celebrado en la Casa de Gobierno y que se haya invitado a todos. Lo que a mí me entristece es que la conducción oficial de la UCR haya terminado celebrando los treinta años de democracia con Macri, Moyano y Barrionuevo. Me parece que eso marca un proceso de decadencia. Cada uno elige en el baile a la novia con la que quiere bailar”.

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