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Desde las Comunas 11 y 15 de la Ciudad de Buenos Aires
 25 de julio de  2017

6 de diciembre de 2011

MONITOREO DE MEDIOS

El ojo que golpea y no ve

Por Jimena Rodríguez para la Cooperativa EBC

En los noticieros de TV, las complejas realidades de niños, niñas y adolescentes se reducen al mínimo. La fórmula es poca presencia, espectacularización y falta de contexto. Todo bajo el filtro, tan simple como improbable, de la violencia.

En la televisión del minuto a minuto, el objetivo de la información parece quedar reducido al golpe de efecto; ese golpe vacío para el consumo rápido. Como una cadena de montaje discursiva, el periodismo tiende a simplificar realidades para construir sus noticias. El caso de temas vinculados a niñas, niños y adolescentes no es la excepción. Sólo una de cada 10 noticias habla de la infancia y, cuando lo hace, la violencia es la fórmula predilecta para (no) relatar sus experiencias, sus deseos y el lugar que ocupan estos 15 millones de personas, menores de 18 años, en la sociedad.

A esta y otras interesantes conclusiones llega “La niñez en los noticieros”, el primer monitoreo realizado en el país sobre cuánto y cómo cubren los noticieros temas relacionados con la infancia y la adolescencia. “Para los noticieros la realidad de los chicos se divide en dos. De un lado la violencia y, del otro, todo lo demás. Así de simple y de poco probable”, destaca el informe elaborado por una organización especializada en medios –el Capítulo Infancia de Periodismo Social– y estudiantes del Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral.

Fueron ellos quienes durante los meses de septiembre, octubre y noviembre de 2010 visionaron los cinco noticieros de la primera noche de los canales de TV abierta: Telenoche, Telefé Noticias, Telenueve, América Noticias y Visión Siete, y analizaron más de 600 noticias a través de variables como fuentes, cita de legislación, de políticas públicas, mención de estadísticas y perspectiva de género.

Los resultados son contundentes. A pesar de representar el 35 por ciento de la población, sólo el 12,4 de las noticias habla de niños, niñas y adolescentes. Su baja presencia en los noticieros es compensada con la espectacularización de los temas a través de los cuales ingresan a la pantalla chica: la violencia se lleva el 43,2 por ciento de la cobertura, casi el doble que en la prensa gráfica, donde ocupa el 25 por ciento. A su vez, el informe demuestra un estigma que se repite: más de la mitad de las notas de violencia (el 53,1%) tienen como protagonistas a chicos del conurbano bonaerense.

Los derechos de los más pequeños quedan prácticamente invisibilizados o sufren el filtro de la violencia que les imprime su huella. “Los temas se convierten en noticias en la medida en que se vuelven conflictivos. Por ejemplo, en educación, decir que hay un grupo de estudiantes ayudando a la comunidad es infrecuente. Siempre se trata de una protesta social, una toma de colegios, de una situación de conflicto”, explicó Damián Fernández Pedemonte, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral, durante la presentación del informe.

Temas fundamentales como educación (21,6%), salud (13,5%) y cultura (5,4%) son relegados a un lejano segundo plano, mientras que de otros como discapacidad, pobreza (ambos con el 1,3 por ciento) y trabajo infantil (0,5 por ciento) casi ni se habla. Además, sólo el 9,5 por ciento de estas noticias incorporan la perspectiva de género.

Sobre la cobertura periodística, la investigación destaca que los informes especiales con información contextualizada, estadísticas, diferentes voces, citas de legislación y análisis de políticas públicas representan sólo el 6,2 por ciento, mientras que el 78,1 por ciento de las noticias son crónicas que informan un hecho puntual y desaparecen de la agenda al día siguiente.

“En la lógica de frivolización de la información se olvidaron muchas cuestiones básicas del periodismo como: quiénes están involucrados, cuáles son las causas, cuáles son las fuentes más adecuadas y no sólo las disponibles. Hoy el periodista se ha convertido en un despachante de noticias y no es más un analista”, sostuvo la especialista en medios Adriana Amado.

“Contextualizar es politizar”, coincidió Liliana Hendel, citando las palabras de la filósofa feminista Celia Amorós. “Es nuestra responsabilidad como periodistas contextualizar e historizar la información y es algo que se ha dejado de hacer. Cuando hablamos de la legislación, decirle a alguien que existe es nada más y nada menos que decirle: ‘Vos tenés derechos’. Si los derechos no pasan a ser poder en manos de quien los necesita, son letra muerta. Es nuestra función como medios decirle a la gente: ‘Esta ley existe, te pertenece, usala”, señaló la periodista y advirtió: “Muchas veces se pierde de vista que los niños, niñas o adolescentes son las primeras víctimas, aunque sean ellos quienes estén empuñando un arma, aunque sean ellos quienes maten o estén cometiendo un delito”.

En esa línea, el trabajo demuestra que más del 90 por ciento de las notas no mencionan estadísticas ni citan ningún tipo de legislación.

A pesar de la poca profundidad en el tratamiento de la información, la televisión continúa operando como creadora de imaginarios sociales vinculados al lugar que ocupan los niños, niñas y adolescentes en la cultura. Ante este escenario, Damián Pedemonte se pregunta: "¿Cómo acortar la brecha entre la representación que difunden los medios y la identidad de los chicos tal como se piensan así mismos?". Al respecto subrayó: “Los noticieros deberían incorporar más el punto de vista de los chicos desde la producción, la investigación previa para que aparezcan desde su perspectiva, como enunciadores, como fuentes, y que también sean tenidos en cuenta como audiencia y no sólo desde la toma directa, preguntándoles muchas veces cosas crueles”.

En este sentido, Mauricio Baratucci, productor ejecutivo de Visión Siete, hizo hincapié en la responsabilidad de productores y periodistas a la hora de tratar estos temas. “Hay que crear nuevos canales para poder mostrar a los chicos en todas sus actividades y en todo su potencial. Mostrar a un chico que viola o delinque y no darle un contexto, no explicar por qué pasa todo eso, es perder de vista que una de las funciones de los medios de comunicación es la educación”.

El diagnóstico está elaborado y el desafío planteado: recuperar la perspectiva de derechos como dimensión fundamental de la labor periodística para volver a pensar un periodismo comprometido con la transformación de la realidad, sobre todo cuando de niños, niñas y adolescentes se trata.

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