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Desde las Comunas 11 y 15 de la Ciudad de Buenos Aires
 25 de julio de  2017

24 de noviembre de 2011

CHARLA INFORMATIVA SOBRE EL ESTATUTO DEL DOCENTE

“Un esfuerzo centenario de la docencia argentina”

Por Haydée Breslav


Ante un auditorio integrado por maestros y padres de alumnos, Marta Marucco dio en la escuela Provincia de Mendoza, de La Paternal, una charla sobre la historia del Estatuto del Docente.

La actividad fue organizada por maestros del Distrito Escolar N° 14, para difundir los motivos de la oposición docente a la iniciativa de legisladores oficialistas para reformar esa norma.

La docente Micaela Pino, de la Escuela N° 16, presentó a la disertante. Esta, que es profesora de Ciencias de la Educación por la Universidad de Buenos Aires, comenzó advirtiendo que “si se llegan a suprimir las Juntas de Clasificación” se retornará a un pasado en el que “la única manera de empezar a trabajar [en la docencia] y de conseguir ascensos y traslados era tener algún conocido vinculado con la actividad política o con funcionarios”.

Dijo también que “esta lucha que están desarrollando los maestros y profesores de Capital Federal es justa y necesaria, no sólo para que se mantenga una conquista que exigió mucho esfuerzo de la docencia sino para garantizar el derecho del pueblo a la educación, porque digitar la designación de docentes y los ascensos y traslados es poner la educación al servicio de los intereses más mezquinos de la política de turno”.

Primera huelga docente

A continuación, manifestó que esa lucha “se inscribe en un esfuerzo centenario de la docencia argentina por sus reivindicaciones”, y refirió que “la primera huelga docente de la que tengamos información se produjo en el año 1881” y que “fueron la directora y las ocho maestras de la Escuela Graduada Superior de Niñas de la Provincia de San Luis quienes declararon una huelga y comunicaron por carta al gobernador de la provincia que cerraban la escuela hasta que se hiciera justicia”.

Continuó contando que “la justicia que estas maestras pedían era que les pagaran los ocho meses que les adeudaban y que además terminaran con las irregularidades porque, aparte de no pagarles, lo que cobraban efectivamente era menos de lo que figuraba en planillas”.

“¿Cómo sabemos de la existencia de esta primera huelga, reducida a una escuela?”, se preguntó a continuación, y explicó: “Porque estas maestras enviaron una copia de la carta al superintendente general de Escuelas, que era Domingo Faustino Sarmiento”, quien “decidió que se publicara en El monitor de la educación común, una publicación docente creada en ese mismo año1881, y que aún existe”.

Refirió asimismo que un encabezamiento del propio Sarmiento aclaraba que “la carta se publicaba porque no se refería a un hecho en particular, sino que se extendía a todas las provincias”.

Al respecto, precisó que “el gobierno nacional enviaba los fondos a las provincias, obligada por el artículo 5 de la Constitución Nacional a asegurar la educación primaria en sus territorios, y ese dinero debía destinarse a tres fines: construir escuelas, adquirir libros y pagar sueldos docentes, pero las provincias destinaban esos dineros a otros fines”.

Los gremios docentes

“El primer gremio docente se crea en 1892, en la provincia de San Juan, y es la Liga de Maestros”, puntualizó después, y observó: “ Si pensamos que la primera agrupación sindical de la República Argentina, que es la Unión Tipográfica, es de 1878, vemos que a los tres años se lanza la primera huelga docente, y a los catorce aparece la primera agrupación gremial docente

En ese sentido, informó que “inicialmente los maestros, pero luego también los profesores, se lanzan a la lucha por conquistar sus derechos   apelando a las dos herramientas fundamentales de la clase obrera, la organización gremial y la huelga”.

Y subrayó: “Lo curioso es que van a tardar muchos años en autorreconocerse como trabajadores: actuaban como trabajadores, reclamaban como trabajadores, pero la sociedad no los veía como tales, y en consecuencia tampoco ellos”.

Precisó que “eso se debía a que a fines del siglo XIX y comienzos del XX, trabajador era el que realizaba una tarea manual” y que “a nadie se le hubiera ocurrido pensar que el maestro era un trabajador”. Estimó asimismo que “se consideraba trabajadores a aquellos que se organizaban para enfrentarse con la patronal, y en una época en que la escuela privada prácticamente no existía no se podía visualizar al Estado como la patronal”. Y aclaró que “recién en 1973, cuando se crea la CTERA, los docentes asumen explícita y públicamente el carácter de trabajadores”.

Retomando la historia gremial, esto dijo: “A partir de este primer gremio de 1892, que no se llamaba gremio sino liga, se empiezan a multiplicar los gremios docentes a lo largo y a lo ancho de país, con una característica que desgraciadamente aún no hemos logrado superar, que es la fragmentación”. Y enfatizó: “Digo que desgraciadamente no lo logramos superar porque en la Capital Federal actualmente hay 17 gremios; los intentos por la unificación todavía son dificultosos y sería interesante discutir algún día, con más tiempo, por qué esta dificultad para constituir entidades fuertes y representativas del conjunto, si de hecho los métodos de lucha son similares”.

A su juicio, “una de las razones fundamentales por la cual se fragmentan los docentes al organizarse es la disparidad de concepciones político-educativas” y opinó que “parecería que se tiende a formar gremios uniendo aquellos que comparten determinadas concepciones político-educativas”.

Y aseguró que “hasta tal punto es así, que en 1913 nace una agrupación gremial, hoy desaparecida, la Liga Nacional de Maestros, que era de tendencia anarquista, y cuatro años después, en 1917, se crea un gremio de capital que aún existe, la Confederación de Maestros, muy ligada al Partido Socialista fundado por Juan B. Justo”.

La lucha por la carrera docente

Más adelante, consignó que “las reivindicaciones por las que luchaban los docentes eran las clásicas, aumento salarial y régimen jubilatorio”, pero que “había otra cuestión que movilizó profundamente, y durante muchas décadas a maestros y profesores, y era la creación de la carrera docente”.

A propósito de ella, relató que “en 1910 la Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires, uno de los tantos gremios existentes que tuvo mucha fuerza en su momento, planteó como reivindicación central la existencia de la carrera docente y la designación por concurso y antecedentes”.

Asimismo, señaló que “el ministro de Educación del presidente [Marcelo T. de] Alvear, en el año 1924, hizo pública la necesidad de la estabilidad de maestros y profesores” pero “lo dijo y se quedó en la palabra, porque no hizo absolutamente nada”

Y puso de manifiesto que “la primera reglamentación de la profesión docente data de 1954”, pues “ese año el Poder Ejecutivo Nacional aprobó el llamado estatuto del docente argentino del general Perón, que tenía vigencia para los maestros nacionales”. En esa norma, precisó, “se establecían los sueldos mínimos y las escalas salariales según la función que se cumplía, se hablaba de adicionales por costo de vida y se indicaban las escalas jubilatorias”.

Indicó seguidamente que “el punto más débil de ese estatuto era el artículo 14, en el que por primera vez se habla de junta de clasificaciones”, pero, añadió, “esa junta iba a estar integrada por los directores generales de Enseñanza y un representante de los maestros por cada modalidad de la enseñanza, pero que nos serían elegidos por sus pares, sino designados por el Poder Ejecutivo a propuesta del Ministerio de Educación”. Y destacó: “Acá se empieza a aproximar –por lo menos, este artículo– con el intento actual que se está procurando legalizar”.

Creación del Estatuto del Docente Nacional

Seguidamente, mencionó que “en septiembre de 1955 cae el gobierno constitucional, y el de facto deroga el estatuto, pero junto con la derogación constituye una comisión presidida por un maestro y profesor muy prestigioso, Próspero Alemandri, e integrada por docentes, la mayoría de ellos pertenecientes a la Confederación de Maestros, que elabora un proyecto de estatuto que toma prácticamente todas las reivindicaciones por las que venía luchando la docencia”.

Aseguró que se trataba de “un excelente estatuto” y que “en 1956 se aprobó por un decreto ley, porque no era un gobierno constitucional”, por lo cual “se resolvió postergar la aplicación del estatuto al retorno del régimen constitucional, para que no funcionara como decreto sino como ley de la Nación”. Fue así como “en 1958, por unanimidad, las Cámaras de Diputados y de Senadores aprobaron el Estatuto del Docente Nacional”.

A continuación, recordó “la conmoción que fue para los docentes haber logrado esta herramienta”, porque “contemplaba todos los aspectos, y bien contemplados”. Contó que “el vicepresidente [de la Nación, Alejandro Gómez], en su carácter de presidente del Senado, en un acto público, hizo entrega al presidente [Arturo] Frondizi la ley para que el Ejecutivo la sancionase”, y que “ese día se abrieron las puertas de la Casa de Gobierno y muchos docentes estuvieron en un acto en el que no podían menos que llorar, habían luchado tanto por conseguir   esa legalización y esa reglamentación del trabajo docente y estaban profundamente conmovidos”.

Relató a continuación que “lo que se puso inmediatamente en marcha fue el artículo que organizaba las Juntas de Clasificación y las de Disciplina”. Especificó que las primeras “estaban integradas con cinco docentes, tres de ellos elegidos por voto secreto y obligatorio de los docentes titulares” y que “de estos tres, dos representaban a la lista que hubiera recibido mayor cantidad de votos y uno a la que le siguiera”. Y acotó: “Es muy interesante, porque estaban representadas dos líneas político-gremiales y político-educativas”. En cuanto a los otros dos integrantes de las Juntas, “eran designados por el Ministerio, es decir que la mayoría la tenían los representantes de la docencia”.

La dictadura militar

Pasando a referirse al actual proyecto de diputados oficialistas de la Ciudad, estimó que “lo que se intenta hacer ahora tiene un antecedente muy claro en el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, o sea la dictadura militar instalada en el 76”. Al respecto, puntualizó que “una de las primeras acciones que realiza, en el mismo mes de marzo, es suprimir el sistema de designación de las juntas, y todos sus miembros pasan a ser nombrados por el Poder Ejecutivo”. Comentó que “evidentemente, querían controlar al máximo a la docencia y garantizar, especialmente en el proceso de ascenso, docentes que respondieran a sus planteamientos y estuvieran dispuestos a llevar a la práctica lo que vivimos tan duramente en esos años de persecución docente que nos afectó a todos y a algunos les costó la vida”.

Por último, opinó que “el propósito al suspender los artículos referidos a la elección de los miembros de las Juntas de Clasificación y de Disciplina (…) que tuvo el gobierno proveniente del golpe de Estado, equivale a la intencionalidad del Gobierno actual”. Y subrayó: “No es cierto que se intente mejorar el funcionamiento de las juntas, esto se puede hacer, si es preciso, sin necesidad de suspender la única forma de cogobierno existente en el país”.

Finalizada la charla, se proyectó una serie de cuadros sinópticos (power point) elaborada por docentes del Distrito 8 para ilustrar sobre los alcances de las reformas impulsadas por el macrismo, las diferencias con el actual estatuto y las consecuencias que de ser aprobadas tendrían sobre la educación.

La actividad terminó con un animado debate del que participaron padres y maestros.

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