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 29 de mayo de  2017

18 de diciembre de 2010

EN LA FACULTAD DE DERECHO

La SAAP celebró los 85 años de su fundación

 

Por Haydée Breslav

Una concurrencia estimada en no menos de setecientas personas se agrupó en el Salón de Pasos Perdidos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires para presenciar la inauguración y entrega de premios del Salón Leopoldo Presas, instituido por la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (SAAP) con motivo de cumplir 85 años de su fundación.

En la oportunidad se presentó asimismo el libro 85 años en el arte.
Ocuparon el estrado los presidentes de la SAAP y de la Asociación Estímulo de Buenos Aires, Pedro Gaeta y Rolando Lois, respectivamente; el escultor Antonio Pujia, y los miembros de la Comisión Directiva de la entidad organizadora, Raúl Giménez y Daniel Chiaravalle; este último tuvo a su cargo la conducción del acto.
En primer término habló la coordinadora de Arte de la Dirección de Extensión Universitaria de la Facultad, Zulma García Cuerva, quien expresó su deseo de que ese fuera “el comienzo de una gran alianza entre la SAAP y la Facultad de Derecho” y ponderó “la unión entre la gente del arte y el área de la justicia y del derecho”.
Seguidamente lo hizo Pedro Gaeta, quien destacó que la entidad funcionó “85 años en forma ininterrumpida, salvo en etapas difíciles del país, de los tiempos de golpes militares” y enfatizó que “siempre luchó defendiendo la libertad de expresión contra la censura”.
A continuación se efectuó la entrega de premios. Obtuvo el primero Alejandra Cascallares por Diálogo que subyace, mientras que José Cukier recibió el segundo por La desnudez del tiempo y Alexis Socolovsky, por Lejos del pasado, el tercero. Asimismo, obtuvieron sendas menciones Inés Echenique, Gladis Auditore, Silvia Grasso, Carmen Esnaola, Graciela Calcagno y Yolanda Toteda. Integraron el jurado Jesús Marcos, Marino Santamaría y Carlos Tessarolo.
Después se entregaron diplomas a los nuevos socios honorarios de la entidad; fueron designados, entre otros, Luis de Bairos Moura, quien hizo votos “por la libertad de expresión y por los derechos humanos”, y Basia Kuperman, que señaló “la tradición de lucha de la SAAP”.
Por último, se agasajó a los presentes con un vino de honor.

85 años de lucha
En palabras de Gaeta, “la fundación de la entidad tuvo lugar en 1925” y “los autores de la iniciativa fueron artistas para quienes, como definió el gran poeta Raúl González Tuñón, era ‘evidente la vinculación del hecho artístico con el hecho humano, social, político’”. Y continuó: “Imbuidos de ideología y de espíritu de lucha, afrontaron la responsabilidad de armar una institución que apoyara y protegiera los intereses de los artistas plásticos y, por extensión, se solidarizara con las luchas de otros sectores de la población. A los anarquistas, socialistas y comunistas fundacionales les sucedieron hombres y mujeres con distintas ideologías, que se integraron en una tarea común que dio lugar a etapas florecientes de la SAAP, cuando esta llegó a constituirse en centro de convocatoria y encuentro, no sólo de los artistas plásticos, sino de cultores de distintas disciplinas del arte y de la cultura”. Y evocó: ”Fue en la SAAP donde conocí a [Lino Enea] Spilimbergo, Raquel Forner, Carlos Alonso, [Juan Carlos] Castagnino y muchos otros”.
El libro que se presentó contiene una reseña histórica que precisa que “el 5 de diciembre de 1925 quedó definitivamente inaugurada la Sociedad”, y que su primer presidente fue Benito Nazar Anchorena. De “los 41 fundadores y primeros adherentes” menciona, entre otros, a Enrique Prins, que fue el primer secretario, y a Agustín Riganelli, Alfredo Bigatti, Emilio Pettoruti, Raquel Forner, fray Guillermo Butler y Luis Falcini.
Entre otros prestigiosos artistas, ocuparon la presidencia de la institución Aquiles Badi, los nombrados Bigatti y Riganelli, Carlos Giambiagi, Antonio Berni, Enrique Policastro, Raúl Soldi, Carlos de la Cárcova, Raúl Lozza, Leopoldo Presas, Luis Barragán, Vicente Forte, Ignacio Colombres, Juan Carlos Castagnino, Bartolomé Mirabelli, Emilio Pettoruti, Alberto Delmonte, Osvaldo Attila, César Fioravanti y Demetrio Urruchúa.
El texto refiere asimismo que la entidad tuvo “sucesivas sedes”, y enumera: “En su fundación lo fue el local del club El Diapasón, posteriormente la torre Barolo, la Galería Güemes y, más tarde, al fondo de los jardines de Florida 846, cuyas salas fueron modernizadas en 1960. Actualmente cuenta con su edificio propio, La Casa del Artista, en Viamonte 458”.
Precisamente, la adquisición de ese inmueble se concretó en 1974, cuando Pedro ejercía la presidencia de la entidad. Así lo contó: “El gestor e impulsor de la compra de la sede de la calle Viamonte fue Leopoldo Presas; a sus instancias se desarrolló la Campaña pro Casa Propia, y se iniciaron las subastas a las que contribuyeron con su obra prestigiosos colegas, como [Antonio] Berni y [Raúl] Soldi, entre otros. Recuerdo que Presas decía que cada una de ellas era un ladrillito más para la casa”.
Y subrayó que “la campaña tuvo su culminación en un gran acto realizado en el Luna Park, durante el que Osvaldo Pugliese, al frente de su orquesta, estrenó el tango A los artistas plásticos, que dedicó a la institución”.
A pesar de todos los esfuerzos de Presas, durante su gestión no se logró reunir el monto necesario para la compra del inmueble, que, como dijimos, se hizo efectiva en 1974.
Pedro insistió en señalar que “en su constante y consecuente defensa de la libertad de expresión, la entidad no vaciló en comprometerse activamente en toda lucha contra la opresión, lo que le valió censuras y clausuras, así como la prisión y el exilio de varios de sus miembros”.
En ese sentido, recordó que un mes después del asesinato del Che, “la SAAP convocó a una muestra en su homenaje”. Y detalló: “Cada participante debía interpretar, según su estilo y expresividad, la conocida fotografía de Korda; la medida de la obra tenía que ser de un metro por un metro. Los trabajos se colgaron uno al lado del otro: todos eran pinturas, todos en color, todos interpretaciones de la célebre imagen; en la obra de Castagnino había una rosa sobre el rostro del comandante, esa fue la única variante”.
La inauguración, que se realizó en la sede de la calle Florida, donde a la sazón funcionaba la SAAP, tuvo serias y dramáticas derivaciones. “En un momento dado aparecieron varios coches policiales, de los que descendieron efectivos que cerraron las puertas de acceso, de modo que nadie pudiera salir ni entrar. Se produjeron escenas de pánico; al secretario de la entidad, Eduardo Orioli, lo llevaron detenido, y a los miembros de la Comisión Directiva nos intimaron a levantar la muestra. Como no accedimos, la SAAP fue clausurada”, refirió Pedro.
Y observó que también se organizaron muestras celebratorias, como la que se realizó en oportunidad de la recuperación de la democracia, cuya convocatoria fue tanta que obligó a cortar el tránsito en la calle Viamonte.

Actuales definiciones
Por otra parte, el libro incluye una serie de “propuestas para la SAAP de hoy”, entre las que se destacan las que expresan que la entidad “considera que el Artista Argentino tiene la responsabilidad de servir a su pueblo mediante su obra, participando en las luchas por alcanzar su nivel cultural acorde a la realidad actual y sus necesidades”, y “reclama por consiguiente su derecho a participar en la definición de la personalidad cultural del país siendo las Artes Plásticas una de las formas en que se expresa la conciencia social de los pueblos”.
Seguidamente, “considera que la actividad creadora del Artista no es una labor de su exclusiva incumbencia sino que es también un deber del pueblo todo y de sus instituciones el asumir una actitud crítica frente a su obra, contribuyendo así decisivamente a la creación de un Arte que exprese sus intereses y su capacidad creadora”.
En otro tramo, se asegura que “la SAAP luchará por una integración del artista a las fuentes de producción, tanto pública como privada, vinculadas con la imagen y la forma, para constituirse en el Creador y su guardián de un diseño que preserve la Identidad Nacional en ese campo”, y que asimismo “se propone investigar, revalorizar y desarrollar los valores artísticos de nuestro pasado a fin de lograr el afianzamiento de nuestra Identidad Cultural, tomando en cuenta con espíritu crítico los aportes válidos de la Cultura Universal” y “descubrir y fomentar individuos o grupos que aporten con su Obra Artística al desarrollo el movimiento en el país”.
Seguidamente, puede leerse: “La SAAP manifiesta su adhesión plena y militante a la Carta de los Derechos Humanos aprobada por Naciones Unidas y ratificada en nuestro país. La dependencia y opresión de que es víctima nuestra patria alcanzan e influyen peligrosamente en la vida Cultural del Pueblo Argentino. Frente a esta realidad inobjetable que los artistas vivimos en carne propia, la SAAP desarrollará una indoblegable labor de esclarecimiento y denuncia para preservar los valores nacionales de la permanente agresión Cultural y despojo por parte de otros países”.

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