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Desde las Comunas 11 y 15 de la Ciudad de Buenos Aires
 24 de julio de  2017

2 de diciembre de 2010

PRESENTACIÓN DE UN INFORME SOBRE VIVIENDA EN LA CIUDAD

Duras críticas a la política oficial

 

Por Víctor Pais 

En el Salón Montevideo de la Legislatura porteña se presentó el informe de vivienda Buenos Aires Sin Techo. La ausencia de políticas de acceso a la vivienda: una violación a los derechos humanos.

Aunque recién ahora fue publicado y puesto en circulación, el trabajo, realizado por un equipo coordinado por el diputado Facundo Di Filippo (mc), quien fue presidente de la Comisión de Vivienda de la Legislatura, fue completado en noviembre de 2009. Por ese motivo, a la edición impresa se le adjuntó un CD en el que se encuentran actualizados los datos.
Durante el encuentro, expusieron el mencionado Di Filippo, la diputada Rocío Sánchez Andía, actual presidenta de la Comisión de Vivienda, y el diputado Martín Hourest, presidente del Bloque Igualdad Social.
Antes del comienzo formal del acto, los organizadores entregaron a cada uno de los asistentes, a medida que iban llegando, la referida publicación.
“La ciudad tiene que planificar una respuesta progresiva para paliar el déficit. No lo ha hecho. Esta es la característica que nosotros remarcamos más fuertemente en ese informe. El Estado de la ciudad no ha producido cifras ni produce cifras de emergencia habitacional y es imposible avanzar en cualquier tipo de política pública sin conocer el problema”, señaló Di Filippo.
Más adelante expresó: “Los conflictos son de los más amplios y diversos. Van desde los barrios informales, las villas asentadas ya hace un montón de tiempo –villas que tienen una gran historia en la ciudad– hasta los asentamientos mucho más precarios y mucho más actuales. Permanentemente hay una necesidad de gente de escasos recursos de volcarse a la toma de espacios por la ausencia clara de política estatal”.
Y subrayó: “Está claro que cuando hablamos de 500.000 personas, no estamos hablando de 500.000 personas que no tengan vivienda. Estamos hablando de 500.000 personas, de las cuales muchas de ellas por ahí tienen un techo sobre su cabeza, pero cuyas viviendas no reúnen las condiciones mínimas de habitabilidad que exigen los pactos internacionales”.
Ya sobre el final de su alocución elevó aún más su tono crítico: “Hubo una falta de innovación en materia de política pública clarísima. No hubo un solo programa nuevo creado por la gestión del Pro. Siguen estando y con las mismas deficiencias los programas anteriores. Amén de esto se ha desfinanciado la política pública, cuando en gestiones anteriores también deficitarias en materia de política habitacional rondaba el 5% del total del presupuesto de la ciudad de Buenos Aires, claramente ha caído en la actualidad: está apenas por arriba del 2%, con un nivel de subejecución sinceramente alarmante. El dato más claro es que el propio informe mandado por el Ejecutivo local al tercer trimestre de este año arroja un 18% de ejecución del presupuesto de la ciudad. Es un dato grosero e insultante”. Y afirmó: “El desmanejo, la falta de transparencia, la corrupción es una moneda corriente en el Instituto de Vivienda de la Ciudad”.
A su turno, Sánchez Andía sostuvo que “las políticas públicas de vivienda no deberían esperar desde cero, porque se conocen los problemas y hay opciones para paliar este tipo de situaciones”. Para la actual presidenta de la Comisión de Vivienda hubo una “profundización del estado de emergencia. Los complejos habitacionales tienen mayores problemas y los núcleos habitacionales transitorios también”. Y recalcó: “La necesidad de un diagnóstico es fundamental para poder hacer una política de vivienda seria y una política de vivienda a futuro”.
Finalmente habló Hourest, quien fue presentado por sus colegas como “un experto en materia presupuestaria”, y que comenzó su ponencia retribuyendo gentilezas: “Es estratégico disponer de medios como este documento y de medios institucionales como ha sido sin duda la presidencia de Facundo y de Rocío en la Comisión de Vivienda de la Legislatura”.
Para introducirse de lleno en el tema se preguntó: “¿Discutimos la política de vivienda de la ciudad o discutimos el universo de la vivienda en la ciudad y cómo encaja eso en la política pública?”. Y se propuso “compartir una reflexión que no sea demasiado tradicional” sobre el tema. Para tal objeto se valió de datos que no fueron “paridos en ningún cenáculo opositor ni construidos en base a una metodología extraña” y que dan cuenta de un alto porcentaje de la población de la ciudad (20%) que no llega a cubrir la canasta básica, así como de un porcentaje aún mayor (40%) que tiene un ingreso promedio menor a $4000 mensuales. Por otra parte informó que “en paralelo con esto, más del 40% de la población joven de la ciudad de Buenos Aires está en condiciones de informalidad laboral”. Y redondeó: “En este contexto los mecanismos de acceso de ‘solución individual’, de partida crean ya condiciones de sufrimiento y exclusión, con lo cual, cuando el sector público mira la política de vivienda, tiene que mirar esto. Frente a esta realidad humana, concreta, cotidiana, que se levanta y se va a dormir todos los días, el Estado, que tiene esa base informacional, debe tener políticas públicas acordes”.
Sin embargo, Hourest alertó que no se trata de “un Estado que no sabe lo que pasa”. Y volvió a los números: “En los últimos ocho años, acorde a la categorización de permisos de construcción que existen en la ciudad, el 50% de las viviendas construidas son las denominadas viviendas Premium. Es decir, para sectores de altos ingresos. El 30% siguiente está en lo que se denomina viviendas suntuosas, que son para sectores medios y medios altos. Y el 20% restante está para lo que se denomina vivienda estándar, para los sectores medios medios. Como ustedes podrán advertir, sobre aquello que es el universo social no hay construcción”.
En su exposición muy analítica y minuciosa, Hourest continuó ofreciendo datos que daban cuenta de cómo, cuánto y dónde se construye en la ciudad. Así, puso de relieve la falta del rol regulador del Estado como elemento funcional para las ilimitadas ganancias de los desarrolladores inmobiliarios.
Concluida su intervención, tuvo lugar un rico diálogo entre los panelistas y un público compuesto por avezados dirigentes de cooperativas de viviendas de humildes barriadas.

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