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Desde las Comunas 11 y 15 de la Ciudad de Buenos Aires
 22 de julio de  2018

16 de julio de 2010

AUDIENCIA PÚBLICA EN EL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA POR LAS COMUNAS

Hoy no tomamos La Bastilla

 

El pasado 14 de julio tuvo lugar la audiencia pública convocada por el Tribunal Superior de Justicia para que el Gobierno de la Ciudad informara sobre la situación del proceso de transición a las comunas. A propósito de este acontecimiento, presentamos aquí una nota de opinión realizada para la Cooperativa EBC por Gerardo Codina, director de Síntesis Porteña y uno de los cuatro amparistas que reclamaron la intervención de dicho tribunal.

 
Aunque parecía la fecha indicada, hoy los porteños no tomamos La Bastilla. Hubo movilización, pancartas, volantes, megáfonos y todo, pese al frío. Mucha gente para lo recorrido. Pero no alcanzó. Por ahora la burocracia centralizada resiste. Trascurrida una nueva audiencia ante el Tribunal Superior en el marco del amparo que interpusimos con otros vecinos de la ciudad, el oficialismo volvió a considerar abstracta nuestra petición, al tiempo que informaba de supuestos avances en el cumplimiento de lo demandado y negaba incurrir en ninguna dilación. Parece confuso, porque así fue. 
Veamos. En principio ante nuestra denuncia de que nada se estaba haciendo en el proceso de transición hacia las comunas, el representante del Gobierno porteño argumentó que, determinada por ley la convocatoria a elecciones de juntas comunales, nuestra demanda estaba satisfecha. A renglón seguido, otro funcionario informó al Tribunal los pasos que se estarían dando para organizar esos futuros comicios. Así confundió intencionalmente las cosas. La transición a comunas no consiste en organizar unas elecciones, sino un nuevo poder del Estado. Un poder que no existe ahora y tiene el mismo rango institucional del legislativo o el judicial. Igualar las cosas equivale a decir que, resuelta la fecha de selección de los primeros jueces, queda organizado el Poder Judicial. No es así y la ciudad lo sabe bien, porque acaba de organizar sus instituciones, excepto comunas. 
A renglón seguido, otro funcionario hizo una extenuante relación del conjunto de acciones que habría cumplido el gobierno de Macri para conformar las futuras comunas. Su presentación agrupó cuestiones de comunicación pública, por un lado y, por el otro, reordenamientos de la administración pública. 
Analicemos cada cosa. Aunque la administración de Macri no termine de entenderlo, comunas no es “el Gobierno más cerca”, como dice el lema de su futura campaña publicitaria, sino otra cosa: los vecinos gobernando su barrio, organizados para administrar su territorio. Al margen de eso, esos avisos que pocos notaron en el ruido comunicacional de la urbe son lo único concreto que hasta ahora produjo el oficialismo. Bien poco, por lo visto. 
En el otro rubro la cosa es bien distinta. Dado que el oficialismo no logra despojarse de su mirada verticalista y centralizada, presenta como avances hacia comunas el reordenamiento de algunas reparticiones en zonas, áreas o regiones. Por ejemplo, nos informaron que en el caso de Salud se dividieron los efectores públicos en 4 regiones. A la región sanitaria 1 le corresponderán las futuras comunas 1, 3 y 4. En ese paquete único se colocan un hospital de alta complejidad como el Argerich, otro general como el Penna y especializados como el Udaondo de gastroenterología, por citar algunos, sólo porque están cercanos en un área geográfica. Cualquier parecido con segmentar la política sanitaria en niveles de complejidad creciente y de generar estrategias locales de promoción de la salud con la participación de la comunidad, como plantea la Constitución porteña, es apenas un espejismo. Confunden ordenamiento administrativo con niveles diferenciales de política pública. 
Esa confusión es más visible en el tema seguridad. Presentan la decisión de instalar quince comisarías de la Metropolitana, una en cada comuna, como un logro. Tanto como decir que se descentraliza el comercio porque una cadena de supermercados abrió una sucursal en cada esquina. Se trata de otra cosa. La cuestión sería disponer en cada ámbito barrial de un espacio para la definición comunitaria de la política de seguridad, que permita formular una estrategia diferenciada y especifica de cada territorio. Porque no son iguales los problemas y las formas de enfrentarlos en La Boca que en Villa Urquiza, por caso. 
Es que comunas no sólo restringirá el poder del Ejecutivo central. Con su implementación tendremos gobernación y comunas. Una autoridad central y quince administraciones barriales. Esto implicará cambiar los conceptos con los que se formulan, implementan y controlan las acciones de gobierno. Por mandato constitucional, debe ser con más participación ciudadana. Un paso en ese sentido, que debería dar ya el Ejecutivo, sería poner en debate qué se descentraliza, cómo, cuándo y con qué recursos. Léase bien: poner en debate, no informar. El Jefe de Gabinete tendría que ponerse al frente de ese proceso como manda la ley y participar debidamente a la Legislatura. Cualquier otra cosa es seguir haciéndose los distraídos.  
Cada vez se les hace más estrecho el margen de maniobra. Así se evidenció hoy. Tuvieron que informar que estaban haciendo algo, aunque mucho sea hacer algo para poder informar, para zafar de quedar situados en el lugar del incumplimiento de la ley.

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