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Desde las Comunas 11 y 15 de la Ciudad de Buenos Aires
 13 de diciembre de  2018

5 de octubre de 2008
LA OBRA PÚBLICA EN LA CIUDAD

Mucho ruido...

Por Cristina Pérez para la Cooperativa EBC

Montículos de adoquines aguardan destino en el mapa porteño. Peñascos de un empedrado, tan porteño como la humedad, florecen en cada esquina y, de alguna manera, representan la estampa de la obra pública en la ciudad. Mucho ruido, mucho despliegue a la vista de los porteños pero, según estimaciones, durante el 2008 el gobierno de Mauricio Macri ejecutará apenas un 40 por ciento de los 3.014 millones proyectados en el corriente Presupuesto para gastos de capital.


Estos comprenden obras en general, subterráneos y viviendas y, de acuerdo a un estudio realizado por la Fundación Estado Trabajo y Producción –FETyP–, al 30 de junio se destinaron algo más de 457 millones, mientras que a fin de año la subejecución (concepto técnico que define el desvío de fondos que siendo aprobados por la Legislatura en la ley de Presupuesto para un área, vuelan a otra a discreción) alcanzaría los 1.800 millones de pesos.
En detalle, la fundación dirigida por el directivo del Banco Nación y ex funcionario porteño, Roberto Felleti, relevó que durante el primer semestre del año se ejecutó el 6 por ciento de lo presupuestado en infraestructura escolar. Desde distintos sectores educativos denunciaran que un total de 60 escuelas y centros educativos no tuvieron gas durante el período invernal. En tanto, para al mantenimiento edilicio de hospitales y centros de salud se destinó otro 6 por ciento; un 25 por ciento para viviendas; y un 29 por ciento para subterráneos.
Por otra parte, vale destacar que desde septiembre la Ciudad de Buenos Aires vio ampliado su presupuesto (aprobado recientemente por los legisladores oficialistas y de la Coalición Cívica) en 300 millones, de los cuales se prevé que 99 serán destinaros a reparación de aceras; 30 para la reparación y mantenimiento edilicio de hospitales y 24 para el Instituto de Vivienda de la Ciudad.  
En cuanto al tema habitacional –cuyas partidas se incluyen en las ordenes de gastos de capital- el presidente del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos –MOI-, Néstor Jeifetz, declaró en el acto multisectorial “Arde la Ciudad”, que “de las 80 cooperativas que están listas para construir sus viviendas, sólo 15 o 20 pudieron empezar ya que sobre el resto hay trabas administrativas y no se destinan fondos”.

Ni un Metro

Más allá de las cifras y las estadísticas, para muchos vecinos y dirigentes opositores la sensación es que la gestión Macri no logra traccionar la obra pública que, en campaña, propuso para que esté buena Buenos Aires.
De los diez kilómetros de subte por año prometidos y la red de 10 líneas hasta el fin de su gestión, sólo algunos rieles se plantaron durante el 2008 pese a que en el presupuesto corriente fueran asignados 265 millones de pesos a la expansión subterránea.
De ese monto, según informó el Ministerio de Hacienda porteño, en su página web, se ejecutó sólo un 3,6 por ciento (9 millones y medio de pesos).            
Precisamente, para dar detalles acerca de la situación patrimonial, operativa y plan de obras, el titular de Subterráneos Buenos Aires Sociedad Anónima (SBASE), Jorge Irigoin, fue citado para los primeros días de octubre a la Legislatura porteña, primera caja de resonancia de la acusación del Jefe de Gobierno al responsabilizar al gobierno nacional de oponer trabas administrativas y financieras que impiden contraer crédito internacional para financiar la ampliación de la red. 
En tal sentido, el legislador Facundo Di Filippo –Coalición Cívica- presentó un proyecto para que la Legislatura porteña demande al Estado Nacional por “el incumplimiento de las normas que le obligan a traspasar el control y la fiscalización de la red de subterráneos y premetro”.  Mientras que, por otra parte, el diputado Aníbal Ibarra disparó que “ni siquiera hay proyectos ejecutivos de tan solo una línea nueva”.
A pesar de la insistencia de la Cooperativa E.B.C. para conocer el enfoque y el trabajo legislativo de la Comisión de Obras Públicas, tanto su presidente Cristian Ritondo –PRO-, como su vice, Fernando Cantero – Autonomía con Igualdad- mediante dilaciones diversas no respondieron ante la requisitoria periodística. 

Gambeteando el empedrado

En este primer tramo de la gestión de Mauricio Macri al frente de la comuna porteña, el trabajo vial constituyó, sin duda, el eje de las obras y despertó no pocas polémicas.
Repavimentación, bacheo, mejoras de veredas, ampliación de calzada y demás trabajos en las calles, en forma simultánea en los distintos barrios, que muestran un engranaje activo en una ciudad enmarcada con adoquines.
Es que para muchos el despliegue vial montado desde el ministerio de Desarrollo Urbano resulta un “chiquitaje” de gran efecto visual frente a la infraestructura –también social- que requiere la jurisdicción más rica del país.
Y no obstante, se escucharon otras voces en defensa de aquello que muchos atesoran entre los signos de la identidad porteña: el empedrado de sus callecitas y pasajes.
En tal sentido, distintas asambleas de vecinos y dirigentes de la oposición se manifestaron en contra de “este tipo de progreso que más que eso resulta un atropello con la riqueza histórica y cultural de nuestra ciudad”, tal como afirman vecinos de San Telmo, que se niegan a la transformación de su barrio y que llevaron el planteo hasta los estrados de la justicia.
Pero si bien es en el viejo casco histórico donde mayor resistencia hay para llevarse los peñascos de antaño, en el resto de la ciudad distintas agrupaciones vecinales mostraron su descontento y cosechan dudas acerca del destino final de los adoquines. Mientras desde el gobierno aseguran que no serán futuros pavimentos de countries y/o emprendimiento privado alguno, en las veredas corren otros rumores.

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